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sobre Aracena
Capital turística de la sierra famosa por la espectacular Gruta de las Maravillas y su castillo templario; centro neurálgico del jamón ibérico y la arquitectura popular serrana
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El turismo en Aracena empieza con algo básico: dónde dejar el coche. El centro tiene cuestas y calles estrechas. Aparca en la parte baja y sube andando. Es lo más práctico. Si intentas meterte con el coche en el casco antiguo, acabarás dando vueltas.
Aracena tiene unos ocho mil habitantes y vive bastante del jamón y de la gente que viene a verlo. No es un parque temático. Es un pueblo grande de sierra con vida propia.
Aparcar primero
La zona del mercado y las avenidas de entrada suelen ser lo más fácil para aparcar. Desde ahí todo se hace a pie. La subida hacia el castillo se nota en las piernas. Estás en la sierra y la altura se deja sentir, sobre todo si vienes de la costa.
El casco antiguo es irregular. Calles empedradas, escaleras y cuestas cortas pero constantes. Calzado cómodo y listo.
La Gruta de las Maravillas
La Gruta de las Maravillas es la razón principal por la que mucha gente viene a Aracena. Fue de las primeras cuevas abiertas al público en España y sigue siendo el gran reclamo del pueblo.
La visita es guiada y entra gente en grupos. El recorrido pasa por salas con estalactitas, estalagmitas y algún lago subterráneo. Si ya has visto varias cuevas, no te va a cambiar la vida. Si es tu primera, impresiona bastante.
En verano suele llenarse. Si tienes claro que quieres entrar, conviene organizar la visita con tiempo o venir temprano.
El castillo y las vistas
Encima del pueblo está el castillo. La subida es corta pero empinada. Arriba también está la iglesia principal, grande para un pueblo de este tamaño.
Del castillo quedan sobre todo las murallas y una torre bien conservada. No es una visita larga. Lo interesante está fuera: la vista de la sierra. Encinas, dehesas y pueblos blancos bastante separados entre sí. Se entiende bien cómo funciona este territorio cuando lo miras desde aquí.
Comer aquí
En Aracena se come lo que hay en la sierra. Jamón ibérico, claro. En muchas casas aún se ven jamones colgados curándose.
En temporada aparecen platos con setas de la zona. También guisos fuertes cuando hace frío: cordero, platos con patatas, cosas de cuchara. Nada sofisticado. Cocina de sierra, bastante directa.
Si vienes con hambre, no suele haber problema.
Calles y senderos
El casco antiguo se recorre sin mapa. Calles estrechas, casas con escudos antiguos y varias plazas pequeñas. La iglesia de la Asunción domina bastante el centro. Tardaron siglos en terminarla, algo que aquí cuentan con cierta ironía.
Si te cansas de calles, en pocos minutos estás fuera del pueblo. La sierra empieza enseguida. Hay caminos señalizados que atraviesan castañares y dehesas. En otoño el suelo se llena de castañas y se ve a gente del pueblo recogiéndolas.
Aracena se ve bien en medio día largo. Si puedes elegir fecha, el otoño suele ser buen momento: menos calor y la sierra está más movida. En agosto hay mucha gente y las colas en la cueva se alargan. Madrugar ayuda bastante.