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sobre Gerena
Pueblo de canteras de granito y tradición minera situado en la transición entre la vega y la sierra
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Gerena se entiende mejor si se empieza por la piedra. El pueblo está asentado sobre un macizo de granito que durante siglos abasteció buena parte de las obras de Sevilla. De esas canteras salieron sillares, adoquines y piezas de construcción que acabaron en edificios muy conocidos de la capital. Aquí esa relación con la piedra no es una nota a pie de página: forma parte de la memoria local. Todavía hay quien recuerda cómo los canteros trabajaban a golpe de cuña y maza, y cómo el polvo de granito se quedaba en la ropa al final de la jornada.
La loma que alimentó a Sevilla
Gerena se levanta sobre una loma granítica al oeste de Sevilla. Esa geología explica bastante de lo que fue el pueblo durante siglos. Ya en época romana se explotaban canteras en la zona vinculadas a la antigua Vía de la Plata, y el granito siguió saliendo de aquí durante mucho tiempo.
En algunos tramos del actual Corredor Verde del Guadiamar aún se reconocen antiguos frentes de extracción: paredes cortadas con bastante regularidad y marcas de herramientas en la roca. La técnica de trabajo cambió poco durante siglos. El gran auge llegó en el siglo XIX, cuando la expansión urbana y las infraestructuras multiplicaron la demanda de piedra para pavimentos, bordillos o elementos de construcción.
A partir de la segunda mitad del siglo XX la actividad fue reduciéndose. Extraer a mayor profundidad encareció el proceso y otros materiales fueron ocupando su lugar. Aun así, el oficio del cantero sigue muy presente en la memoria del pueblo, y en pequeños espacios expositivos locales suele explicarse cómo se seleccionaba el granito y cómo se abrían las piezas.
Un pasado cristiano muy temprano
A las afueras de Gerena se localizaron hace décadas restos de una basílica paleocristiana. El hallazgo se produjo durante trabajos mineros en la zona y posteriormente fue excavado por arqueólogos durante varios años.
Se trata de un edificio religioso de época tardoantigua, probablemente de los siglos VI o VII, con planta basilical y dependencias asociadas al culto y al bautismo. Este tipo de construcciones ayuda a entender cómo se organizaban las primeras comunidades cristianas en el valle del Guadalquivir tras el final del mundo romano.
Las estructuras conservadas —muros, parte del pavimento y la zona del baptisterio— permiten hacerse una idea del tamaño del conjunto. El entorno es áspero, de tierra rojiza y vegetación baja, muy marcado también por la actividad minera moderna.
Cocina marcada por el trabajo de cantera
La cocina local tiene bastante que ver con el ritmo de los antiguos tajos. Las jornadas empezaban temprano y los platos debían ser contundentes. Los cocidos y potajes siguen teniendo peso en las mesas del pueblo, con bastante presencia de hueso de jamón y garbanzos.
En primavera aparecen también platos ligados a lo que se recoge en el campo. Las collejas —una hierba silvestre que brota entre encinas y alcornoques— se saltean con huevo o se añaden a revueltos sencillos. Son preparaciones muy de temporada que aún se ven en casas y bares del municipio.
Otro plato frecuente en la zona es el menudo con garbanzos, que suele prepararse con tiempo y reposo, como ocurre con muchas recetas de tradición doméstica.
Romería y ferias del calendario local
La vida festiva de Gerena mantiene celebraciones ligadas tanto al calendario religioso como al agrícola. Una de las más conocidas es la romería de la Encarnación, en la que la imagen se traslada desde la iglesia del pueblo hasta una ermita situada en el campo cercano. El recorrido se hace en carretas y a caballo, y durante unas horas el camino se llena de familias de la comarca.
En verano suele organizarse también una velada cultural con actuaciones musicales y actividades al aire libre. Son encuentros sencillos, muy de plaza o de patio, donde el protagonismo lo tiene la reunión vecinal más que el programa.
Cómo orientarse en la visita
Gerena está a poca distancia de Sevilla, en dirección noroeste, y el acceso por carretera es directo desde el área metropolitana. El casco urbano no es grande y puede recorrerse caminando con calma.
Conviene fijarse en algunos detalles de arquitectura popular: zócalos y escalones de granito, portadas de casas antiguas y muros construidos con la misma piedra que salió de las canteras cercanas. Cuando llueve, ese granito pulido por el uso puede resbalar.
En las afueras se conservan antiguos espacios de extracción desde los que se entiende bien la relación entre el pueblo y la piedra. Desde algunos puntos elevados se ve Gerena extendida sobre la loma, con los tejados rojizos apoyados sobre el mismo granito que durante siglos salió de aquí para construir media Sevilla. Hay una frase que a veces se oye entre vecinos: que Gerena es, más que un pueblo, una cantera con casas. Viéndolo desde arriba, la comparación se entiende.