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sobre Olvera
Icono de la sierra con su iglesia y castillo dominando el paisaje desde lo alto; capital del turismo rural y la Vía Verde
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El pueblo que se agarra al acantilado como puede
El turismo en Olvera tiene algo de escena de película: llegas por la carretera, das un par de curvas y de repente aparece el pueblo entero trepando por la peña como si alguien lo hubiera colocado ahí a pulso. Blanco de arriba abajo, a más de 600 metros de altura, con el castillo vigilándolo todo desde arriba.
La primera vez que fui pensé que el GPS se había vuelto loco. “En 200 metros, gira a la izquierda… y sube por esa pared”. Pero no, ahí está la carretera, serpenteando hasta dejarte cerca del centro con el coche resoplando en las últimas cuestas.
Olvera tiene ese tipo de casco antiguo donde enseguida entiendes cómo se vivía aquí: calles estrechas, cuestas serias y casas pegadas unas a otras para ganar sitio en la roca. No es grande, pero sí de esos lugares donde te pasas más tiempo mirando hacia arriba que hacia delante.
El castillo y la iglesia: vecinos pegados a la misma roca
El perfil de Olvera lo marcan dos edificios que prácticamente comparten la misma peña: el castillo de origen islámico y la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación. En las fotos parece que estén compitiendo por ver quién ocupa el punto más alto.
La fortaleza viene de época medieval, cuando toda esta zona era frontera. Subir hasta arriba tiene su pequeña recompensa: desde allí se entiende bien el paisaje de la Sierra de Cádiz, con los olivares extendiéndose alrededor del pueblo y, en días claros, las sierras que cierran el horizonte.
La iglesia llegó bastante después y rompe un poco el guion visual del castillo. Es grande, neoclásica y muy blanca, casi como si alguien hubiera colocado un edificio de ciudad encima del cerro. Aun así, con el tiempo se ha convertido en parte inseparable de la silueta del pueblo.
La Vía Verde de la Sierra: pedalear entre túneles y viaductos
Si hay algo que mueve gente en Olvera es la Vía Verde de la Sierra. El trazado sigue una antigua línea de tren que nunca llegó a funcionar y hoy es un camino largo y muy cómodo para bicicleta o paseo.
Son unos 36 kilómetros hasta Puerto Serrano, pasando por túneles excavados en la roca y varios viaductos sobre el valle. El recorrido tiene pendiente suave y la mayoría de gente lo hace cuesta abajo saliendo desde Olvera, así que el plan es bastante llevadero incluso si no montas mucho en bici.
A lo largo del camino aparecen estaciones antiguas, cortados de roca y colonias de aves que aprovechan los puentes y paredes para anidar. Hay tramos donde el silencio es tan limpio que solo oyes las ruedas sobre la grava.
Un cementerio con vistas al valle
Puede sonar raro, pero uno de los lugares más comentados de Olvera es su cementerio parroquial. Hace unos años recibió reconocimiento en un concurso nacional de cementerios, sobre todo por el entorno en el que está.
Se encuentra en una ladera con vistas abiertas al valle, todo muy blanco y ordenado, siguiendo un poco la estética del propio pueblo. Es de esos sitios tranquilos donde el paisaje termina siendo tan protagonista como el lugar en sí.
Cerca de la plaza también está la Casa de la Cilla, un edificio del siglo XVIII ligado en su día al cobro de diezmos agrícolas. Con el tiempo ha tenido varios usos y hoy funciona como espacio cultural y de interpretación del territorio.
Comer en Olvera: cocina serrana con aceite y cuchara
La cocina local tira mucho de lo que da el campo alrededor. El aceite de oliva manda en casi todo, y se nota desde el primer plato.
Por aquí es fácil encontrarse con versiones serranas de sopas y gazpachos que a veces sorprenden si vienes pensando en los fríos típicos de la costa. También aparecen platos contundentes de cuchara, chacinas y quesos de cabra de la zona, muy ligados a la ganadería de la sierra.
Y luego está la miel, bastante presente en los mercados y tiendas del pueblo. La producen en los montes cercanos y suele tener ese sabor a plantas aromáticas de la sierra que se nota enseguida.
Mi verdad sobre Olvera
¿Es el pueblo blanco más fotogénico de la zona? Probablemente no. En la Sierra de Cádiz hay competidores fuertes como Zahara o Grazalema.
Pero Olvera tiene una mezcla curiosa: castillo en lo alto, buenas vistas, un casco histórico pequeño que se recorre sin prisa y, sobre todo, el arranque de una de las vías verdes más conocidas de Andalucía.
Mi consejo es sencillo: deja el coche en la parte baja y sube andando. Recorre las calles que rodean la iglesia y el castillo, asómate a los miradores y luego baja hacia la antigua estación para empezar la Vía Verde si te apetece pedalear un rato.
En unas horas te haces una buena idea del lugar. Y eso, para un pueblo de la sierra, muchas veces es justo lo que apetece: pasearlo sin prisa, entender dónde estás y seguir camino.