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sobre Fuente-Tójar
Pequeño municipio arqueológico famoso por sus danzantes ancestrales y el yacimiento íbero-romano que atestigua la antigüedad de su poblamiento en un entorno olivarero
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Si vienes a Fuente Tojar en coche, cuenta con carreteras secundarias al final del trayecto. Nada dramático, pero hay curvas y tramos entre olivares. Dentro del pueblo se puede aparcar en la parte alta sin demasiadas vueltas. En el centro las calles son estrechas y algunas tienen bastante pendiente, así que es mejor dejar el coche arriba y moverse andando.
Fuente Tojar tiene menos de 700 habitantes y se nota. No hay infraestructura pensada para turismo masivo ni grandes monumentos. Es un pueblo pequeño de la Subbética: casas encaladas, calles que suben y bajan y silencio entre semana. Si buscas actividad constante, no es el sitio. Si solo quieres ver un pueblo rural tal cual, aquí lo tienes.
Alrededor todo es olivar. Desde cualquier punto un poco elevado se ven las lomas cubiertas de árboles y algunos cortijos dispersos.
Qué ver en Fuente Tojar
La iglesia parroquial de San Miguel Arcángel está en el centro. Es sencilla y cumple su función de parroquia de pueblo. Nada monumental, pero forma parte del ritmo diario del lugar.
El casco urbano se recorre rápido. Calles cortas, fachadas blancas, puertas de madera ya gastadas por los años. Las cuestas obligan a caminar despacio. No es un pueblo pensado para fotos perfectas, pero sí para entender cómo se han construido muchos pueblos de esta zona: adaptados a la ladera.
En los alrededores hay varios puntos desde los que se ve bien la comarca. No son miradores preparados como tal. Son caminos y bordes del pueblo desde donde el paisaje se abre: olivos hasta donde alcanza la vista.
Paseos por el entorno
El término municipal toca el área de las Sierras Subbéticas y por la zona hay caminos rurales que se usan desde hace décadas para trabajar el campo o moverse entre fincas. Algunos se pueden recorrer andando o en bici.
La señalización no siempre es clara. Conviene informarse antes o llevar una ruta preparada. No esperes senderos acondicionados cada pocos metros.
Comer y productos del pueblo
La base aquí es el aceite de oliva. Estás en plena Subbética y prácticamente todo gira alrededor del olivar.
En el pueblo suelen encontrarse productos sencillos: aceitunas, embutidos, dulces caseros o aceite producido en la zona. Cocina tradicional andaluza sin demasiadas vueltas: platos de cuchara, migas cuando toca y recetas de casa.
Fiestas del pueblo
Las fiestas principales suelen celebrarse en torno a la Virgen de los Dolores, ya en septiembre. Son días en los que vuelve gente que vive fuera y el pueblo se anima bastante más de lo habitual.
La Semana Santa también se vive a escala local: procesiones cortas por calles estrechas y participación de vecinos.
En verano suele haber verbenas en la plaza cuando aprieta el calor por la noche. Música, sillas en la calle y ambiente de pueblo.
Datos prácticos
La forma más sencilla de llegar es en coche desde localidades cercanas de la Subbética o desde Córdoba. El transporte público existe, pero suele requerir transbordos en pueblos mayores de la zona y no tiene demasiada frecuencia.
Consejo simple: ven con calma, da una vuelta andando y mira el paisaje desde fuera del casco urbano. En una hora lo habrás visto todo. Y no pasa nada. Así funciona este tipo de pueblos.