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sobre Guaro
Conocido por su Festival de la Luna Mora donde el pueblo se ilumina con miles de velas creando un ambiente mágico
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Guaro huele a almendra. Literal. Llegas por la A-357 y el olor aparece antes que el casco urbano. Almendra tostada, nada de incienso ni azúcar quemada. Suele pasar entre octubre y primavera, cuando las fábricas trabajan más. Si el día está húmedo, el olor se queda pegado en el aire.
Cómo no perderse (y dónde dejar el coche)
El pueblo es sencillo de recorrer. Una calle principal y varias que salen a los lados. Poco más.
Se suele aparcar sin problema en las calles cercanas al centro. La excepción es septiembre, cuando celebran el Festival de la Luna Mora. Esos días conviene dejar el coche en la entrada del pueblo o por la zona del polígono y bajar andando. No son más de diez minutos y te ahorras vueltas.
La carretera entre Monda y Coín pasa por arriba. Desde Marbella se llega rápido. Desde Málaga lo normal es salir hacia Coín y continuar por carretera comarcal.
Lo que hay que ver (en media mañana)
La iglesia de San Miguel está en la parte alta. Arrancó en el siglo XVI y se reformó varias veces después. La torre se ve desde casi todo el casco urbano. El interior depende del horario de culto; muchas veces solo se puede rodear por fuera.
Baja luego por la calle Real hasta la plaza. Es una plaza corriente. Bancos, árboles y un quiosco. El edificio del ayuntamiento tiene un balcón de madera que llama un poco la atención, poco más.
En esa misma calle está la Casa de los Condes. No se visita. La fachada de ladrillo rojo rompe con el blanco del resto de casas. A veces hay vecinos en la puerta regando macetas y contando la historia del edificio. Dicen que la familia que le dio nombre tuvo bastante peso en la zona.
Si te apetece caminar, puedes subir a Guaro el Viejo. Son unos dos kilómetros desde el cementerio por pista. Quedan restos de una torre de origen andalusí y varias casas en ruina. La torre está cerrada, pero desde allí se ve bien el valle y la sierra.
Cuándo venir (y cuándo no)
A finales de enero celebran el Día del Almendro. El motivo es la floración. Suelen montar puestos en la plaza y repartir almendras tostadas. Ambiente de fiesta de pueblo, sin más.
En septiembre llega el Festival de la Luna Mora. Calles llenas de velas, música y mucha gente. El pueblo es pequeño y se nota. Si no te gustan las aglomeraciones, mejor venir cualquier otro fin de semana.
En verano el calor aprieta bastante. Aunque el pueblo no está muy bajo, el sol cae fuerte a mediodía.
Lo que se come
La almendra manda. Con ella hacen turrón artesanal durante buena parte del año. En el pueblo hay varios obradores. Lo normal es comprar donde veas movimiento de gente local.
También salen platos de cocina sencilla. Sopa poncima, con pan, ajo, comino y huevo. La sopa hervía va en una línea parecida pero añade pimientos. El gazpachuelo malagueño aparece en algunas casas, normalmente con pescado blanco.
El galipuche con espárragos trigueros es un revuelto de huevos, pan y espárragos. Contundente y bastante rural.
Caminos cercanos y un consejo rápido
El sendero del Río Grande sigue el cauce durante varios kilómetros. Sale cerca del puente de la carretera de Coín. Es un paseo fácil y suele estar señalizado. En verano hay zonas donde la gente se moja los pies.
La subida a la Cruz del Puerto es corta. Arranca en la zona del polígono y en pocos minutos llegas a la cruz del cerro. Desde allí se ve el pueblo entero y buena parte de la Sierra de las Nieves.
Consejo claro: Guaro se ve rápido. Si estás recorriendo la comarca, para un rato, camina por el centro y huele el aire si es temporada de almendra. Si no te pilla de paso, tampoco pasa nada. Hay muchos pueblos parecidos en la zona.