Artículo completo
sobre Almonaster la Real
Joya patrimonial de la sierra que alberga una mezquita del siglo X única en el medio rural; sus aldeas y paisajes conservan la esencia de la cultura islámica y cristiana
Ocultar artículo Leer artículo completo
Hay pueblos a los que llegas casi por casualidad, después de una carretera con más curvas de las que esperabas. Almonaster la Real es un poco así. Vas atravesando la Sierra de Aracena, con dehesas a un lado y alcornoques al otro, y de pronto aparece el pueblo subido a una loma. Cuando hablas de turismo en Almonaster la Real, casi todo gira alrededor de eso: su posición en la sierra y la mezcla de historias que han ido quedando en lo alto del cerro.
Tiene menos de dos mil habitantes y un ritmo bastante tranquilo incluso para los estándares de la sierra. No es un lugar de grandes monumentos ni de calles interminables para pasear. Más bien de mirar alrededor, subir una cuesta, parar un momento y seguir.
La mezquita en lo alto del cerro
Aquí está el motivo por el que mucha gente acaba llegando hasta Almonaster. En lo alto del pueblo se conserva una mezquita rural que suele fecharse en el siglo X. No es grande ni espectacular como las de las ciudades andalusíes, pero precisamente por eso llama la atención: aparece en un pueblo pequeño, rodeada de encinas y tejados blancos.
Se levantó sobre restos anteriores —visigodos, según se suele explicar— y con el tiempo se adaptó al culto cristiano. Cuando te acercas se ven esas capas de historia en los muros, en el patio y en el alminar cuadrado. Es de esos sitios donde te quedas un rato más de lo previsto simplemente mirando cómo encaja todo.
Restos del castillo y vistas de la sierra
Al lado están los restos de la antigua fortificación. Hoy quedan muros y estructuras que ayudan a imaginar lo que fue la defensa del cerro. Nada monumental, pero sí suficiente para entender por qué eligieron este lugar: desde arriba se domina buena parte de la sierra.
Las vistas son lo mejor. Dehesas abiertas, manchas de bosque y pueblos que aparecen muy de vez en cuando entre las colinas. Si el día está claro, el paisaje parece casi infinito.
Calles blancas y vida tranquila
El casco urbano mantiene ese aire serrano de calles estrechas, cuestas cortas y casas encaladas. No es un laberinto monumental; es más bien el tipo de sitio donde ves macetas en las puertas, algún vecino charlando en la plaza y coches aparcados donde pueden.
La Plaza de la Constitución funciona como centro del pueblo. Nada grandioso: bancos, sombra y gente que pasa. Si te quedas un rato lo entiendes rápido. Aquí la vida va despacio y no parece preocupar demasiado.
Senderos, castaños y dehesa alrededor
Almonaster está rodeado de monte. Encinas, alcornoques y zonas de castañar que cambian bastante según la estación. En primavera todo se vuelve muy verde; en otoño el paisaje tira hacia los ocres y es cuando más gente sale al monte a buscar setas o castañas.
Hay senderos que salen del propio municipio o de aldeas cercanas. Algunos pasan por pequeñas ermitas o miradores naturales. No son rutas de alta montaña: más bien caminos para caminar sin prisa y entender cómo funciona este paisaje de dehesa.
Lo que se come en esta parte de la sierra
Aquí la cocina tiene bastante que ver con lo que da el entorno. El cerdo ibérico manda, claro, pero también aparecen mucho las setas cuando llega la temporada y las castañas en otoño.
Son platos sencillos, de los que llenan: carnes a la brasa, guisos de monte, recetas tradicionales que cambian según la casa. Durante el otoño a veces se organizan actividades alrededor de la micología y la recolección, algo bastante ligado a la vida en la sierra.
Cómo llegar
La forma más habitual de llegar desde Huelva es subir hacia la Sierra de Aracena por carretera comarcal. El trayecto ronda la hora larga y el último tramo tiene bastantes curvas, de los que te obligan a bajar la velocidad y mirar el paisaje.
Y casi mejor así. Almonaster la Real no es un sitio para llegar con prisa. Es más bien de parar el coche, mirar el cerro donde está la mezquita y pensar: “vale, ahora sí”.