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sobre Cortes de la Frontera
Municipio con el mayor alcornocal de España situado entre dos parques naturales con un rico patrimonio forestal
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Enclavado en el corazón de la Serranía de Ronda, Cortes de la Frontera emerge como uno de esos pueblos andaluces que conservan intacta su esencia rural y montañosa. A 633 metros de altitud, este municipio malagueño de cerca de 3.000 habitantes se alza sobre un paisaje de alcornoques, encinas y montañas que dibujan el horizonte de la comarca rondeña.
Su nombre evoca tiempos de frontera entre reinos, cuando estas tierras marcaban los límites entre territorios cristianos y musulmanes. Hoy, Cortes de la Frontera se presenta ante el viajero como un destino perfecto para quienes buscan desconectar del ritmo urbano y sumergirse en la autenticidad de la Andalucía interior. Sus calles empinadas, casas encaladas y el sonido constante del agua que baja de la sierra componen una sinfonía rural que invita a quedarse.
Qué ver en Cortes de la Frontera
El patrimonio de Cortes de la Frontera se concentra principalmente en su casco histórico, donde la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Remedios destaca como el principal monumento religioso del pueblo. Esta construcción, que combina elementos de diferentes épocas, refleja la evolución histórica de la localidad y merece una visita pausada.
Paseando por sus calles, el viajero descubrirá la arquitectura popular serrana, con casas de muros blancos, rejas de hierro forjado y tejados de teja árabe que se adaptan perfectamente a la orografía montañosa. La plaza del pueblo, como en todo municipio andaluz que se precie, constituye el corazón social donde convergen bares y comercios locales.
Pero si algo define verdaderamente a Cortes de la Frontera es su entorno natural privilegiado. El municipio se encuentra rodeado por el Parque Natural de los Alcornocales, uno de los bosques mediterráneos mejor conservados de Europa. Los alcornoques centenarios, las riberas pobladas de alisos y los valles donde pasta el ganado retinto crean un paisaje de una belleza serena y profunda.
Los aficionados al senderismo encontrarán en los alrededores del pueblo numerosas rutas que permiten adentrarse en estos bosques milenarios, descubriendo cortijos abandonados, fuentes naturales y miradores desde donde contemplar las sierras de Cádiz y Málaga extendiéndose hasta el horizonte.
Qué hacer
Las actividades en Cortes de la Frontera giran en torno al disfrute de su patrimonio natural y gastronómico. El senderismo es, sin duda, la actividad estrella. Las rutas por el Parque Natural de los Alcornocales ofrecen diferentes niveles de dificultad, desde paseos familiares hasta excursiones más exigentes para montañeros experimentados.
Una experiencia única es recorrer los senderos que conducen a las antiguas carboneras, donde antaño se producía carbón vegetal, o visitar las dehesas donde pasta el ganado en libertad. La observación de aves también encuentra aquí un escenario excepcional, especialmente durante los pasos migratorios.
La gastronomía local constituye otro de los grandes atractivos. Los productos de la sierra, como la carne de retinto, los quesos de cabra payoya, las setas de temporada y la miel de brezo, forman la base de una cocina tradicional y sabrosa. Las carnes a la brasa, las migas serranas y los guisos de caza son especialidades que se pueden degustar en los establecimientos locales.
La recolección de setas en otoño, siempre con los permisos correspondientes y el conocimiento adecuado, representa otra actividad tradicional que atrae a numerosos visitantes cuando llegan las primeras lluvias otoñales.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Cortes de la Frontera mantiene vivas las tradiciones serranas más auténticas. La Feria Real, que se celebra a principios de septiembre, transforma el pueblo durante varios días con casetas, música flamenca y actividades ecuestres que reflejan el carácter ganadero de la zona.
En Semana Santa, las procesiones recorren las empinadas calles del pueblo en un ambiente de profundo recogimiento, mientras que las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de los Remedios, en agosto, combinan devoción religiosa y celebración popular.
La matanza tradicional, aunque ya no se practica con la intensidad de antaño, aún se mantiene en algunas casas durante los meses fríos, perpetuando una tradición gastronómica fundamental en la cultura serrana.
Información práctica
Para llegar a Cortes de la Frontera desde Málaga capital, hay que tomar la A-367 dirección Ronda y, posteriormente, la A-369 hasta el desvío señalizado hacia el pueblo. El trayecto completo supone aproximadamente hora y media de conducción por carreteras de montaña con paisajes espectaculares.
una de las mejores época para visitar el municipio abarca desde la primavera hasta principios del otoño, aunque cada estación ofrece sus propios atractivos: flores silvestres en primavera, frescor de la sierra en verano y colores otoñales cuando los bosques se tiñen de ocres y dorados.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar, ya que las calles son empinadas y las excursiones por el entorno natural requieren un mínimo de preparación. Los amantes de la fotografía encontrarán en Cortes de la Frontera un escenario perfecto para capturar la esencia de la Andalucía más auténtica y rural.