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sobre Zurgena
Pueblo marcado por el ferrocarril y la historia; cuenta con una antigua estación de tren restaurada
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En el corazón del Valle del Almanzora, donde los campos de almendros se extienden hasta el horizonte y las tradiciones andaluzas perviven en cada rincón, se alza Zurgena. Este pueblo almeriense de casi 3.000 habitantes conserva la esencia de la Andalucía más auténtica, ofreciendo al viajero una experiencia genuina lejos de las multitudes turísticas.
Situada a 248 metros de altitud, Zurgena se despliega como un mosaico de casas blancas que contrastan con el ocre de las tierras circundantes y el verde plateado de los olivares milenarios. Su ubicación estratégica en el valle la convierte en un punto de partida ideal para explorar una comarca rica en historia, naturaleza y tradiciones gastronómicas que han sabido resistir el paso del tiempo.
El pueblo respira tranquilidad y autenticidad, cualidades cada vez más valoradas por quienes buscan un turismo pausado y enriquecedor. Aquí, el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, invitando a redescubrir los placeres simples de la vida rural andaluza.
Qué ver en Zurgena
El patrimonio arquitectónico de Zurgena refleja siglos de historia mediterránea. La Iglesia Parroquial de San Pablo, de estilo neoclásico, preside el centro del pueblo con su imponente fachada. Este templo, construido en el siglo XVIII, alberga interesantes retablos y tallas que merecen una visita pausada para apreciar el arte religioso local.
Paseando por las calles del casco histórico, el viajero descubrirá la arquitectura tradicional almeriense en todo su esplendor. Las casas encaladas, con sus rejas de hierro forjado y patios floridos que se entrevén desde la calle, crean un ambiente pintoresco que invita a perderse sin rumbo fijo.
Los alrededores de Zurgena ofrecen paisajes de gran belleza natural. El Valle del Almanzora se extiende como una alfombra verde salpicada de cortijos centenarios y campos de cultivo que cambian de color según las estaciones. Los almendros, protagonistas indiscutibles del paisaje, ofrecen un espectáculo único durante la floración primaveral, cuando todo el valle se tiñe de blanco y rosa.
La Rambla de Zurgena constituye otro elemento paisajístico destacado. Este cauce natural, típico de la geografía almeriense, ha modelado el territorio a lo largo de milenios y ofrece interesantes rutas para los amantes del senderismo y la fotografía de naturaleza.
Qué hacer
El entorno natural de Zurgena es perfecto para el senderismo y el cicloturismo. Numerosas sendas tradicionales conectan el pueblo con cortijos vecinos y permiten adentrarse en los paisajes agrícolas de la comarca. Una de las rutas más recomendables discurre por el Camino de los Almendros, especialmente hermoso durante la floración de febrero y marzo.
La gastronomía local merece una atención especial. En Zurgena se pueden degustar platos típicos de la cocina almeriense como las migas, el gazpacho alpujarreño, el cordero segureño o los guisos de legumbres preparados con productos de la huerta local. Los embutidos artesanales, elaborados según recetas ancestrales, son otro de los tesoros gastronómicos del pueblo.
Los olivares centenarios que rodean Zurgena ofrecen la posibilidad de conocer el proceso tradicional de elaboración del aceite de oliva virgen extra. Algunos productores locales organizan visitas donde explicar las técnicas de cultivo y recolección que han permanecido inalteradas durante generaciones.
Para los aficionados a la fotografía rural, Zurgena y sus alrededores constituyen un escenario perfecto. Los amaneceres sobre el valle, los juegos de luz en las fachadas encaladas al atardecer, y los paisajes cambiantes de los campos de cultivo ofrecen infinitas posibilidades creativas.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Zurgena refleja las tradiciones andaluzas más arraigadas. Las Fiestas Patronales en honor a San Pablo se celebran a finales de enero con procesiones, actuaciones folclóricas y degustaciones gastronómicas que reúnen a toda la comunidad.
Durante el mes de agosto tiene lugar la Feria de Verano, el evento más multitudinario del año. Durante varios días, las calles se llenan de casetas, música y bailes tradicionales que se prolongan hasta altas horas de la madrugada. Es el momento perfecto para vivir la hospitalidad almeriense en todo su esplendor.
La Semana Santa se vive con especial devoción, con procesiones que recorren las calles del pueblo en un ambiente de recogimiento y tradición. En mayo, la festividad de la Cruz trae consigo la decoración de patios y rincones con flores y cruces engalanadas.
Información práctica
Para llegar a Zurgena desde Almería capital, hay que tomar la carretera A-334 en dirección a Olula del Río y después seguir las indicaciones hacia Zurgena. El trayecto dura aproximadamente 50 minutos y permite disfrutar de los paisajes del interior almeriense.
La mejor época para visitar Zurgena es durante los meses de primavera (marzo-mayo) y otoño (septiembre-noviembre), cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje luce sus mejores colores. La floración de los almendros en febrero-marzo constituye un espectáculo natural imprescindible.
Se recomienda traer ropa cómoda para caminar, protección solar y una cámara fotográfica para capturar la belleza de los paisajes rurales. El pueblo cuenta con servicios básicos y varios establecimientos donde degustar la gastronomía local.