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sobre Santa Olalla del Cala
Paso obligado en la Ruta de la Plata con un imponente castillo visible desde la autovía; puerta de Andalucía desde Extremadura con rica historia
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En el corazón de la Sierra de Aracena, donde los alcornoques y encinas dibujan un mosaico verde sobre las suaves colinas onubenses, se encuentra Santa Olalla del Cala, un pueblo de 2.038 habitantes que conserva intacto el sabor de la Andalucía más auténtica. A 535 metros de altitud, este municipio serrano ofrece al viajero la oportunidad de descubrir uno de los rincones más tranquilos y genuinos de la provincia de Huelva.
Las calles empedradas de Santa Olalla del Cala serpentean entre casas encaladas de arquitectura tradicional, donde el tiempo parece haberse detenido para permitir que sus visitantes conecten con la esencia del mundo rural. Aquí, el ritmo pausado de la vida serrana invita a disfrutar de los pequeños placeres: el aroma de la dehesa, el sabor de los productos locales y la hospitalidad de sus gentes, herederos de siglos de tradición ganadera y agrícola.
Qué ver en Santa Olalla del Cala
El patrimonio arquitectónico de Santa Olalla del Cala refleja su rica historia, con la Iglesia Parroquial de Santa Olalla como principal exponente. Este templo, de origen medieval pero reformado en épocas posteriores, preside el casco urbano con su característica torre campanario y constituye un buen ejemplo de la arquitectura religiosa rural andaluza.
El casco histórico conserva el trazado típico de los pueblos de montaña, con calles estrechas que se adaptan a la orografía del terreno. Un paseo por sus calles permite descubrir rincones con encanto, como pequeñas plazas donde confluyen las casas tradicionales con sus fachadas blancas y detalles en piedra.
La dehesa que rodea el municipio constituye uno de sus mayores atractivos naturales. Este ecosistema único, donde pastan en libertad cerdos ibéricos, ovejas y ganado vacuno, forma un paisaje de excepcional belleza que invita a realizar rutas a pie o en bicicleta. Los alcornoques centenarios salpican el territorio, creando un ambiente de singular tranquilidad.
Desde diversos miradores naturales en los alrededores del pueblo se pueden contemplar magníficas vistas de la Sierra de Aracena, especialmente bellas durante el atardecer, cuando la luz dorada se filtra entre la vegetación mediterránea.
Qué hacer
Santa Olalla del Cala es punto de partida ideal para múltiples rutas de senderismo que discurren por la dehesa y los bosques circundantes. Los senderos señalizados permiten descubrir la riqueza de la flora y fauna locales, con posibilidades de avistamiento de ciervos, jabalíes y una gran variedad de aves.
La gastronomía local constituye una experiencia imprescindible. Los productos derivados del cerdo ibérico criado en la dehesa, como jamones, lomos y embutidos, son protagonistas de una cocina tradicional que también incluye guisos de caza, quesos de cabra y mieles de la sierra. Los establecimientos locales ofrecen menús que ponen en valor estos ingredientes autóctonos.
Para los amantes de la micología, los meses de otoño e invierno ofrecen la oportunidad de participar en rutas de búsqueda de setas, especialmente abundantes en los bosques de alcornoques y encinas de los alrededores.
La observación de aves es otra actividad destacada, ya que la zona alberga especies como el buitre leonado, el águila imperial o la cigüeña negra. Los aficionados a la ornitología encontrarán en Santa Olalla del Cala un destino privilegiado.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Santa Olalla del Cala gira en torno a sus tradiciones más arraigadas. Las fiestas patronales en honor a Santa Olalla se celebran durante el mes de septiembre, con procesiones, verbenas populares y actividades culturales que congregan a vecinos y visitantes.
La matanza tradicional, que tiene lugar en los meses de invierno, especialmente en enero y febrero, permite conocer de cerca las costumbres relacionadas con la elaboración artesanal de productos ibéricos. Algunas familias locales mantienen vivas estas tradiciones centenarias.
Durante el mes de mayo se celebra la Romería de San Isidro, una festividad que combina la devoción religiosa con la celebración en el campo, típica de los pueblos andaluces con tradición agrícola y ganadera.
Las fiestas del verano incluyen verbenas y actividades al aire libre que aprovechan las suaves temperaturas nocturnas de la sierra para crear un ambiente festivo y familiar.
Información práctica
Para llegar a Santa Olalla del Cala desde Huelva capital, se debe tomar la A-66 en dirección norte hasta Zufre, y después seguir por la N-433 y carreteras locales. El trayecto, de aproximadamente 90 kilómetros, discurre por paisajes de gran belleza natural.
La mejor época para visitar el municipio abarca desde la primavera hasta el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y la naturaleza muestra todo su esplendor. Los meses de mayo y junio son especialmente recomendables por la floración de la dehesa, mientras que el otoño ofrece la posibilidad de disfrutar de la temporada micológica.
Es aconsejable llevar calzado cómodo para caminar por los senderos y ropa adecuada para las actividades al aire libre. La gastronomía local y los productos artesanales constituyen excelentes recuerdos para llevarse de Santa Olalla del Cala.