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sobre El Ronquillo
Parada tradicional en la Ruta de la Plata conocida por su gastronomía y el entorno de los lagos del Serrano
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Enclavado en los suaves cerros de la Sierra Norte sevillana, El Ronquillo emerge como un remanso de tranquilidad a 352 metros de altitud, donde el tiempo parece transcurrir a un ritmo diferente. Este pequeño municipio de apenas 1.441 habitantes conserva la esencia más auténtica de la Andalucía interior, con sus casas encaladas que brillan bajo el sol y sus calles empedradas que invitan al paseo sosegado.
Rodeado de dehesas centenarias y olivares que se extienden hasta el horizonte, El Ronquillo ofrece al viajero la oportunidad de desconectar del bullicio urbano y sumergirse en un paisaje donde la naturaleza y la tradición conviven en perfecta armonía. Sus paisajes ondulados, salpicados de encinas milenarias y cortijos tradicionales, dibujan una postal típicamente andaluza que cautiva desde el primer momento.
La hospitalidad de sus gentes y el ritmo pausado de la vida local convierten cada visita en una experiencia genuina, donde es posible redescubrir el placer de las pequeñas cosas y conectar con las raíces más profundas de la cultura andaluza.
Qué ver en El Ronquillo
El patrimonio arquitectónico de El Ronquillo refleja siglos de historia rural andaluza. La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Remedios, construcción de origen mudéjar reformada en épocas posteriores, preside el corazón del pueblo con su torre campanario visible desde cualquier punto del municipio. Su interior alberga interesantes retablos barrocos y tallas religiosas que merecen una visita pausada.
Paseando por el casco histórico, descubrimos la arquitectura popular sevillana en su estado más puro: casas de cal y canto, patios floridos que se entrever tras las rejas forjadas, y pequeñas plazas donde los vecinos se reúnen al caer la tarde. La Plaza de la Constitución actúa como centro neurálgico del pueblo, flanqueada por el Ayuntamiento y varios edificios de interés histórico.
Los amantes de la naturaleza encontrarán en los parajes naturales circundantes un auténtico paraíso. La Dehesa de El Ronquillo se extiende por cientos de hectáreas de terreno ondulado, poblado de encinas centenarias que proporcionan sombra al ganado retinto y crean un ecosistema único. Las rutas de senderismo que atraviesan estos paisajes ofrecen vistas panorámicas excepcionales de la Sierra Norte sevillana.
Qué hacer
El Ronquillo es el punto de partida ideal para numerosas rutas de senderismo que serpentean entre dehesas y olivares. El Sendero de la Encina Milenaria conduce hasta ejemplares arbóreos de varios siglos de antigüedad, testigos silenciosos de la historia local. Para los más aventureros, las rutas en bicicleta de montaña permiten explorar los caminos rurales y descubrir rincones ocultos de gran belleza paisajística.
La gastronomía local representa una experiencia imprescindible. Los productos de la tierra, desde el aceite de oliva virgen extra hasta los embutidos ibéricos, forman la base de una cocina tradicional que puede degustarse en los establecimientos locales. Las migas andaluzas, el gazpacho y los platos de caza durante la temporada ofrecen sabores auténticos que reflejan la riqueza culinaria de la zona.
Los talleres de artesanía tradicional permiten conocer oficios ancestrales como la alfarería o el trabajo en esparto. Durante ciertas épocas del año, es posible participar en actividades agrícolas tradicionales como la recogida de la aceituna o la vendimia, experiencias que conectan al visitante con las tradiciones rurales más genuinas.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de El Ronquillo gira en torno a celebraciones profundamente arraigadas en la tradición andaluza. La Semana Santa se vive con especial intensidad, con procesiones que recorren las calles empedradas del pueblo en un ambiente de recogimiento y devoción popular.
Las Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora de los Remedios tienen lugar durante el mes de agosto, transformando el pueblo en un escenario de alegría y tradición. Durante estos días se suceden las actuaciones de música folclórica, bailes regionales y degustaciones gastronómicas que atraen a visitantes de toda la comarca.
La Romería de San Isidro en mayo convoca a agricultores y ganaderos de la zona en una celebración que combina devoción religiosa y fiesta popular. Los Mayos, tradición que se mantiene viva en el pueblo, llenan las calles de música y color durante las noches primaverales.
Información práctica
Para llegar a El Ronquillo desde Sevilla, se debe tomar la carretera A-432 en dirección a Badajoz durante aproximadamente 65 kilómetros, con un tiempo de viaje de unos 50 minutos en coche. El pueblo también cuenta con conexiones de transporte público mediante líneas de autobús que enlazan con la capital sevillana.
La mejor época para visitarlo coincide con los meses de primavera (abril-mayo) y otoño (octubre-noviembre), cuando las temperaturas son más suaves y los paisajes muestran su máximo esplendor. Durante el verano, las primeras horas de la mañana y el atardecer ofrecen los momentos más agradables para pasear.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y senderos rurales, así como ropa adecuada para las actividades al aire libre. Los fines de semana y días festivos concentran mayor actividad local, mientras que los días laborables permiten disfrutar de la tranquilidad más absoluta del entorno rural.