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sobre Santo Tomé
Pueblo agrícola en el valle del Guadalquivir; entrada a la sierra por el oeste
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Enclavado en las estribaciones de la Sierra de Cazorla, Santo Tomé se alza como un tesoro por descubrir en el corazón de la provincia jiennense. Con sus 2.072 habitantes y situado a 454 metros de altitud, este pueblo andaluz conserva el sabor auténtico de la España rural, donde el tiempo parece transcurrir a un ritmo más pausado y las tradiciones se mantienen vivas entre calles empedradas y casas encaladas.
La ubicación privilegiada de Santo Tomé, en la comarca de la Sierra de Cazorla, lo convierte en una puerta de entrada natural hacia uno de los espacios naturales más espectaculares de Andalucía. Rodeado de olivares centenarios que se extienden hasta donde alcanza la vista, el municipio ofrece esa combinación única de patrimonio cultural y paisaje mediterráneo que caracteriza a los pueblos del interior andaluz.
Caminar por sus calles es sumergirse en una Andalucía genuina, donde cada rincón cuenta historias de siglos pasados y donde la hospitalidad de sus gentes se convierte en uno de los mejores reclamo turístico. Un destino perfecto para quienes buscan desconectar del bullicio urbano y conectar con la esencia más pura del turismo rural.
Qué ver en Santo Tomé
El patrimonio arquitectónico de Santo Tomé refleja siglos de historia andaluza. La Iglesia Parroquial de Santo Tomé Apóstol domina el paisaje urbano con su imponente presencia, ejemplo característico del barroco rural andaluz. Su torre campanario se convierte en referencia visual desde cualquier punto del pueblo, y su interior alberga interesantes piezas de arte sacro que merece la pena contemplar.
El casco histórico del municipio invita a perderse entre calles estrechas donde las casas tradicionales andaluzas, con sus patios floridos y fachadas encaladas, crean un conjunto urbano de gran belleza. No hay que perderse la Plaza del Ayuntamiento, corazón social del pueblo, donde se concentra la vida cotidiana y desde donde parten las principales arterias urbanas.
Los alrededores de Santo Tomé ofrecen un paisaje típicamente mediterráneo dominado por extensos olivares que crean un mar plateado especialmente hermoso durante los meses de primavera. Estas plantaciones centenarias no solo conforman un paisaje de gran valor estético, sino que son testimonio vivo de la tradición oleícola de la zona.
Para los amantes de la naturaleza, las rutas por los campos de olivos permiten descubrir cortijos tradicionales, fuentes naturales y miradores naturales con vistas panorámicas hacia la Sierra de Cazorla al este y la campiña jiennense al oeste.
Qué hacer
Santo Tomé es el punto de partida ideal para numerosas rutas de senderismo que se adentran en los paisajes olivareros característicos de la provincia jiennense. Los senderos locales, bien señalizados, permiten conocer de cerca la cultura del olivar mientras se disfruta de un ejercicio suave apto para toda la familia.
La gastronomía local constituye una experiencia imprescindible. Los productos derivados del olivar, especialmente el aceite de oliva virgen extra de la comarca, son protagonistas absolutos de una cocina tradicional que incluye platos como las migas, el gazpacho, las gachas o los pestiños. Los bares y restaurantes del pueblo mantienen viva esta tradición culinaria.
La proximidad al Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas convierte a Santo Tomé en una base excelente para excursiones de día completo hacia uno de los espacios protegidos más extensos de España. Las posibilidades son múltiples: desde rutas por el nacimiento del Guadalquivir hasta la observación de fauna autóctona.
Los aficionados a la fotografía encontrarán en los amaneceres y atardeceres sobre los olivares algunos de los paisajes más fotogénicos de Andalucía, especialmente durante la floración de los olivos en primavera o durante la época de recolección en otoño.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Santo Tomé mantiene vivas las tradiciones andaluzas más auténticas. Las fiestas patronales en honor a Santo Tomé Apóstol se celebran a mediados de julio, cuando el pueblo se engala para honrar a su patrón con procesiones, música tradicional y actividades para toda la familia.
La Semana Santa se vive con especial devoción, conservando el carácter recogido y emotivo propio de los pueblos pequeños. Las procesiones recorren las calles principales creando un ambiente de profundo fervor popular.
En mayo, las cruces de mayo adornan diferentes puntos del municipio, una tradición que hermana a Santo Tomé con el resto de Andalucía y que supone una explosión de color y alegría que anticipa la llegada del verano.
Durante los meses de otoño, coincidiendo con la recolección de la aceituna, se organizan actividades relacionadas con la cultura del olivar, permitiendo a los visitantes conocer de primera mano los procesos tradicionales de obtención del aceite de oliva.
Información práctica
Santo Tomé se encuentra a 40 kilómetros de Jaén capital, con acceso directo por la carretera A-4 y posteriormente por la A-6176. El trayecto en vehículo propio dura aproximadamente 45 minutos, atravesando paisajes olivareros de gran belleza escénica.
La mejor época para visitar Santo Tomé es durante la primavera (abril-mayo) y el otoño (octubre-noviembre), cuando las temperaturas son más suaves y los colores del paisaje alcanzan su máximo esplendor. En primavera, la floración de los olivos crea un espectáculo natural inolvidable.
Para alojarse, el municipio cuenta con opciones de turismo rural que permiten vivir la experiencia completa de la vida en un pueblo andaluz. Es recomendable reservar con antelación, especialmente durante las fiestas patronales y los fines de semana de primavera.
No olvides llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y ropa adecuada para las excursiones por los alrededores. Una cámara fotográfica es imprescindible para capturar la belleza de este rincón auténtico de Andalucía.