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sobre El Ronquillo
Parada tradicional en la Ruta de la Plata conocida por su gastronomía y el entorno de los lagos del Serrano
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El Ronquillo aparece en los mapas de la Sierra Norte de Sevilla como un pequeño núcleo en el borde sur de la comarca, junto al corredor natural que comunica la campiña sevillana con las sierras de Huelva y Extremadura. El turismo en El Ronquillo tiene mucho que ver con esa posición de paso. Durante siglos este territorio estuvo atravesado por caminos ganaderos y rutas que conectaban el valle del Guadalquivir con el norte.
El pueblo actual se consolidó tras la conquista castellana de la zona en el siglo XIII. Como en otros puntos de la Sierra Norte, la repoblación fue lenta. El territorio quedó organizado en grandes dehesas dedicadas al ganado y al aprovechamiento del monte. Ese modelo sigue siendo visible hoy: encinas dispersas, cercados amplios y cortijos aislados. El casco urbano creció alrededor de un cruce de caminos que acabó fijando población estable.
Hoy viven aquí algo más de mil cuatrocientas personas. El trazado del pueblo responde a ese origen rural. Calles cortas, algunas en pendiente, y casas encaladas de una o dos plantas. La plaza concentra la mayor parte de la actividad diaria.
Patrimonio y arquitectura local
La iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Remedios ocupa el centro del pueblo. Su fábrica responde al modelo mudéjar que se extendió por buena parte de la provincia de Sevilla entre los siglos XV y XVI, aunque el edificio ha tenido reformas posteriores. No es un templo grande. Aun así, ayuda a entender cómo se organizaron estos pueblos tras la repoblación castellana.
En el interior se conservan retablos barrocos y algunas imágenes devocionales ligadas a la religiosidad local. Más que por la riqueza artística, el interés está en su papel dentro de la vida del municipio. Durante siglos fue el principal punto de reunión de la comunidad.
El resto del casco urbano mantiene una arquitectura doméstica sencilla. Casas con patio, rejas de hierro y fachadas blancas que reflejan bien la adaptación al clima. No hay grandes edificios históricos, pero el conjunto explica cómo se vivía en un pueblo agrícola de la sierra sevillana.
Al salir del núcleo urbano aparecen enseguida las dehesas. Este paisaje no es natural en sentido estricto. Es el resultado de siglos de manejo del monte mediterráneo para el pastoreo, la leña y el cultivo ocasional.
Caminos y entorno de dehesa
Los alrededores de El Ronquillo se recorren bien a pie o en bicicleta. La red de caminos rurales procede en muchos casos de antiguas vías ganaderas o accesos a fincas. Caminarlos permite entender cómo se ha usado este territorio durante generaciones.
En la dehesa predominan las encinas, con claros amplios donde pasta el ganado. Es un paisaje muy ligado a la economía tradicional de la zona. En algunos recorridos se mencionan encinas muy antiguas que los vecinos identifican desde hace décadas, aunque la edad exacta de estos árboles no siempre está documentada.
Cerca del municipio hay también zonas de agua vinculadas a embalses del sistema hidráulico de la provincia. Forman parte del paisaje cotidiano y atraen a quien busca pasar unas horas al aire libre.
Fiestas y costumbres
Las celebraciones locales mantienen un tono bastante comunitario. La Semana Santa se desarrolla dentro del propio pueblo, con recorridos cortos por las calles del centro.
Las fiestas patronales dedicadas a Nuestra Señora de los Remedios se celebran en verano y reúnen a muchos vecinos que viven fuera durante el resto del año. Algo parecido ocurre con la romería de San Isidro, muy vinculada al mundo agrícola.
En primavera todavía se escuchan los llamados Mayos, una costumbre musical que en muchos pueblos de la sierra se ha ido perdiendo pero aquí sigue apareciendo algunos años.
Cuándo acercarse y cómo recorrerlo
Primavera y otoño suelen ser los momentos más agradables para caminar por los alrededores. El verano en esta parte de la provincia puede ser muy caluroso, así que conviene moverse temprano.
El pueblo se recorre rápido. Una vuelta tranquila por el centro y luego salir hacia los caminos de dehesa ayuda a entender mejor El Ronquillo: un lugar que ha vivido siempre entre el monte y las rutas que atraviesan la sierra.