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sobre Ronda
Una de las ciudades más impresionantes de España famosa por su Tajo profundo y su plaza de toros histórica
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La ciudad de Ronda se asienta sobre una meseta cortada por el desfiladero del Guadalevín. Esta fractura geológica, de casi cien metros de profundidad, condicionó su desarrollo desde el principio. Los musulmanes fundaron aquí la medina de Hisn Rund en el siglo IX, eligiendo un emplazamiento defensivo donde antes hubo asentamientos romanos más alejados, como Acinipo. La topografía impuso una lógica clara: calles que se quiebran al borde del precipicio, barrios que se miran desde lados opuestos de la garganta.
Un puente que tardó décadas en construirse
El Puente Nuevo se terminó en 1793, aunque un primer intento en el siglo XVIII se derrumbó poco después. El arquitecto José Martín de Aldehuela resolvió el problema con dos grandes pilares de piedra que emergen del fondo del tajo para sostener el arco central.
Durante mucho tiempo, una estancia en el interior del puente funcionó como cárcel municipal. Su valor actual es más sencillo: desde aquí se comprende la división física de la ciudad. A un lado queda la antigua medina; al otro, el ensanche del siglo XVIII. Entre ambos, el vacío.
La plaza de toros como obra civil
Inaugurada en 1785, la Plaza de Toros de Ronda forma parte del conjunto urbano promovido por la Real Maestranza de Caballería. Su construcción responde al momento en que la ciudad necesitaba espacios amplios para ferias y celebraciones públicas.
El ruedo es de dimensiones mayores a lo habitual y está rodeado por una doble galería de arcos de piedra. Esa amplitud está ligada a su papel en la historia del toreo, vinculada a la familia Romero. Pero el edificio trasciende lo taurino: es un ejemplo notable del urbanismo ilustrado en la Andalucía del siglo XVIII.
Los baños árabes y la vida medieval
En el barrio bajo, cerca del antiguo acceso desde el río, se conservan los baños árabes. Son de los siglos XIII y XIV, cuando Ronda pertenecía al reino nazarí de Granada.
Siguen el esquema de las termas romanas: salas fría, templada y caliente alineadas, cubiertas con bóvedas que tienen lucernarios en forma de estrella. El estado de conservación se debe en parte a su reutilización tras la conquista cristiana de 1485, cuando el espacio se adaptó como instalación hidráulica para el barrio.
Visitar estos baños ayuda a reconstruir la vida cotidiana en la ciudad medieval, donde la higiene era también un acto social.
El territorio de la Serranía
Fuera del casco urbano, la Serranía de Ronda muestra un paisaje variado: zonas calizas, encinares y cortijos dispersos. Esta geografía accidentada favoreció el bandolerismo durante el siglo XIX, con figuras como El Tempranillo. No fue solo un mito romántico, sino una consecuencia de un territorio difícil de controlar, surcado por rutas de ganado.
En la sierra se encuentra la Cueva de la Pileta, descubierta a comienzos del siglo XX. Alberga pinturas rupestres —figuras de animales, signos y manos— distribuidas en varias galerías. Las visitas se hacen con iluminación muy reducida para proteger las paredes, lo que da una idea aproximada de cómo se vieron cuando se exploraron por primera vez.
Recorrer la ciudad con tiempo
Ronda se puede ver en un día, pero gana si se camina sin prisa por sus calles. A primera hora, los alrededores del puente y de la antigua medina suelen estar más tranquilos.
Una bajada recomendable es la Cuesta de las Imágenes, antiguo camino hacia los molinos del río. Desde el fondo del tajo se aprecia con más claridad la escala del puente y de las murallas.
Por la tarde, la Alameda del Tajo sirve como paseo público desde hace más de un siglo. El balcón sobre el desfiladero mira hacia la sierra; a veces se ven buitres leonados planeando a la altura de los árboles.
Si se dispone de tiempo, Acinipo queda a unos quince kilómetros. Las ruinas de esta ciudad romana, sobre todo su teatro, ocupan una meseta abierta con vistas a la sierra.
La cocina local incorpora productos del territorio: chacinas curadas en clima seco, guisos contundentes y versiones del gazpacho que en invierno se sirven calientes. En las últimas décadas se ha recuperado el cultivo de la vid en la Serranía, generalmente en parcelas de cierta altitud.
Ronda se comprende cuando se observa el tajo desde varios ángulos y se asume que la ciudad creció alrededor de esa grieta. Aquí, la geografía fue lo primero.