Artículo completo
sobre Benaoján
Municipio famoso por su industria cárnica y por albergar la Cueva del Gato y la Cueva de la Pileta con arte rupestre
Ocultar artículo Leer artículo completo
Benaoján está a unos 15 km de Ronda por la MA‑7401. La carretera es estrecha en algunos tramos, pero se hace rápido. Lo más cómodo es dejar el coche en la parte baja o en las entradas del pueblo y subir andando. Dentro hay calles estrechas y pocas opciones para aparcar.
También llega el tren de la línea Algeciras‑Ronda. La estación de Benaoján‑Montejaque queda en el fondo del valle, bastante separada del casco urbano. Si vienes en tren, cuenta con ese paseo extra o busca transporte antes.
El pueblo se recorre rápido. Calles blancas en cuesta, casas pegadas a la ladera y vistas abiertas hacia el valle del Guadiaro. En una hora puedes haber visto casi todo el centro.
Qué ver en Benaoján
La iglesia parroquial está en la plaza principal. Se levantó en el siglo XVI y la torre, de aire mudéjar, se ve desde varios puntos del pueblo. Dentro no hay grandes sorpresas: nave única, techo de madera y un altar sencillo.
Cerca está la Casa de la Cultura. El edificio ha tenido reformas con el tiempo, aunque mantiene parte de la estructura antigua. Patio interior, balcones de forja y poco más. Hoy se usa para actividades del municipio.
Si subes por las calles altas encuentras varios puntos desde donde mirar el valle. No son miradores preparados como tal, más bien huecos entre casas o curvas de la calle donde el terreno se abre y aparece el paisaje de roca caliza y monte bajo.
A unos kilómetros está la Cueva de la Pileta. Se conservan pinturas rupestres prehistóricas y el acceso suele hacerse con visita guiada. Conviene mirar antes cómo funcionan las entradas porque el sistema cambia según la época.
Caminos y alrededores
Benaoján se usa mucho como punto de paso para rutas por la Serranía de Ronda. Cerca pasa la Vía Verde de la Sierra, un antiguo trazado ferroviario con túneles y puentes junto al río Guadiaro. El recorrido completo es largo, así que mucha gente hace solo un tramo.
También hay senderos que siguen el curso del río. Son caminos sencillos entre vegetación de ribera: álamos, fresnos y adelfas. Con algo de calma se ven aves y, según cuentan en la zona, a veces nutrias.
Las paredes calizas de alrededor se utilizan para escalada y barranquismo. No es algo que se improvise: hace falta equipo y conocer bien la zona.
Algo de comida local
En las tiendas del pueblo aparecen productos habituales de la sierra: quesos de cabra, miel, aceite de oliva y castañas cuando es temporada. En las casas y en la cocina tradicional de la zona siguen saliendo platos simples y contundentes, como sopas frías de almendras o guisos con embutido.
Fiestas del pueblo
En mayo suelen celebrarse las Cruces, con cruces decoradas con flores en distintos barrios.
Las fiestas patronales llegan en octubre alrededor de la Virgen del Rosario. Procesión, música y varios días de actividad en el pueblo.
En agosto también se organizan actuaciones y actividades al aire libre para las noches de verano, algo bastante común en los pueblos de la sierra.
Cuándo venir
Primavera y otoño suelen ser las épocas más llevaderas. El verano aquí aprieta, sobre todo a mediodía.
Trae calzado cómodo. Hay cuestas, calles empedradas y bastante desnivel. Si vienes solo a ver el pueblo, calcula poco tiempo. Si quieres caminar por la zona o acercarte a la cueva, reserva la mañana.