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sobre Almedinilla
Tierra de sueños donde el legado romano e íbero convive con un paisaje de olivares y sierras ofreciendo una experiencia arqueológica y gastronómica de primer nivel
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En el corazón de la Subbética cordobesa, a 622 metros de altitud, se alza Almedinilla como una joya arqueológica rodeada de olivares centenarios y paisajes de montaña mediterránea. Este pueblo de 2.340 habitantes ha sabido conservar un patrimonio histórico excepcional que se remonta a la época romana, convirtiéndose en un destino imprescindible para quienes buscan sumergirse en la historia más profunda de Andalucía.
El municipio destaca por albergar uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la provincia de Córdoba, pero también por su entorno natural privilegiado en pleno Parque Natural de las Sierras Subbéticas. Sus calles blancas y serpenteantes invitan a perderse entre casas señoriales del siglo XVIII y rincones donde el tiempo parece haberse detenido.
Almedinilla combina a la perfección el legado de civilizaciones pasadas con la autenticidad de un pueblo andaluz que mantiene vivas sus tradiciones. Aquí, cada piedra cuenta una historia y cada mirador ofrece panorámicas que abrazan desde los olivares hasta las cumbres calcáreas de la comarca.
Qué ver en Almedinilla
La Villa Romana del Ruedo constituye la estrella indiscutible del patrimonio de Almedinilla. Este yacimiento arqueológico del siglo I d.C. conserva magníficos mosaicos polícromos y estructuras que permiten comprender cómo vivían las familias aristocráticas romanas. El conjunto incluye termas, patios porticados y dependencias agrícolas que ilustran perfectamente una villa de producción oleícola de la época.
Complementa la visita el Ecomuseo del Río Caicena, donde se pueden contemplar los hallazgos más significativos del yacimiento, así como una recreación fiel de los ambientes domésticos romanos. La colección incluye esculturas, cerámicas y objetos cotidianos que dan vida al pasado romano de la zona.
En el casco urbano, la Iglesia de San Juan Bautista domina la plaza principal con su torre mudéjar del siglo XVI. El templo alberga interesantes retablos barrocos y una imagen de la Virgen de la Esperanza muy venerada por los almedinillenses.
No hay que perderse el Molino de los Diezmos, una construcción del siglo XVIII perfectamente conservada que muestra la importancia de la producción olivarera en la economía local. Sus piedras de moler y prensas de viga dan testimonio de técnicas ancestrales de elaboración del aceite.
El Mirador del Llano de la Cruz ofrece una perspectiva panorámica excepcional sobre el valle del Caicena y las sierras circundantes, siendo especialmente recomendable al atardecer cuando la luz dorada baña los olivares.
Qué hacer
Los senderos del Parque Natural de las Sierras Subbéticas parten prácticamente desde el pueblo, ofreciendo rutas para todos los niveles. La Ruta del Río Caicena es perfecta para familias, discurriendo junto al curso fluvial entre álamos y adelfas, con pozas naturales que invitan al descanso.
Para los más aventureros, la subida al Pico Bermejo (1.476m) representa todo un desafío con recompensa garantizada: vistas espectaculares de toda la Subbética y, en días claros, hasta Sierra Nevada.
La gastronomía local merece una mención especial. Las tabernas del pueblo sirven platos tradicionales como el gazpacho cordobés, las migas con tropezones o el rabo de toro. El aceite de oliva virgen extra de la denominación de origen Priego de Córdoba es protagonista absoluto de la cocina local.
Los amantes de la micología encontrarán en los pinares cercanos especies como níscalos y setas de cardo durante el otoño, mientras que la fotografía de naturaleza tiene en los paisajes kársticos y la flora autóctona motivos inagotables.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Juan Bautista se celebran alrededor del 24 de junio, combinando actos religiosos con verbenas populares y actividades culturales que llenan de vida las calles del pueblo.
En agosto tiene lugar la tradicional Feria de Almedinilla, con casetas, música en directo y concursos gastronómicos donde los aceites locales son protagonistas. Es una excelente oportunidad para conocer la hospitalidad de sus gentes.
La Semana Santa se vive con especial fervor, destacando la procesión del Cristo de la Caridad y la Virgen de los Dolores por las empinadas calles del casco histórico.
En septiembre, coincidiendo con las Jornadas Europeas de Patrimonio, se organizan visitas teatralizadas al yacimiento romano que recrean escenas de la vida cotidiana en la villa.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Córdoba capital, tomar la A-4 dirección Sevilla hasta Cabra, y luego la A-318 hacia Priego de Córdoba. Almedinilla está a unos 70 km de la capital, aproximadamente una hora de viaje.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (octubre-noviembre) ofrecen temperaturas ideales para disfrutar tanto del patrimonio como de las rutas naturales. Los almendros en flor de febrero-marzo crean un espectáculo natural inolvidable.
Consejos: Se recomienda reservar la visita guiada al yacimiento romano con antelación. El calzado cómodo es imprescindible para recorrer tanto el casco urbano como los senderos naturales. Los fines de semana de primavera son especialmente concurridos.