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sobre El Castillo de las Guardas
Municipio serrano famoso por su reserva de animales salvajes y un entorno natural de dehesa y bosque mediterráneo
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Enclavado en el corazón de la Sierra Norte sevillana, El Castillo de las Guardas emerge como un tesoro escondido a 347 metros de altitud, donde el tiempo parece haberse detenido entre dehesas centenarias y paisajes de ensueño. Este pequeño municipio de apenas 1.500 habitantes conserva la esencia más auténtica de la Andalucía interior, ofreciendo al viajero una experiencia única lejos de las multitudes.
Sus calles empedradas y casas encaladas se dispersan por un territorio donde la naturaleza andaluza muestra su rostro más salvaje y seductor. Aquí, entre encinas milenarias y arroyos cristalinos, el visitante descubre un rincón donde las tradiciones se mantienen vivas y el ritmo pausado de la vida rural invita a desconectar del bullicio urbano.
La magia de El Castillo de las Guardas reside en su perfecta armonía entre patrimonio histórico y riqueza natural, convirtiéndose en el destino ideal para quienes buscan turismo rural de calidad en la provincia de Sevilla.
Qué ver en El Castillo de las Guardas
El patrimonio arquitectónico del municipio se concentra en torno a su núcleo urbano, donde destaca la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Remedios, un templo de origen mudéjar que conserva elementos de gran valor artístico. Sus muros albergan siglos de historia local y constituyen el centro espiritual de la comunidad.
El Castillo medieval que da nombre al pueblo, aunque en ruinas, ofrece vestigios de su pasado defensivo y proporciona unas vistas espectaculares sobre la comarca serrana. Los restos de esta fortaleza nos transportan a épocas de reconquista y nos hablan del papel estratégico que jugó esta localización en la historia andaluza.
La arquitectura popular se despliega por las calles del casco histórico, donde las viviendas tradicionales con sus patios llenos de flores y sus características fachadas encaladas crean un conjunto urbano de notable belleza. Los rincones más fotogénicos se encuentran en la zona alta del pueblo, desde donde se divisa el extenso paisaje de la Sierra Norte.
En los alrededores, la Reserva Natural Castillo de las Guardas protege uno de los ecosistemas mediterráneos mejor conservados de la provincia, con extensas dehesas de encinas y alcornoques que albergan una rica fauna autóctona.
Qué hacer
El senderismo constituye la actividad estrella en El Castillo de las Guardas, con múltiples rutas que serpentean entre dehesas y arroyos. La Ruta de los Molinos recorre antiguos ingenios hidráulicos a lo largo del río Guadiamar, mientras que el Sendero de la Dehesa permite adentrarse en bosques centenarios donde es posible avistar jabalíes, ciervos y una gran variedad de aves.
Los aficionados a la observación de aves encuentran aquí un paraíso natural, especialmente en las épocas de migración cuando especies como la cigüeña negra o el buitre leonado surcan los cielos serranos. Las primeras horas de la mañana y el atardecer son los momentos ideales para esta actividad.
La gastronomía local gira en torno a los productos de la dehesa: jamón ibérico, quesos artesanos, miel de brezo y aceite de oliva virgen extra. Los establecimientos locales ofrecen degustaciones donde el visitante puede saborear migas serranas, caldereta de cordero y postres tradicionales como las torrijas de miel.
La micología cobra especial protagonismo en otoño, cuando las lluvias propician la aparición de numerosas especies de setas comestibles que los lugareños conocen a la perfección y que se pueden degustar en temporada.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de El Castillo de las Guardas mantiene vivas las tradiciones más arraigadas de la Sierra Norte. La Romería de Nuestra Señora de los Remedios, que se celebra en mayo, constituye la cita más importante del año, cuando los vecinos acompañan a su patrona en procesión hasta la ermita situada en el campo.
Las Fiestas Patronales de agosto transforman el pueblo durante varios días, con verbenas populares, concursos tradicionales y actuaciones folclóricas que atraen a visitantes de toda la comarca. Es el momento perfecto para conocer la hospitalidad serrana y participar en las costumbres locales.
En septiembre, la Feria de Ganado rememora la importancia histórica de la ganadería en la zona, con exhibiciones de razas autóctonas y degustaciones de productos derivados. Los Belenes Vivientes de diciembre cierran el año festivo recreando la Navidad en un entorno natural único.
Información práctica
Desde Sevilla capital, El Castillo de las Guardas se encuentra a 65 kilómetros por la A-66 en dirección Mérida, tomando después la SE-532. El trayecto en coche no supera los 50 minutos por carreteras en buen estado que atraviesan paisajes de gran belleza.
La mejor época para visitarlo abarca desde octubre hasta mayo, cuando las temperaturas son más suaves y la naturaleza muestra su máximo esplendor. Los meses de abril y mayo resultan especialmente recomendables por la floración primaveral.
Es aconsejable llevar calzado cómodo para caminar y ropa adecuada para actividades al aire libre. Los fines de semana conviene reservar con antelación en los establecimientos de restauración, especialmente durante la temporada alta. Para los amantes de la fotografía, las horas doradas del amanecer y atardecer ofrecen las mejores condiciones de luz en este rincón serrano.