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sobre Arboleas
Pueblo del valle del Almanzora con gran población extranjera; mezcla tradición y modernidad residencial
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Hay un cartel en la entrada del pueblo que dice "Arboleas" en caligrafía andaluza y debajo, en letras más pequeñas, "Arboleas British Society". Eso ya da una pista. Turismo en Arboleas significa encontrarte un pueblo del Valle del Almanzora donde en el mercado del sábado se oye tanto inglés como español. Y no es una exageración.
Lo primero: dónde aparcar y cuándo venir
Aparca en la calle Mayor. Es la vía principal, tiene algo de sombra y normalmente aparece algún hueco. Si vienes el sábado, llega temprano. El mercado ocupa media mañana y entonces el coche acaba en las calles de alrededor o cerca del polideportivo.
El mercado es lo que más movimiento genera en el pueblo. Hay puestos de fruta, ropa, cosas de casa y alguno con productos que aquí no eran habituales hace años. Ves a jubilados británicos comprando verduras y a vecinos curioseando salsas o encurtidos que no conocían. Nada espectacular, pero da vida.
Si puedes elegir fecha, evita agosto. El calor aprieta y el pueblo se queda medio parado durante las horas centrales. En invierno se camina mejor.
La iglesia que no sabe qué edad tiene
La iglesia de Santiago Apóstol está en la plaza. Blanca, sencilla, como muchas de la zona. Sobre la fecha hay versiones distintas. Algunos la sitúan varios siglos atrás; otros dicen que la construcción actual es bastante más reciente.
Tiene una torre pequeña con teja árabe y un interior sobrio. No siempre está abierta. Si te interesa verla por dentro, lo habitual es preguntar a algún vecino de la plaza.
En la fachada hay una referencia a Pedro Gilabert, escultor nacido aquí. Trabajó sobre todo el barro y murió en 2008. A la entrada del pueblo hay un busto suyo en una rotonda. No hay mucho más rastro artístico.
La torre en la carretera de Albox
A unos dos kilómetros, saliendo hacia Albox, aparece una torre de piedra junto a la carretera. Es cuadrada y bastante austera. Suele mencionarse como una torre de origen nazarí, aunque allí no encontrarás muchas explicaciones.
Se puede llegar por un camino de tierra. No está preparado como visita. Hay vegetación, terreno irregular y alguna casa cercana con perros que se hacen notar.
Desde ese punto se ve el valle del Almanzora. El río pasa al fondo. Gran parte del año baja con poca agua.
Un pueblo que cambió con los británicos
A finales del siglo pasado Arboleas tenía muchos menos vecinos. Después llegaron residentes británicos atraídos por las casas baratas y el clima. Hoy forman una parte grande del padrón.
Eso se nota en cosas pequeñas. Carteles en inglés, clubes sociales, tiendas con productos de fuera y conversaciones en la plaza que cambian de idioma según quién se acerque. También hay más actividad durante el invierno que en otros pueblos del valle.
No todo el mundo lo ve igual. Algunos vecinos dicen que el pueblo ganó movimiento. Otros comentan que los precios subieron más de lo que esperaban.
Comer y cómo tomarse la visita
Aquí no vas a encontrar una cocina propia muy marcada. En los bares salen los platos habituales de la zona: migas cuando toca, gurullos con conejo, papas a lo pobre. También aparecen tapas sencillas como chorizo al jerez o carne en salsa.
El mercado del sábado es buen sitio para comprar fruta y verdura del valle. Naranjas, limones grandes, brócoli que muchos llaman espárrago verde.
El pueblo se recorre rápido. En media hora has pasado por la plaza, la iglesia y un par de calles más. No hay museos ni grandes monumentos. Durante la Semana Santa salen algunos pasos y suele venir gente de fuera a verlo, incluidos muchos residentes extranjeros.
Si te apetece caminar, hay caminos que bajan hacia el río. No están muy señalizados y conviene llevar agua porque las fuentes escasean.
Arboleas funciona mejor como parada corta. Si pasas por el Valle del Almanzora, puedes parar una hora, dar una vuelta por el mercado si coincide sábado y sentarte un rato en la plaza. Con eso ya te haces una idea bastante clara del sitio.