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sobre Doña Mencía
Pueblo blanco situado a los pies de la Sierra Subbética conocido por sus vinos y su castillo en ruinas que ofrece un mirador excepcional sobre la Vía Verde
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En el corazón de la Subbética cordobesa, a 590 metros de altitud, se alza Doña Mencía como un mirador natural privilegiado sobre las onduladas sierras de olivares que caracterizan esta comarca. Este pueblo de poco más de 4.500 habitantes conserva la esencia de la Andalucía interior más auténtica, donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo entre casas encaladas y callejuelas empedradas que invitan al paseo contemplativo.
El municipio toma su nombre de una dama de la nobleza medieval, y esta herencia histórica se respira en cada rincón. Sus orígenes se remontan a la época musulmana, aunque fue tras la reconquista cristiana cuando adquirió la fisonomía que hoy podemos admirar. La agricultura, especialmente el cultivo del olivar, ha marcado durante siglos el carácter y la identidad de sus gentes, convirtiendo el paisaje en un mar plateado de olivos que se extiende hasta donde alcanza la vista.
Qué ver en Doña Mencía
El patrimonio arquitectónico de Doña Mencía refleja su rica historia. La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Consolación, del siglo XVIII, preside el centro urbano con su torre campanario visible desde varios puntos del pueblo. Su interior alberga interesantes retablos barrocos y una talla de la Virgen muy venerada por los lugareños.
El casco histórico conserva el trazado urbano tradicional andaluz, con calles estrechas que se abren en pequeñas plazas donde los vecinos se reúnen al atardecer. Destacan algunas casas señoriales del siglo XVIII con portadas de piedra labrada y patios de tradición cordobesa.
Desde el Mirador de las Cruces, situado en la parte alta del pueblo, se obtienen vistas panorámicas espectaculares de la comarca de la Subbética. En días claros es posible distinguir las siluetas de otras poblaciones vecinas y la imponente mole de la Sierra de Cabra.
El entorno natural constituye uno de los principales atractivos. Los olivares centenarios que rodean el municipio forman un paisaje cultural único, especialmente hermoso durante la floración primaveral. Algunas de estas explotaciones mantienen variedades autóctonas como la picuda, que produce aceites de gran calidad.
Qué hacer
Doña Mencía es un destino ideal para quienes buscan desconectar y disfrutar del turismo rural. Los senderos y rutas de senderismo que parten del pueblo permiten adentrarse en el paisaje olivarero y descubrir cortijos tradicionales, algunos de los cuales ofrecen catas de aceite de oliva virgen extra.
La gastronomía local representa una experiencia imprescindible. Los productos derivados del olivar, especialmente el aceite de oliva, constituyen la base de una cocina tradicional que incluye platos como el gazpacho, las migas, el salmorejo y guisos de legumbres. Los dulces caseros, como los roscos de vino y las torrijas, completan una oferta gastronómica que refleja las tradiciones culinarias de la comarca.
Durante los meses más templados, las rutas en bicicleta por los caminos rurales ofrecen una forma sostenible de explorar el territorio. Los recorridos pueden combinarse con visitas a almazaras tradicionales donde se explica el proceso de elaboración del aceite de oliva.
La observación de aves encuentra aquí un escenario apropiado, especialmente durante los pasos migratorios, cuando especies como el cernícalo o la abubilla pueden avistarse en los olivares.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Doña Mencía mantiene vivas las tradiciones populares. La Feria de Agosto constituye la celebración más importante del año, con casetas, música y bailes tradicionales que se prolongan durante varios días.
En mayo, la festividad en honor a la Virgen de Consolación reúne a vecinos y visitantes en una celebración religiosa que incluye procesión y actividades culturales.
La Semana Santa se vive con particular devoción, destacando las procesiones que recorren las calles del casco antiguo en un ambiente de recogimiento y tradición.
Durante el otoño, coincidiendo con la época de recolección de la aceituna, se organizan jornadas gastronómicas dedicadas al aceite de oliva y productos locales.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Córdoba capital, Doña Mencía se encuentra a unos 65 kilómetros por la A-45 hasta Lucena y después por la A-318. El trayecto en coche dura aproximadamente una hora. También existe conexión en autobús regular desde Córdoba.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (octubre-noviembre) ofrecen las condiciones más agradables. Durante estos meses, las temperaturas son suaves y el paisaje muestra su mejor cara, especialmente hermoso durante la floración de los olivos o en la época de la recolección.
Consejos: Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y senderos rurales. Para las rutas de senderismo es aconsejable consultar previamente en el ayuntamiento sobre el estado de los caminos y llevar agua suficiente.