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sobre Lucena
La Perla de Sefarad es una ciudad industrial y comercial con un importante pasado judío y barroco destacando su santuario y su necrópolis hebrea
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En el corazón de la Subbética cordobesa, Lucena se alza como una de las joyas menos conocidas de Andalucía. Con sus 42.813 habitantes, esta villa histórica a 485 metros de altitud combina a la perfección el legado de tres culturas con la vitalidad de una ciudad moderna que ha sabido preservar su esencia.
Conocida como "La Perla de Sefarad" por su importante pasado judío, Lucena invita a perderse entre sus calles blancas donde cada rincón cuenta una historia. Desde su imponente patrimonio religioso hasta sus tradiciones artesanales, este municipio cordobés ofrece una experiencia auténtica alejada de las rutas masificadas, perfecta para quienes buscan descubrir la Andalucía más genuina.
Su estratégica ubicación en la comarca de la Subbética la convierte en un punto de partida ideal para explorar los paisajes olivareros y las sierras calcáreas que caracterizan esta región, donde el aceite de oliva virgen extra y los quesos artesanales forman parte de un patrimonio gastronómico de primera calidad.
Qué ver en Lucena
La Iglesia de San Mateo domina el skyline lucentino con su impresionante torre barroca del siglo XVIII, considerada una de las más bellas de la provincia. Su interior alberga un retablo mayor digno de contemplación, mientras que desde su campanario se disfrutan vistas panorámicas excepcionales de la Subbética.
El Castillo del Moral, fortaleza de origen almohade del siglo XI, guarda entre sus muros la memoria de Boabdil, último rey nazarí de Granada, quien estuvo prisionero aquí. Actualmente convertido en museo, ofrece un fascinante recorrido por la historia medieval de la villa y alberga una importante colección arqueológica.
La Casa de los Mora, palacio señorial del siglo XVI, representa uno de los mejores exponentes de la arquitectura civil renacentista en Córdoba. Sus patios y galerías son testimonio del esplendor que vivió Lucena durante los siglos de oro.
No menos interesante resulta la Iglesia de Santiago, templo mudéjar que conserva elementos arquitectónicos únicos, y la Ermita de la Aurora, pequeña joya barroca que corona uno de los cerros que rodean la villa.
El Palacio de los Condes de Santa Ana, con su elegante fachada dieciochesca, completa un conjunto patrimonial que convierte cada paseo por el centro histórico en un auténtico viaje en el tiempo.
Qué hacer
Las rutas de senderismo por los alrededores de Lucena permiten descubrir paisajes típicamente mediterráneos entre olivares centenarios y cortijos blanqueados. La Vía Verde del Aceite, antigua línea ferroviaria convertida en sendero, ofrece un recorrido llano y accesible perfecto para familias.
Los amantes de la gastronomía local encontrarán en Lucena una despensa excepcional. Los productos de la Subbética - aceites de oliva virgen extra con Denominación de Origen, quesos artesanales y vinos de las cercanas sierras - protagonizan una cocina tradicional que merece ser degustada con calma.
La artesanía del bronce y el cobre mantiene viva una tradición centenaria. Visitar los talleres donde se crean las famosas tallas lucentinas es una experiencia que conecta con el alma artesana de la villa.
Durante la temporada de recolección, las catas de aceite y las visitas a almazaras permiten conocer el proceso completo de elaboración del oro líquido andaluz, desde el olivo hasta la mesa.
Los mercados tradicionales y el comercio local ofrecen productos autóctonos y artesanías que son perfectos recuerdos de la visita.
Fiestas y tradiciones
La Semana Santa lucentina destaca por su sobriedad y emotividad, con procesiones que recorren las calles empedradas del casco histórico creando una atmósfera de recogimiento especial.
En mayo, las Fiestas de la Virgen de Araceli llenan la villa de color y tradición. La peregrinación hasta la ermita situada en el cerro que domina Lucena es uno de los momentos más emotivos del calendario festivo local.
La Feria de San Mateo, que se celebra en septiembre, combina tradición y modernidad con casetas, espectáculos y actividades para toda la familia, manteniendo vivo el espíritu festivo andaluz.
Durante el otoño, las jornadas gastronómicas dedicadas al aceite nuevo permiten degustar los primeros aceites de la temporada en un ambiente festivo y familiar.
Información práctica
Lucena se encuentra a 67 kilómetros de Córdoba capital por la A-45 y posteriormente la A-318, un trayecto de aproximadamente 50 minutos en coche. También cuenta con conexiones de autobús regular desde la capital provincial.
La primavera y el otoño son las épocas ideales para la visita, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje olivarero muestra su mayor esplendor. Los meses de abril a junio y septiembre a noviembre ofrecen el clima perfecto para disfrutar tanto del patrimonio como de las actividades al aire libre.
Para aprovechar al máximo la visita, se recomienda dedicar al menos un fin de semana completo, lo que permite explorar con calma el patrimonio histórico y realizar alguna excursión por los alrededores de la Subbética.