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sobre El Pinar
Municipio formado por Pinos del Valle e Ízbor; destaca por sus vistas al embalse de Béznar y producción de cítricos
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En el corazón del Valle de Lecrín, a tan solo 350 metros de altitud sobre las tierras granadinas, se encuentra El Pinar, un pequeño pueblo andaluz que destila la esencia más auténtica de esta comarca privilegiada. Con sus 867 habitantes, este municipio se presenta como un remanso de tranquilidad donde el tiempo parece discurrir a un ritmo diferente, entre naranjos centenarios y el murmullo constante de las acequias que riegan este fértil valle.
El Pinar forma parte de esa Andalucía menos conocida pero igualmente cautivadora, donde los pueblos blancos se asoman a paisajes de una belleza serena y los sabores tradicionales perviven en cada rincón. Aquí, la arquitectura popular se funde con el entorno natural creando estampas que invitan a perderse por sus calles empedradas, mientras el aroma a azahar impregna el ambiente durante la primavera.
La singularidad de este enclave radica en su perfecta integración con el paisaje circundante, donde las huertas de cítricos configuran un mosaico verde que se extiende hasta donde alcanza la vista. Es un destino ideal para quienes buscan desconectar del bullicio urbano y sumergirse en la autenticidad de la vida rural andaluza.
Qué ver en El Pinar
El patrimonio arquitectónico de El Pinar refleja siglos de historia andaluza, con la iglesia parroquial como principal exponente del legado religioso del municipio. Este templo, de factura sencilla pero cargado de devoción popular, constituye el centro neurálgico de la vida social del pueblo y guarda en su interior interesantes muestras de arte sacro local.
Paseando por las calles de El Pinar, el visitante descubre la arquitectura popular granadina en su estado más puro: casas encaladas con rejas de forja, patios floridos que se intuyen tras cancelas entornadas y balcones que se asoman tímidamente a las calles estrechas. La plaza principal, corazón del pueblo, invita al descanso bajo la sombra de sus árboles centenarios.
Los alrededores del municipio ofrecen paisajes de gran belleza, especialmente las extensas huertas de naranjos que configuran el paisaje característico del Valle de Lecrín. Desde diversos miradores naturales se pueden contemplar panorámicas excepcionales que abarcan desde Sierra Nevada hasta las estribaciones de la Contraviesa, creando un marco incomparable para la práctica del senderismo y la fotografía de naturaleza.
Qué hacer
El Pinar se presenta como el punto de partida ideal para descubrir los tesoros naturales y culturales del Valle de Lecrín. Las rutas de senderismo por los senderos tradicionales permiten adentrarse en paisajes donde conviven la huerta tradicional con espacios de bosque mediterráneo, ofreciendo recorridos aptos para toda la familia.
La gastronomía local merece una atención especial, con platos que reflejan la riqueza agrícola de la comarca. Los productos de la huerta, especialmente los cítricos, protagonizan muchas preparaciones tradicionales, mientras que la cocina casera andaluza se puede degustar en los establecimientos locales donde perviven las recetas de toda la vida.
Para los amantes del cicloturismo, los caminos rurales que conectan El Pinar con los pueblos vecinos del Valle de Lecrín ofrecen rutas de dificultad moderada con paisajes cambiantes que van desde las vegas fértiles hasta las primeras estribaciones montañosas. La red de acequias y caminos tradicionales crea un entramado perfecto para explorar en bicicleta.
La observación de aves encuentra en este entorno un escenario privilegiado, especialmente en las zonas de huerta donde conviven especies residentes con aves migratorias que utilizan el valle como corredor natural entre África y Europa.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de El Pinar mantiene vivas las tradiciones más arraigadas de Andalucía. Las fiestas patronales, que se celebran durante el verano, transforman el pueblo en un escenario de alegría donde la música, la danza y la gastronomía popular crean un ambiente festivo que perdura varios días.
En primavera, coincidiendo con la floración de los naranjos, se suceden celebraciones religiosas que combinan la devoción popular con la exaltación de los productos locales. Es una época especialmente recomendada para visitar el pueblo, cuando el paisaje se viste de blanco con el azahar y el clima invita a pasear por las calles y campos circundantes.
Las fiestas de la cosecha, hacia el otoño, celebran la recolección de los cítricos con actividades que involucran a toda la comunidad local y ofrecen al visitante la oportunidad de conocer de primera mano las tradiciones agrícolas de la comarca.
Información práctica
Para llegar a El Pinar desde Granada, se debe tomar la A-44 en dirección Motril hasta la salida hacia Dúrcal, continuando después por la A-4050 que atraviesa el Valle de Lecrín. El trayecto dura aproximadamente 45 minutos y ofrece paisajes espectaculares durante todo el recorrido.
una de las mejores época para visitar El Pinar comprende desde octubre hasta mayo, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra toda su exuberancia. La primavera resulta especialmente atractiva por la floración de los frutales y el clima ideal para las actividades al aire libre.
Es recomendable llevar ropa cómoda para caminar y una cámara fotográfica para capturar la belleza de los paisajes circundantes. El pueblo cuenta con servicios básicos y facilita el acceso a otros municipios del Valle de Lecrín, convirtiéndose en una base perfecta para explorar toda la comarca.