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sobre Segura de la Sierra
Uno de los pueblos más bonitos de España; coronado por un castillo inexpugnable y cuna de Jorge Manrique
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Si vienes a hacer turismo en Segura de la Sierra, lo primero es el coche. El casco antiguo es pequeño y con cuestas muy estrechas. Lo habitual es dejarlo en la parte baja o en las zonas habilitadas antes de entrar y subir andando. Intentar meterse con el coche hasta arriba suele acabar en maniobras incómodas.
Madrugar ayuda. A media mañana llegan excursionistas y el pueblo se llena rápido para el tamaño que tiene. Al atardecer vuelve a estar tranquilo.
Segura está a unos 1.145 metros de altitud, en la parte alta de la Sierra de Segura. Viven algo más de 1.700 personas. El casco mantiene trazado medieval: calles empedradas, pendientes continuas y casas blancas bastante compactas. Todo sube hacia el castillo.
Lo que realmente merece parar
El Castillo de Segura es el punto principal. Se ve desde lejos y domina todo el cerro. La base es musulmana y luego se reformó tras la conquista cristiana. Desde arriba se entiende bien el territorio: montañas por todos lados y, si el día está claro, el macizo del Yelmo al fondo. Conviene mirar horarios antes de subir; a veces cambian según la época.
La Iglesia de Nuestra Señora del Collado queda en pleno casco antiguo. Exterior sobrio, piedra clara y volumen sólido. Dentro conserva retablos y piezas antiguas, aunque la visita es rápida.
El Archivo Histórico Municipal guarda documentación medieval conocida entre investigadores. Para la mayoría de viajeros no tiene mucho recorrido salvo que te interese la historia local con detalle.
La Casa de Jorge Manrique recuerda al poeta, que fue alcaide de la fortaleza. Hoy funciona como espacio cultural. Se ve en poco tiempo y ayuda a poner en contexto la presencia de Manrique aquí.
La Fuente Imperial pasa bastante desapercibida si no te fijas. Ha tenido varias reformas a lo largo del tiempo. No es monumental, pero recuerda algo básico en estos pueblos de sierra: el agua marcaba dónde se vivía y cómo se organizaba el día.
Caminar alrededor del pueblo
Segura también se usa como punto de salida para rutas por la sierra.
La subida al Yelmo parte cerca del núcleo urbano por caminos señalizados. Es una ruta larga y con desnivel. El terreno alterna pista y tramos más rocosos. Lleva agua y calzado serio. Desde la cima se ve gran parte del parque natural.
El llamado sendero de las Fuentes es más tranquilo. Pasa por manantiales y zonas de encinar y pinar. No exige tanta preparación y permite caminar un rato largo sin alejarse demasiado del pueblo.
Qué se come por aquí
La cocina es de sierra. Platos contundentes: guisos de caza cuando hay temporada, setas en otoño y bastante uso del aceite de oliva de la zona. No es un sitio de cocina elaborada. Es comida directa y ligada a lo que se produce alrededor.
En otoño también aparece la recogida de setas. Hay gente que viene solo por eso. Conviene informarse antes porque el parque natural suele tener normas y límites.
Fiestas y ambiente local
Las celebraciones principales siguen siendo bastante locales. En mayo suelen salir procesiones dedicadas a la Virgen del Collado por las calles del casco antiguo. No atraen grandes multitudes, pero el pueblo se mueve.
En agosto llegan las fiestas patronales. Hay música, actividades y bastante ambiente en la calle durante unos días.
También se organizan jornadas culturales dedicadas a Jorge Manrique algunos años, con charlas y actividades relacionadas con la historia del lugar.
Consejo rápido
Deja el coche abajo y sube andando. Recorre el casco sin prisa y termina en el castillo. Con un par de horas te haces una buena idea del pueblo. Si te gusta caminar, entonces sí merece quedarse más tiempo y salir hacia la sierra.