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sobre Jódar
Puerta de Sierra Mágina con un importante conjunto histórico y tradición del esparto
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El turismo en Jódar empieza casi siempre con la misma imagen: el castillo que aparece en la ladera antes de entrar al pueblo, rodeado de olivares. Desde la carretera se distingue bien la torre del homenaje, de planta cilíndrica, construida en ladrillo. Es una forma poco habitual en la provincia y suele citarse como uno de los ejemplos de arquitectura mudéjar tardía en la zona. Probablemente se levantó ya en época cristiana, utilizando mano de obra y técnicas constructivas heredadas del mundo islámico. Ese detalle explica bastante bien la historia del lugar: capas sucesivas de ocupación más que rupturas claras.
El cerro que organiza el territorio
Jódar se asienta en un cerro que domina el paso del río Guadiana Menor antes de que el valle se abra hacia la zona de Lopera. La posición no es casual. Hay indicios de ocupación antigua y se conoce una inscripción íbera relacionada con la ciudad de Galdur, conservada hoy en el Museo Arqueológico Nacional. Como en muchos puntos estratégicos del valle, romanos y después andalusíes reforzaron las defensas del cerro.
La conquista castellana llegó en el siglo XIII, durante el avance de Fernando III por el alto Guadalquivir. A partir de entonces el castillo siguió teniendo uso militar y señorial durante siglos. La torre cilíndrica que hoy domina el conjunto suele fecharse en ese periodo. El recinto ha pasado por restauraciones recientes y funciona como espacio visitable. Desde arriba se entiende bien la geografía del entorno: el valle del Guadiana Menor, las primeras sierras de Mágina y la extensión continua de olivar que rodea el municipio.
Un casco antiguo condicionado por la pendiente
El núcleo histórico se organiza alrededor de la subida al castillo. Las calles ascienden con bastante pendiente y en varios tramos hacen quiebros, algo habitual en trazados defensivos medievales. No es un casco antiguo grande, pero conserva esa lógica de adaptación al terreno.
En la parte baja se abre la plaza de la Constitución, que tradicionalmente ha concentrado mercado y vida pública. Muy cerca está la iglesia de la Encarnación, levantada en el siglo XVI y transformada en siglos posteriores. El interior responde a un barroco tardío bastante sobrio. El retablo mayor ocupa toda la cabecera y utiliza mármoles de la zona en algunos elementos decorativos.
A San Sebastián se le tiene especial devoción en el pueblo. Cada mes de enero se mantiene la costumbre de encender hogueras en las calles durante su festividad, una práctica popular muy extendida en distintas localidades de Jaén.
Un episodio del siglo XIX en el entorno de Jódar
En el primer tercio del siglo XIX, durante el final del Trienio Liberal, hubo movimientos militares en esta zona de Sierra Mágina. Las fuentes mencionan combates en los pasos cercanos al valle de Lopera, vinculados a la persecución del general Rafael del Riego tras el retorno del absolutismo. No es un episodio muy recordado en el municipio y apenas queda señalización que lo mencione en la carretera que sube hacia el puerto.
Cocina de interior y temporada
La cocina local responde a lo que ha dado siempre el entorno: cereal, huerta cercana al río, matanza doméstica y aceite de oliva. Las gachas de matanza, espesas y muy condimentadas con ajo y pimentón, siguen apareciendo en invierno.
El remojón de naranja con bacalao se prepara más bien cuando el tiempo es templado. Combina naranja, cebolla y aceite de oliva con el bacalao desalado, una mezcla muy extendida por el este de Andalucía.
Las tagarninas —un cardo silvestre que se recoge en el campo a finales de invierno— forman parte de varios guisos tradicionales. Cuando la planta brota es habitual ver a gente buscándolas en los bordes de los caminos y en las lomas cercanas.
El olivar domina claramente el término municipal. Gran parte del paisaje que rodea Jódar es una sucesión continua de parcelas de olivo, y el aceite producido en la comarca de Sierra Mágina forma parte de la denominación de origen de la zona.
Llegar y recorrer Jódar
Jódar se encuentra al noreste de la ciudad de Jaén, dentro de la comarca de Sierra Mágina. La carretera que conecta ambas localidades atraviesa zonas de campiña y, según el tramo, permite ver ya las primeras elevaciones del parque natural.
El recorrido básico por el pueblo es corto: la subida al castillo, las calles del entorno y la zona de la plaza principal. Quien quiera caminar algo más puede acercarse a los senderos que bajan hacia el río o a los caminos que se internan en el olivar y conectan con distintos miradores naturales de la comarca.
Las celebraciones locales más concurridas suelen concentrarse en septiembre, durante la feria, y en primavera con la romería del Santo Cristo, cuando la imagen se traslada desde el castillo hasta una ermita en el campo.
El clima marca mucho la visita. En pleno verano el calor puede ser intenso, algo habitual en esta parte del interior jiennense. Primavera y otoño suelen ser las épocas más cómodas para recorrer el casco urbano y los caminos cercanos.