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sobre Santa Ana la Real
Pueblo pionero en el turismo de marcha nórdica situado en un entorno boscoso; destaca por sus chorros de agua y hornos de cal tradicionales
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En el corazón de la Sierra de Aracena, donde los alcornocales abrazan colinas suaves y los valles susurran historias centenarias, se alza Santa Ana la Real. Con apenas 475 habitantes, este pequeño municipio onubense se sitúa a 641 metros de altitud, ofreciendo una de las estampas más auténticas del turismo rural andaluz. Aquí, entre casas encaladas que parecen brotar de la propia tierra, el tiempo transcurre con la cadencia pausada de la España más profunda.
La localidad forma parte del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, un territorio donde la dehesa se convierte en protagonista absoluta del paisaje. Sus calles estrechas y empedradas invitan a perderse sin prisas, mientras el aire puro de la montaña refresca tanto el cuerpo como el espíritu. Santa Ana la Real es ese destino perfecto para quienes buscan desconectar del bullicio urbano y sumergirse en la esencia de la Andalucía rural.
Qué ver en Santa Ana la Real
El patrimonio arquitectónico de Santa Ana la Real, aunque modesto, refleja la historia de estos territorios fronterizos. La Iglesia Parroquial de Santa Ana preside el núcleo urbano con su sencilla pero elegante estampa, típica de las construcciones religiosas serranas del siglo XVIII. Su torre campanario se convierte en referente visual desde cualquier punto del pueblo, y su interior conserva interesantes retablos de época.
Paseando por el casco histórico, llaman la atención las casas tradicionales serranas, con sus fachadas encaladas, tejados de teja árabe y pequeños patios floridos que asoman tímidamente tras cancelas de hierro forjado. La arquitectura popular se mantiene prácticamente intacta, creando un conjunto urbano de gran armonía visual.
Desde el punto de vista natural, Santa Ana la Real se encuentra rodeada de dehesas de alcornoque y encina que forman parte del ecosistema característico de la Sierra de Aracena. Los senderos que parten del pueblo permiten adentrarse en este paisaje mediterráneo, donde pastan en libertad los cerdos ibéricos que darán lugar al famoso jamón de la zona. Los miradores naturales que se abren entre la vegetación ofrecen panorámicas espectaculares de los valles circundantes.
Qué hacer
Santa Ana la Real es un destino ideal para los amantes del senderismo y la naturaleza. La red de senderos señalizados permite recorrer la dehesa circundante, observar la fauna local y disfrutar de la tranquilidad que solo estos parajes pueden ofrecer. Uno de los recorridos más populares conecta con poblaciones vecinas a través de antiguos caminos ganaderos.
La gastronomía serrana constituye otra de las grandes atracciones. Los productos ibéricos de la zona, especialmente el jamón y los embutidos, pueden degustarse en los establecimientos locales, siempre acompañados de aceite de oliva virgen extra de la comarca. Los guisos tradicionales como el gazpacho caliente, las migas o los revueltos con espárragos silvestres forman parte de una cocina que aprovecha los productos del entorno.
Para los aficionados a la micología, los meses de otoño e invierno convierten los alrededores en un paraíso para la búsqueda de setas y hongos. Las dehesas y bosques mixtos albergan especies como níscalos, boletus y gurumelos, estos últimos especialmente apreciados en la gastronomía local.
La observación astronómica es otra actividad destacada, ya que la escasa contaminación lumínica de la zona permite disfrutar de cielos estrellados de excepcional calidad, especialmente durante las noches despejadas de invierno.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Santa Ana la Real gira en torno a las tradiciones religiosas y agrícolas de la comarca. La festividad de Santa Ana, patrona del pueblo, se celebra el 26 de julio con procesión, verbena popular y degustaciones gastronómicas que reúnen a vecinos y visitantes en un ambiente familiar y acogedor.
En agosto tiene lugar la Feria de Verano, donde las casetas se instalan en la plaza principal y los bailes tradicionales animan las noches estivales. Es una época ideal para conocer de primera mano las costumbres locales y disfrutar del ambiente más festivo del año.
La matanza tradicional se mantiene viva durante los meses de invierno, especialmente en enero y febrero, cuando las familias locales continúan elaborando embutidos y conservas siguiendo recetas centenarias. Algunos establecimientos ofrecen la posibilidad de asistir a estas actividades como experiencia turística.
Información práctica
Santa Ana la Real se encuentra a unos 90 kilómetros de Huelva capital. Para llegar en vehículo propio, hay que tomar la A-66 dirección Sevilla hasta Zufre, y desde allí continuar por carreteras comarcales siguiendo las indicaciones hacia la Sierra de Aracena. El trayecto dura aproximadamente una hora y cuarto.
La mejor época para visitar Santa Ana la Real es durante los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son suaves y el paisaje luce sus colores más intensos. Los inviernos, aunque frescos, tienen su encanto especial, especialmente para quienes buscan la paz de los paisajes serranos envueltos en bruma.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y los senderos naturales. La localidad cuenta con servicios básicos, aunque para una oferta más amplia de alojamiento y restauración conviene considerar poblaciones cercanas como Alájar o Aracena, situadas a pocos kilómetros de distancia.