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sobre Aznalcóllar
Municipio de tradición minera situado en las estribaciones de la sierra con un importante embalse y restos históricos
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En el corazón de la Sierra Norte sevillana, donde los olivares se mecen con la brisa mediterránea y las dehesas se extienden hasta el horizonte, Aznalcóllar emerge como un destino que combina historia milenaria con la autenticidad de la Andalucía más profunda. Este pueblo de algo más de 6.000 habitantes, situado a 155 metros sobre el nivel del mar, conserva el sabor de los siglos en cada una de sus calles empedradas y en la hospitalidad de sus gentes.
El nombre de Aznalcóllar evoca inmediatamente su herencia andalusí, derivado del árabe "Hisn al-Qullar", que significa "fortaleza del collado". Y es que este municipio ha sido testigo privilegiado del paso de culturas, desde los primeros asentamientos prehistóricos hasta la época romana, árabe y cristiana, dejando cada una su huella indeleble en el paisaje urbano y natural que hoy podemos contemplar.
Rodeado de un entorno natural privilegiado, entre arroyos, encinas centenarias y campos de cultivo que cambian de color según las estaciones, Aznalcóllar invita al viajero a descubrir los placeres del turismo rural andaluz, donde el tiempo parece transcurrir a un ritmo más pausado y cada rincón guarda una historia por contar.
Qué ver en Aznalcóllar
El patrimonio histórico de Aznalcóllar refleja su rica herencia multicultural. El elemento más emblemático del pueblo es sin duda su Castillo, cuyos orígenes se remontan a la época almohade del siglo XII. Esta fortaleza, aunque parcialmente en ruinas, ofrece una perspectiva única sobre la estrategia defensiva medieval y regala vistas panorámicas excepcionales del valle del Guadiamar y la campiña sevillana.
La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Remedios constituye otro punto de interés fundamental. Este templo, construido sobre los restos de una antigua mezquita en el siglo XVI, presenta elementos arquitectónicos mudéjares que dialogan armoniosamente con añadidos barrocos posteriores. Su torre campanario, visible desde cualquier punto del pueblo, se ha convertido en un símbolo identitario de Aznalcóllar.
Paseando por el casco histórico, el visitante descubrirá arquitectura tradicional andaluza perfectamente conservada, con casas de cal blanca, patios floridos y balcones de hierro forjado que crean rincones de postal. La Plaza del Ayuntamiento concentra buena parte de la vida social del pueblo y alberga el edificio consistorial, un ejemplo notable de arquitectura civil del siglo XVIII.
Para los amantes de la naturaleza, los yacimientos arqueológicos de los alrededores ofrecen la posibilidad de contemplar restos de asentamientos prehistóricos y romanos. El paisaje circundante, dominado por dehesas de encinas y alcornoques, forma parte del ecosistema mediterráneo más auténtico de la provincia sevillana.
Qué hacer
Aznalcóllar es punto de partida ideal para múltiples rutas de senderismo que permiten explorar la Sierra Norte sevillana. Los senderos que siguen el curso del río Guadiamar ofrecen un recorrido privilegiado por bosques de ribera donde es posible avistar fauna local como jabalíes, corzos y una gran variedad de aves rapaces.
La ruta del castillo constituye un imprescindible para cualquier visitante, combinando ejercicio moderado con recompensas paisajísticas excepcionales. Desde las ruinas de la fortaleza se domina un panorama que abarca desde la campiña hasta las primeras estribaciones de Sierra Morena.
Los aficionados a la gastronomía local encontrarán en Aznalcóllar sabores auténticos de la cocina serrana. Los platos tradicionales incluyen migas, gazpacho serrano, tagarninas con garbanzos y carnes de caza procedentes de las monterías locales. El aceite de oliva virgen extra producido en la comarca acompaña magistralmente cualquier degustación.
La observación astronómica encuentra en estos parajes condiciones ideales debido a la escasa contaminación lumínica. Las noches despejadas ofrecen espectáculos celestiales difíciles de contemplar en entornos urbanos.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Aznalcóllar refleja la profunda religiosidad y el carácter festivo de sus habitantes. Las Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora de los Remedios se celebran en septiembre, combinando procesiones, verbenas populares y espectáculos ecuestres que atraen visitantes de toda la comarca.
La Semana Santa constituye una manifestación de fervor popular especialmente emotiva, con procesiones que recorren las calles del casco histórico en un ambiente de recogimiento y tradición. Las fiestas de San Sebastián en enero y las Cruces de Mayo completan un calendario que mantiene vivas las tradiciones seculares del pueblo.
Durante el verano, las noches de flamenco al aire libre en la plaza principal permiten disfrutar de este arte universal en su contexto más auténtico, acompañado de la hospitalidad característica de la gente de Aznalcóllar.
Información práctica
Aznalcóllar se encuentra a 35 kilómetros al oeste de Sevilla capital, con acceso directo por la carretera A-8057. El trayecto en vehículo privado desde Sevilla requiere aproximadamente 45 minutos por una ruta que atraviesa paisajes representativos de la campiña sevillana.
una de las mejores época para visitar Aznalcóllar es durante los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los campos muestran su aspecto más atractivo. Los meses de abril y mayo resultan especialmente recomendables por la floración mediterránea.
Para el alojamiento, el pueblo cuenta con casas rurales que ofrecen la experiencia auténtica del turismo rural andaluz. Es recomendable reservar con antelación durante las fechas de fiestas patronales y Semana Santa, cuando la afluencia de visitantes aumenta considerablemente.