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sobre Fuente Obejuna
Famosa villa literaria inmortalizada por Lope de Vega con un palacete modernista único y un extenso término municipal salpicado de aldeas con encanto rural
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Hay dos formas de llegar a Fuente Obejuna: por la N‑432 desde Córdoba o por la autovía hasta Peñarroya y luego la comarcal. El GPS te dirá que son unos 90 y pico kilómetros. En la práctica, algo más de una hora si el tráfico acompaña. El pueblo está a unos 600 metros de altura y se nota: en invierno aprieta el frío y en verano se lleva mejor que en la vega.
Aparca donde encuentres hueco. El centro tiene calles estrechas y en la plaza de la Constitución —donde está el ayuntamiento— caben pocos coches. Si no hay suerte, sube hacia la zona del instituto o las calles de alrededor. Andando al centro son pocos minutos.
El pueblo que mató a su señor
Fuente Obejuna es conocida por un episodio muy concreto: en el siglo XV los vecinos mataron al comendador de la Orden de Calatrava. Fue un linchamiento colectivo. Cuando la Corona mandó investigar, nadie habló. De ahí salió la frase “Fuente Obejuna, todos a una”. Lope de Vega lo convirtió en obra de teatro siglos después.
En la plaza hay un monolito que recuerda la historia y una calle dedicada al autor. Mucha gente se hace la foto allí y sigue ruta.
La iglesia de Nuestra Señora de la Presentación es grande para el tamaño del pueblo. Es barroca y el campanario se ve desde casi cualquier punto. Suele abrir algunos ratos por la mañana. Si está cerrada, pregunta a algún vecino; a veces aparece alguien con la llave.
El antiguo convento de San Francisco funciona como museo municipal. Es pequeño. Hay salas sobre la historia local, la obra de Lope de Vega y la vida rural de la zona. Se recorre rápido. El patio, con naranjos, es lo más agradable.
Las aldeas que casi nadie pisa
El término municipal de Fuente Obejuna tiene muchas aldeas repartidas por la dehesa. Más de una docena. Algunas apenas pasan de unas pocas casas habitadas.
Si te apetece conducir un rato, La Cardenchosa queda a pocos kilómetros y mantiene ese aire de pueblo muy tranquilo, con casas encaladas y poco movimiento. En Cañada del Gamo todavía se conserva un lavadero público. Y en otras aldeas aparecen ermitas pequeñas o restos antiguos que sobreviven como pueden.
Para recorrer varias necesitas coche y tiempo. Las carreteras suelen ser estrechas pero transitables. No cuentes con tiendas abiertas ni muchos servicios. Lleva agua y algo de comida. Si ves a alguien por la calle, pregunta sin problema: aquí la gente todavía indica el camino sin prisa.
Comer sin complicarse
En la plaza y en las calles cercanas suele haber algunos bares. Cocina sencilla: tapas, platos combinados y carne de cerdo ibérico, que en esta zona es lo habitual. El conejo al ajillo aparece a veces, pero no siempre.
También es fácil encontrar vino casero, el típico de pitarra. Pide primero una copa para ver cómo viene.
Los dulces más comunes son los pestiños, muy ligados a la Semana Santa aunque a veces aparecen durante el resto del año. En el mercadillo semanal suelen verse productos de la zona, incluidos quesos de oveja de la sierra.
Rutas por la dehesa
Si quieres caminar un poco, hay varios senderos sencillos por los alrededores.
Uno de los más conocidos pasa por la llamada Fuente Romana y se puede hacer en poco más de una hora. El terreno es fácil, aunque cuando llueve se forman buenos charcos.
Otra opción es acercarse a la zona de Sierra Boyera. Hay rutas algo más largas entre encinas y alcornoques. Con suerte se ven buitres o alguna rapaz. La señalización existe, pero no siempre es clara, así que conviene mirar el recorrido antes de salir.
También hay pistas que se acercan a pequeños embalses y zonas de dehesa abierta. No esperes miradores espectaculares. Aquí el paisaje es más bien tranquilo: ganado, encinas y kilómetros de campo.
Consejo final
Fuente Obejuna no es un pueblo monumental. Se recorre rápido y el centro no da para mucho más de un paseo.
Tiene interés si te llama la historia de la obra de Lope de Vega o si estás moviéndote por el Valle del Guadiato y quieres parar un rato. Si buscas grandes conjuntos históricos o mucha vida en la calle, aquí no lo vas a encontrar.
Una tarde llega. Aparca arriba si ves el centro lleno y baja andando. Y si tienes tiempo, conduce un poco por las aldeas: ahí se entiende mejor esta parte de Sierra Morena.