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sobre Somontín
Conocido como el balcón del Almanzora; pueblo blanco con vistas espectaculares del valle
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Enclavado en las estribaciones de la Sierra de los Filabres, Somontín se alza como una joya blanca en el corazón del Valle del Almanzora. Con apenas 521 habitantes y a 830 metros de altitud, este pequeño pueblo almeriense conserva intacto el encanto de la Andalucía más auténtica, donde el tiempo parece haberse detenido entre callejuelas empedradas y casas encaladas que reflejan la luz mediterránea.
Su privilegiada ubicación en plena montaña almeriense lo convierte en un refugio perfecto para quienes buscan desconectar del bullicio urbano. Desde sus miradores naturales, las vistas se extienden hasta las cumbres nevadas de Sierra Nevada en los días más claros, creando un paisaje de contrastes que combina la aridez característica de Almería con la frescura de la alta montaña.
El carácter montañero de Somontín se respira en cada rincón, desde sus fuentes naturales hasta sus bancales centenarios que dibujan el paisaje como un mosaico verde y ocre. Es un destino ideal para el viajero que aprecia los placeres sencillos: el silencio, la gastronomía tradicional y la hospitalidad sincera de sus gentes.
Qué ver en Somontín
El patrimonio arquitectónico de Somontín refleja su rica historia morisca y cristiana. La Iglesia Parroquial de San Roque, construida en el siglo XVIII, preside el centro del pueblo con su sencilla pero elegante fachada. En su interior, destaca el retablo barroco y algunas tallas de notable valor artístico.
El casco histórico mantiene la estructura típica de los pueblos de montaña andaluces, con calles estrechas y serpenteantes que se adaptan a la orografía del terreno. Las casas tradicionales, de paredes gruesas encaladas y tejados de teja árabe, crean un conjunto arquitectónico homogéneo de gran belleza.
No hay que perderse los antiguos molinos de agua que salpican los barrancos cercanos, testimonio de una época en la que el aprovechamiento hidráulico era fundamental para la economía local. Algunos de estos ingenios conservan su maquinaria original y se pueden visitar siguiendo senderos señalizados.
La naturaleza es sin duda el mayor tesoro de Somontín. Los paisajes de la Sierra de los Filabres ofrecen una diversidad botánica sorprendente, con extensos pinares, encinares y matorral mediterráneo. Las fuentes naturales como la Fuente del Cerezo proporcionan agua fresca incluso en los meses más calurosos.
Qué hacer
El senderismo es la actividad estrella en Somontín. La red de senderos locales conecta con rutas de mayor recorrido que atraviesan la Sierra de los Filabres, ofreciendo desde paseos familiares hasta rutas exigentes para montañeros experimentados. El sendero de los molinos es especialmente recomendable por su valor etnográfico y paisajístico.
Para los amantes de la observación de la fauna, Somontín ofrece excelentes oportunidades para avistar especies típicas de montaña mediterránea. Es posible observar águilas, halcones y una gran variedad de paseriformes, especialmente durante las migraciones de primavera y otoño.
La gastronomía local constituye otro gran atractivo. Los platos tradicionales se basan en productos de la huerta local y la ganadería de montaña. Las migas preparadas con aceite de oliva virgen extra de la comarca, el choto (cabrito) guisado y los gurullos con conejo son especialidades que reflejan la cocina de supervivencia de la montaña almeriense.
Las rutas en bicicleta por los caminos rurales permiten descubrir rincones apartados del término municipal, pasando por cortijos abandonados y bancales centenarios que narran la historia agrícola de la zona.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Somontín gira en torno a las tradiciones religiosas y agrícolas. Las fiestas patronales en honor a San Roque se celebran a mediados de agosto, con procesiones, verbenas populares y competiciones deportivas tradicionales. Es el momento de mayor animación del año, cuando muchos emigrantes regresan al pueblo.
La romería de la Virgen de los Desamparados tiene lugar en primavera, una tradición centenaria que reúne a los vecinos en una jornada de convivencia en plena naturaleza. Los Carnavales en febrero mantienen un carácter familiar y auténtico, lejos del turismo de masas.
En diciembre, las fiestas navideñas incluyen la tradicional matanza del cerdo, una celebración comunitaria que perpetúa las costumbres gastronómicas ancestrales. Los belenes vivientes organizados por los vecinos transforman las calles del pueblo en un pesebre natural.
Información práctica
Para llegar a Somontín desde Almería capital (90 kilómetros), se toma la autovía A-7 hasta Vera y después la A-334 en dirección a Albox. Desde allí, carreteras locales bien señalizadas conducen hasta el pueblo en aproximadamente una hora y media de viaje.
La mejor época para visitar Somontín es primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves para el senderismo y la naturaleza muestra su máximo esplendor. Los veranos, aunque calurosos durante el día, ofrecen noches frescas ideales para disfrutar de la gastronomía local.
Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y ropa adecuada para la montaña si se planean rutas de senderismo. El pueblo cuenta con servicios básicos y varios establecimientos donde degustar la gastronomía local. Para alojamiento, la oferta se complementa con casas rurales en pueblos cercanos del Valle del Almanzora.