Artículo completo
sobre Alcalá la Real
Importante localidad histórica dominada por la Fortaleza de la Mota; cruce de caminos y culturas con un rico patrimonio monumental
Ocultar artículo Leer artículo completo
En las estribaciones de Sierra Sur, donde los olivares se extienden como un mar plateado hasta perderse en el horizonte, se alza majestuosa Alcalá la Real. Esta villa jiennense de más de 21.000 habitantes, situada a 926 metros de altitud, es una de esas joyas andaluzas que conserva intacto su carácter histórico mientras abraza con naturalidad al viajero contemporáneo.
Conocida como la "Llave de Granada" por su estratégica posición fronteriza durante siglos, Alcalá la Real ofrece un viaje fascinante por la historia de Al-Andalus y la Reconquista. Sus calles empedradas, sus miradores con vistas infinitas y su imponente fortaleza la convierten en un destino imprescindible para quienes buscan autenticidad lejos de las rutas masificadas.
El municipio respira historia en cada rincón, desde su casco antiguo declarado Conjunto Histórico-Artístico hasta sus paisajes de olivares centenarios que parecen pintados por el tiempo mismo.
Qué ver en Alcalá la Real
La Fortaleza de La Mota domina la ciudad desde lo alto del cerro, constituyendo uno de los conjuntos fortificados más importantes de Andalucía. Esta antigua alcazaba árabe, posteriormente ampliada por cristianos, ofrece vistas panorámicas espectaculares sobre la campiña jiennense. En su interior, la Iglesia Mayor Abacial, de estilo renacentista, custodia siglos de devoción y arte sacro.
El casco histórico despliega un urbanismo típicamente andaluz con casas señoriales, patios floridos y plazuelas recogidas. La Plaza del Ayuntamiento, rodeada de edificios nobles, marca el corazón social de la villa. Merece especial atención la Iglesia de la Consolación, ejemplo destacado del barroco andaluz del siglo XVII.
No hay que perderse el Palacio Abacial, antigua residencia de los abades de la Real Colegiata, que alberga interesantes exposiciones sobre la historia local. Sus salas permiten comprender la importancia que tuvo Alcalá la Real como plaza fuerte fronteriza durante la Edad Media.
Para los amantes de la naturaleza, los alrededores ofrecen paisajes de extraordinaria belleza. Los olivares monumentales que rodean la villa forman un patrimonio agrícola único, mientras que las rutas por Sierra Sur permiten descubrir parajes de gran valor ecológico con encinas, quejigos y una fauna mediterránea bien conservada.
Qué hacer
Alcalá la Real invita a perderse por sus calles serpenteantes, deteniéndose en los numerosos miradores que jalonan la ciudad alta. El sendero de los Miradores conecta los principales puntos panorámicos, ofreciendo perspectivas diferentes de la fortaleza y el valle del Guadalquivir.
Los aficionados al senderismo encontrarán rutas señalizadas que atraviesan olivares y conectan con aldeas cercanas como Charilla o Ribera Baja. La Vía Verde del Aceite pasa cerca del municipio, permitiendo recorridos en bicicleta o a pie por antiguas vías de tren reconvertidas.
La gastronomía local merece un capítulo aparte. Los restaurantes del centro histórico sirven especialidades como las migas con huevo, el salmorejo cordobés con variaciones locales, las gachas pimentonas y los productos derivados del aceite de oliva virgen extra de la zona. No hay que marcharse sin probar los dulces conventuales y los mantecados artesanales.
Para completar la experiencia, se pueden visitar almazaras tradicionales en los alrededores, donde explicarán el proceso de elaboración del aceite de oliva y ofrecerán catas que despiertan los sentidos.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Alcalá la Real refleja la profunda religiosidad y las tradiciones agrícolas de la comarca. En marzo, la ciudad celebra sus Fiestas Patronales en honor de la Virgen de las Mercedes, con procesiones, verbenas populares y actividades culturales que llenan de vida las calles históricas.
La Semana Santa reviste especial solemnidad, con procesiones que recorren el casco antiguo creando estampas de gran belleza entre las piedras centenarias y las fachadas encaladas. Las cofradías locales mantienen tradiciones que se remontan varios siglos.
En agosto, las Fiestas de Verano transforman Alcalá la Real con conciertos, espectáculos y actividades para todos los públicos. Es una época ideal para disfrutar del ambiente nocturno en las terrazas del centro histórico.
No hay que olvidar las celebraciones relacionadas con la recolección de la aceituna, generalmente entre octubre y diciembre, cuando toda la comarca vive al ritmo de la cosecha y se organizan jornadas gastronómicas especiales.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Jaén capital, se accede por la A-316 en un trayecto de aproximadamente 75 kilómetros. La carretera ofrece vistas espectaculares de la campiña jiennense y está en excelente estado.
Mejor época para visitar: La primavera (marzo-mayo) y el otoño (septiembre-noviembre) ofrecen temperaturas agradables para pasear y descubrir la ciudad. El verano puede ser caluroso, aunque las noches son frescas debido a la altitud.
Consejos prácticos: Llevar calzado cómodo para recorrer las calles empedradas del casco histórico. Las visitas a la Fortaleza requieren cierta forma física debido a las pendientes. Es recomendable consultar los horarios de apertura de monumentos, especialmente fuera de temporada alta.