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sobre Cortes de la Frontera
Municipio con el mayor alcornocal de España situado entre dos parques naturales con un rico patrimonio forestal
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El corcho huele cuando llueve. Es el olor que sube de los alcornocales cuando el agua toca la corteza recién desprendida. Ese detalle ayuda a entender el lugar. El municipio se extiende por una superficie muy amplia para su población y gran parte de ese territorio son dehesas y monte de alcornoque. Desde la plaza principal, donde se concentran los edificios administrativos, la vista se abre hacia una sucesión de colinas que cambian de color según la época del año y el estado del descorche.
La lógica del corcho
Aquí el corcho no es un complemento económico: durante mucho tiempo ha marcado la organización del campo y del trabajo. En los montes que rodean Cortes todavía se ven cortijos dispersos vinculados a las explotaciones de alcornocal. En verano, cuando llega la temporada del descorche, el movimiento en el monte aumenta. Es el momento en que la corteza se separa mejor del tronco y las cuadrillas trabajan durante semanas enteras.
Los troncos suelen llevar marcas que identifican la propiedad, una práctica antigua que servía para evitar conflictos cuando varias fincas compartían zonas de monte continuo. La actividad sigue teniendo bastante peso en la economía local y explica en buena medida el paisaje abierto de dehesa que domina la zona.
En el núcleo de Cañada del Real Tesoro —uno de los tres asentamientos principales del municipio— aún se reconocen casas vinculadas al tránsito ganadero y al trabajo con mulas y carros. Muchas se han transformado con el tiempo, pero en algunas puertas todavía se conservan herrajes pesados y accesos anchos que daban paso a corrales y cuadras.
Tres núcleos separados por la sierra
Cortes de la Frontera no funciona como un único pueblo compacto. El término municipal reúne tres núcleos principales separados entre sí por varios kilómetros: Cortes, Cañada del Real Tesoro y El Colmenar.
El Colmenar se sitúa en el valle del Guadiaro, cerca del conocido cañón de las Buitreras. Su aspecto responde más a un pequeño poblado ferroviario o industrial que a un núcleo serrano tradicional. La llegada del tren y de algunas actividades fabriles a finales del siglo XIX influyó en su crecimiento.
Cañada del Real Tesoro tiene un trazado más rectilíneo, propio de los asentamientos planificados tras la conquista castellana de la zona. Durante siglos fue punto de paso de vías pecuarias que conectaban los pastos de la Serranía con las campiñas gaditanas.
El núcleo de Cortes, situado en una posición más elevada, se organiza alrededor de la iglesia parroquial y de varias calles que se adaptan a la topografía. En uno de los extremos del pueblo está la plaza de toros, excavada parcialmente en la roca y construida hacia finales del siglo XIX. Las gradas aprovechan el propio desnivel del terreno.
La Sauceda y el bosque más húmedo de la comarca
Hacia el sur del término municipal aparece uno de los parajes más conocidos del entorno: La Sauceda. No está junto al casco urbano y el acceso se hace por pistas forestales que atraviesan alcornocales densos.
La zona tuvo población estable durante siglos y también episodios ligados a conflictos del siglo XIX y del XX. Con el tiempo quedó despoblada, pero el lugar conserva restos de antiguas edificaciones y una pequeña ermita reconstruida en el siglo XX.
El clima es más húmedo que en otras partes de la Serranía de Ronda. La cercanía del Estrecho y la orientación de la sierra favorecen la presencia de nieblas frecuentes, lo que explica la abundancia de helechos, musgos y setas en otoño. Para muchos vecinos de la zona, este monte ha sido tradicionalmente un lugar de recogida de hongos y de castañas.
Cocina de sierra
La cocina local responde al calendario del campo. En otoño e invierno aparecen platos contundentes ligados a la matanza y a la caza de la sierra. Los guisos con garbanzos, embutidos y carne de cerdo siguen siendo habituales en muchas casas.
También es frecuente encontrar cordero o ternera procedente de explotaciones ganaderas de la comarca, normalmente preparados de forma sencilla: asados o a la brasa. En temporada de setas, algunos platos incorporan especies que se recogen en los montes cercanos.
Entre los dulces tradicionales están las tortas de aceite y otros productos de horno que suelen prepararse en fechas concretas del calendario festivo.
Cómo llegar y moverse por la zona
Cortes de la Frontera se sitúa en el extremo occidental de la Serranía de Ronda, cerca del límite con la provincia de Cádiz. Las carreteras que llegan hasta aquí son de montaña, con bastantes curvas y desniveles, algo habitual en esta parte de Málaga.
Muchos visitantes utilizan el pueblo como base para recorrer senderos dentro del parque natural de Los Alcornocales o para acercarse al valle del Guadiaro. Conviene venir con tiempo y sin prisa: las distancias no son grandes, pero la sierra marca el ritmo del viaje.