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sobre Benalauría
Pueblo blanco con vistas a África que conserva intacta su arquitectura popular y cuenta con un interesante museo etnográfico
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Enclavado en los pliegues más secretos de la Serranía de Ronda, Benalauría es uno de esos pueblos blancos que parecen haber encontrado el equilibrio perfecto entre la autenticidad andaluza y la tranquilidad absoluta. Con apenas 436 habitantes, este pequeño municipio malagueño se alza a 667 metros de altitud, ofreciendo a sus visitantes la oportunidad de desconectar del bullicio urbano y sumergirse en la esencia más pura de la Andalucía interior.
Sus calles empedradas serpentean entre casas encaladas que conservan el sabor de siglos pasados, mientras que desde sus miradores naturales se contemplan panorámicas que abrazan valles verdes y montañas que cambian de color según la hora del día. Benalauría no es un destino para las prisas; es un lugar para saborear el silencio, respirar aire puro y redescubrir el placer de los ritmos pausados.
La magia de este rincón serrano reside precisamente en su tamaño humano y en la hospitalidad genuina de sus gentes, que han sabido mantener vivas las tradiciones sin renunciar a recibir con los brazos abiertos a quienes buscan un turismo auténtico y sostenible.
Qué ver en Benalauría
El patrimonio arquitectónico de Benalauría, aunque modesto en tamaño, resulta fascinante por su autenticidad. La Iglesia de Santo Domingo de Guzmán preside el conjunto urbano con su sencilla pero elegante fachada, constituyendo el corazón espiritual del pueblo. Sus líneas arquitectónicas reflejan la sobriedad característica de las construcciones religiosas serranas, adaptadas al entorno montañoso.
Pasear por el casco histórico es como hojear un libro de historia viva. Las casas tradicionales, con sus muros blancos, rejas de hierro forjado y patios interiores, crean un conjunto armonioso que invita a la fotografía y la contemplación. Algunas conservan elementos arquitectónicos originales que hablan de un pasado vinculado a la actividad agrícola y ganadera de la zona.
Los miradores naturales que rodean el pueblo ofrecen vistas espectaculares hacia la Serranía de Ronda. Desde estos puntos estratégicos se puede contemplar la inmensidad del paisaje andaluz, con sus ondulaciones de montes cubiertos de encinas, alcornoques y vegetación mediterránea. Los aficionados a la ornitología encontrarán aquí un paraíso para la observación de aves rapaces que surcan los cielos de la comarca.
El entorno natural inmediato invita a descubrir senderos tradicionales que conectaban históricamente Benalauría con los pueblos vecinos. Estos caminos, muchos de ellos aún transitables, permiten adentrarse en paisajes donde conviven cultivos tradicionales, bosques mediterráneos y formaciones rocosas características de la geología rondeña.
Qué hacer
La principal actividad en Benalauría es el senderismo, que aquí adquiere una dimensión especial gracias a la diversidad de rutas disponibles. Los caminos rurales permiten explorar el territorio a pie, descubriendo rincones donde el tiempo parece haberse detenido. Las rutas circulares que parten del pueblo son ideales para excursiones de medio día, adaptándose a diferentes niveles de dificultad.
La gastronomía local constituye otro de los grandes atractivos. Los productos de la zona, elaborados siguiendo métodos tradicionales, ofrecen sabores auténticos que reflejan la riqueza de la cocina serrana. Los guisos de caza, las migas, los embutidos caseros y los quesos artesanos forman parte de una tradición culinaria que los establecimientos locales mantienen viva.
Para los amantes de la fotografía, Benalauría ofrece infinitas posibilidades. Desde los rincones más íntimos del pueblo hasta los amplios paisajes de la serranía, cada momento del día aporta una luz diferente que transforma completamente las perspectivas. Los amaneceres y atardeceres desde los miradores naturales proporcionan imágenes de gran belleza.
La observación de la flora y fauna local constituye otra actividad destacada. El ecosistema mediterráneo de la zona alberga especies vegetales autóctonas y una interesante variedad de fauna, especialmente aves que encuentran en estos montes un hábitat ideal.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Benalauría mantiene el sabor de las celebraciones tradicionales andaluzas. Las fiestas patronales en honor a Santo Domingo de Guzmán se celebran en agosto, transformando las calles del pueblo en escenarios de música, baile y encuentro vecinal. Durante estos días, la comunidad local comparte con los visitantes la alegría de unas celebraciones que han pasado de generación en generación.
La Semana Santa se vive con especial recogimiento, adaptándose al carácter íntimo del pueblo. Las procesiones, aunque sencillas, conservan toda la emoción y el fervor de la tradición andaluza, creando momentos de gran intensidad espiritual.
En septiembre, coincidiendo con el final del verano, se organizan actividades que celebran la cultura local y los productos de temporada, momentos ideales para conocer las tradiciones gastronómicas y artesanas de la zona.
Información práctica
Desde Málaga capital, se llega a Benalauría tomando la A-367 hacia Campillos, después la A-384 hacia Ronda y finalmente la MA-7401. El recorrido, de aproximadamente 110 kilómetros, se completa en poco más de una hora y media, atravesando paisajes de gran belleza escénica.
La mejor época para visitar Benalauría abarca desde la primavera hasta el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y la naturaleza muestra su mayor esplendor. Los meses de mayo, junio, septiembre y octubre resultan especialmente recomendables para las actividades al aire libre.
Es aconsejable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y los senderos naturales, así como ropa adaptada a la montaña, ya que las temperaturas pueden ser más frescas que en la costa malagueña, especialmente durante las noches.