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sobre Almogía
Pueblo de origen árabe situado en los Montes de Málaga con calles pendientes y tradición en la música de verdiales
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Enclavada en el corazón del Valle del Guadalhorce, a 357 metros sobre el nivel del mar, Almogía se alza como uno de esos pueblos blancos andaluces que conservan intacto su carácter tradicional. Con casi 4.000 habitantes, este municipio malagueño combina la tranquilidad de la vida rural con una ubicación estratégica que lo convierte en un punto de partida ideal para explorar la comarca.
Sus calles empinadas y casas encaladas reflejan siglos de historia en cada rincón, mientras que los olivares y almendros que la rodean dibujan un paisaje típicamente mediterráneo. Almogía representa la esencia de la Andalucía interior, donde el tiempo parece transcurrir a un ritmo más pausado y las tradiciones se mantienen vivas en el día a día de sus vecinos.
Qué ver en Almogía
El casco histórico de Almogía conserva el trazado típico de los pueblos andaluces, con calles estrechas que serpentean por la ladera. La Iglesia de San Juan Bautista, de estilo mudéjar del siglo XVI, preside el centro urbano con su torre campanario que se divisa desde varios puntos del valle. Su interior alberga interesantes retablos barrocos y constituye una parada imprescindible para los amantes del patrimonio religioso.
El Mirador del Cerro de la Cruz ofrece unas vistas panorámicas excepcionales del Valle del Guadalhorce, con la sierra de Abdalajís al fondo y los campos de cultivo extendiéndose hasta el horizonte. Este punto elevado permite contemplar la disposición estratégica del pueblo y comprender su importancia histórica como atalaya natural.
Los alrededores de Almogía invitan a perderse entre senderos que discurren entre olivares centenarios y cortijos tradicionales. La Fuente del Rey, ubicada en las proximidades del núcleo urbano, es un rincón de frescor especialmente valorado durante los meses de calor, rodeada de vegetación autóctona que atrae a numerosas especies de aves.
Qué hacer
Las rutas de senderismo constituyen una de las principales atracciones de Almogía. El Sendero de los Almendros serpentea por las laderas circundantes, especialmente espectacular durante la floración primaveral cuando el paisaje se tiñe de blanco y rosa. Esta ruta de dificultad media permite descubrir antiguos caminos rurales y disfrutar de vistas privilegiadas del valle.
Para los cicloturistas, los caminos rurales que conectan Almogía con pueblos vecinos ofrecen recorridos de gran belleza paisajística. La ruta hacia Cártama atraviesa campos de cítricos y permite conocer la actividad agrícola tradicional de la comarca.
La gastronomía local se basa en productos de la tierra, destacando los platos elaborados con aceite de oliva virgen extra de producción propia. Las migas, el gazpacho y los potajes de garbanzos con verduras representan la cocina casera andaluza en su versión más auténtica. Los almendros locales proporcionan frutos secos de excelente calidad que se utilizan tanto en repostería tradicional como en la elaboración de turrones artesanales.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Almogía refleja la profundidad de sus raíces andaluzas. La Romería en honor a San Juan Bautista se celebra a mediados de junio, cuando los vecinos acompañan al santo patrón hasta su ermita en un ambiente de devoción y alegría popular. Esta festividad combina el aspecto religioso con la tradición culinaria, ya que las familias preparan abundantes comidas campestres.
La Feria de San Juan, que coincide con las celebraciones patronales, transforma las calles del pueblo durante varios días de finales de junio. Casetas engalanadas, música flamenca y bailes tradicionales crean un ambiente festivo que atrae a visitantes de toda la comarca.
En agosto tiene lugar la Fiesta de la Juventud, una celebración más reciente pero muy arraigada que pone el acento en las tradiciones musicales y gastronómicas locales. Durante estas fechas, las noches se llenan de actuaciones folclóricas y degustaciones de productos típicos.
Información práctica
Almogía se encuentra a 35 kilómetros de Málaga capital, con acceso directo por la A-357 en dirección a Campillos. El trayecto en coche no supera los 40 minutos y el camino ofrece vistas panorámicas del Valle del Guadalhorce. También existe conexión en autobús desde la estación de autobuses de Málaga, con servicios regulares que enlazan el pueblo con la capital provincial.
una de las mejores época para visitar Almogía abarca desde abril hasta junio y de septiembre a noviembre, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus mejores galas. La primavera resulta especialmente atractiva por la floración de los almendros, mientras que el otoño permite disfrutar de la recolección de aceitunas y la elaboración del aceite nuevo.
Se recomienda llevar calzado cómodo para recorrer las calles empedradas del casco histórico y ropa adecuada para las actividades de senderismo. El pueblo cuenta con servicios básicos y pequeños comercios donde adquirir productos locales como aceite de oliva, almendras y dulces tradicionales.