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sobre Benadalid
Pueblo serrano caracterizado por su castillo que alberga el cementerio municipal y sus fiestas de moros y cristianos
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Benadalid aparece en la parte occidental de la Serranía de Ronda, en una loma desde la que se abre el valle del Genal. El pueblo es pequeño —algo más de doscientos habitantes— y se mueve en otra escala. Las calles siguen el relieve del terreno y la carretera de acceso serpentea entre colinas con olivos, encinas y algunos cortijos dispersos.
El turismo en Benadalid se entiende mejor si se mira su historia reciente. Durante buena parte del siglo XX la agricultura y la ganadería marcaron el ritmo del pueblo. Muchas familias vivían de pequeñas parcelas, huertos y algo de ganado. Ese pasado todavía se nota en el paisaje: bancales, caminos agrícolas y construcciones ligadas al trabajo del campo.
El silencio que hoy se percibe en las calles no responde a una puesta en escena. Tiene más que ver con la escala del lugar y con la pérdida de población que afectó a muchos pueblos de la serranía. Aun así, el núcleo sigue habitado y mantiene una vida cotidiana reconocible.
El patrimonio que revela su historia
El casco urbano es compacto. En pocos minutos se recorre casi entero. En el centro se encuentra la iglesia de San Isidoro, levantada sobre lo que probablemente fue una mezquita. El edificio actual responde sobre todo a reformas del siglo XVIII, aunque conserva algunos rasgos mudéjares que recuerdan etapas anteriores. La plaza que la rodea funciona como punto de encuentro del pueblo.
En lo alto del cerro cercano se conservan restos de una fortificación de origen andalusí. Hoy quedan tramos de muros y estructuras muy alteradas, pero la posición del lugar ayuda a entender su función. Desde allí se domina una buena parte del valle y los pasos naturales entre pueblos de la zona.
El entorno inmediato forma parte del interés del pueblo. Desde varios puntos del casco urbano se ve el mosaico de encinas, alcornoques y parcelas agrícolas que caracteriza al valle del Genal. También aparecen antiguas instalaciones ligadas al aceite o a la vida agrícola, algunas ya en desuso. No siempre se pueden visitar, pero ayudan a leer el paisaje.
Caminos y paisaje alrededor del pueblo
Benadalid está rodeado de senderos tradicionales que conectaban los pueblos de la serranía antes de que existieran las carreteras actuales. Muchos siguen utilizándose para caminar.
Uno de los recorridos habituales enlaza con Algatocín. El trazado atraviesa zonas de encinar y tramos abiertos desde los que se ven varios pueblos de la comarca. Hay pendientes, así que conviene tomárselo con tiempo.
Caminar por estos caminos también permite entender cómo se movía la gente entre pueblos cercanos. Durante siglos fueron rutas cotidianas para ir a mercados, visitar familiares o trabajar en fincas de otros términos.
Fiestas y costumbres
El calendario festivo mantiene celebraciones ligadas a la tradición religiosa y a los encuentros entre vecinos. En torno a mayo se celebran las fiestas dedicadas a San Isidoro. Muchos benadalideños que viven fuera regresan esos días.
En verano suele haber actividades en la calle durante las noches de agosto. Música, reuniones en la plaza y un ambiente que reúne a varias generaciones del pueblo.
La Semana Santa se desarrolla en un tono discreto. Las procesiones son pequeñas y el protagonismo recae en la participación de los propios vecinos.
Cómo llegar
Desde Málaga se llega normalmente por Ronda. Después se continúa por carreteras comarcales que atraviesan varios pueblos de la Serranía de Ronda. El último tramo discurre por vías estrechas y con curvas, algo habitual en esta zona de la sierra.
Dentro del pueblo se puede caminar casi a cualquier parte. Las distancias son cortas y muchas calles son estrechas, así que lo más práctico suele ser dejar el coche en la entrada del núcleo urbano.