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sobre Villamartín
Centro de servicios de la comarca con importante patrimonio arqueológico; nudo de comunicaciones rodeado de campiña fértil
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En el corazón de la Sierra de Cádiz, donde las suaves colinas se mecen entre olivos centenarios y campos de cereales, se alza Villamartín como un remanso de tranquilidad andaluza. Esta villa gaditana de 12.165 habitantes, situada a 167 metros de altitud, conserva ese aire auténtico de los pueblos del interior que han sabido mantener sus tradiciones mientras abrazan discretamente la modernidad.
Fundada en el siglo XVIII bajo el reinado de Carlos III, Villamartín nació con una planificación urbanística que aún hoy se aprecia en sus calles rectas y amplias. Su ubicación estratégica en la ruta que conecta la sierra con la campiña la convierte en un punto de partida ideal para explorar una comarca rica en contrastes naturales y culturales, donde cada rincón guarda historias de pastores, agricultores y artesanos que han moldeado el carácter hospitalario de sus gentes.
Qué ver en Villamartín
El núcleo urbano de Villamartín conserva la estructura original del siglo XVIII, con calles trazadas a cordel que convergen en la Plaza de la Constitución, verdadero corazón social del pueblo. La Iglesia Parroquial de las Virtudes, construida en el mismo período fundacional, destaca por su sencilla pero elegante arquitectura barroca tardía, con una torre campanario que se ha convertido en símbolo visual del municipio.
El Castillo de Matrera, aunque técnicamente ubicado en término de Villamartín, representa uno de los vestigios históricos más importantes de la zona. Esta fortaleza almohade del siglo XII, declarada Bien de Interés Cultural, se alza sobre un cerro desde donde se domina un amplio territorio. Sus murallas y torres, aunque en ruinas, evocan la importancia estratégica que tuvo durante la Reconquista.
En los alrededores del casco urbano, los cortijos tradicionales salpican el paisaje rural, muchos de ellos reconvertidos en alojamientos rurales que permiten vivir de cerca la experiencia de la vida agrícola andaluza. Los olivares centenarios crean un mosaico verde plateado que se extiende hasta el horizonte, especialmente bello durante el atardecer cuando la luz dorada baña los campos.
Qué hacer
La privilegiada ubicación de Villamartín la convierte en base perfecta para practicar senderismo por los múltiples senderos que conectan con pueblos vecinos como Bornos, Espera o Algodonales. La Vía Verde de la Sierra, aunque no pasa directamente por el municipio, es fácilmente accesible y ofrece una de las rutas cicloturistas más espectaculares de Andalucía.
Para los amantes de la gastronomía, Villamartín ofrece la auténtica cocina serrana, donde destacan platos como el gazpacho caliente, las migas con tropezones, el conejo al ajillo y los dulces tradicionales. El aceite de oliva virgen extra local es protagonista indiscutible de esta cocina, pudiendo visitarse durante la temporada de recolección (octubre-febrero) algunas almazaras que mantienen procesos artesanales.
La observación de aves encuentra en los campos cerealistas de Villamartín un escenario privilegiado, especialmente para especies esteparias como la avutarda, el sisón o el cernícalo primilla. Los primeros meses del año son ideales para esta actividad, cuando las aves están en plena época reproductiva.
Los aficionados al turismo rural pueden participar en actividades agrícolas estacionales como la recolección de olivas o la siega tradicional, experiencias que ofrecen algunos cortijos de la zona mediante programas de agroturismo.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Villamartín gira en torno a celebraciones que hunden sus raíces en la tradición católica y agrícola. La Feria de San Isidro, a mediados de mayo, combina la devoción al patrón de los agricultores con varios días de actividades culturales, gastronómicas y folklóricas que llenan de vida las calles del pueblo.
En Semana Santa, aunque más modesta que en otras localidades andaluzas, mantiene un carácter recogido y emotivo, con procesiones que recorren las calles principales acompañadas por la música de saetas tradicionales.
Durante el verano, las noches culturales animan el casco histórico con actuaciones de flamenco, teatro y música folklórica, mientras que en septiembre se celebra la Feria de las Virtudes en honor a la patrona, con actividades que se prolongan durante varios días entre casetas, espectáculos y actividades para todas las edades.
Información práctica
Villamartín se encuentra a 85 kilómetros de Cádiz capital, accesible por la A-382 que conecta Jerez de la Frontera con Antequera. Desde Sevilla, la distancia es de aproximadamente 110 kilómetros por la A-4 y posteriormente la A-382. El pueblo cuenta con conexiones de autobús regulares con las principales localidades de la sierra y la campiña gaditana.
una de las mejores época para visitarlo es durante los meses de primavera (abril-junio) y otoño (septiembre-noviembre), cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus mejores colores. El invierno resulta especialmente atractivo para los amantes de la tranquilidad, aunque conviene llevar ropa de abrigo ya que las noches pueden ser frescas.
Para alojamiento, el pueblo dispone de casas rurales y pequeños hoteles familiares que ofrecen un trato personalizado y la oportunidad de conocer de primera mano las costumbres locales.