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sobre Peñarroya-Pueblonuevo
Importante centro de la cuenca minera con un valioso patrimonio industrial que incluye el Cerco Industrial y edificios de estilo francés de la época de esplendor
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En los verdes valles de la comarca del Guadiato, donde las últimas estribaciones de Sierra Morena dibujan un paisaje de suaves ondulaciones, se alza Peñarroya-Pueblonuevo, una villa cordobesa que atesora la memoria de la España industrial del siglo XIX. Con sus 10.317 habitantes distribuidos a 537 metros de altitud, este municipio singular nació de la fusión de dos núcleos: la histórica Peñarroya y el moderno Pueblonuevo, creado para albergar a los trabajadores de las prósperas minas de carbón.
Caminar por sus calles es recorrer páginas de la historia minera andaluza, donde chimeneas de ladrillo y antiguos edificios industriales conviven con la arquitectura tradicional serrana. El carácter dual de la localidad se percibe en cada rincón: desde los barrios obreros de trazado geométrico hasta los rincones más antiguos que conservan el sabor de los pueblos de montaña. La naturaleza circundante, salpicada de encinares y olivares, invita a descubrir los senderos que serpentean por estas tierras fronterizas con Extremadura.
Qué ver en Peñarroya-Pueblonuevo
El patrimonio minero-industrial constituye el gran tesoro de Peñarroya-Pueblonuevo. Los restos de las antiguas instalaciones de la Sociedad Minero Metalúrgica de Peñarroya, que durante décadas fue una de las empresas mineras más importantes de España, salpican el paisaje urbano. Destaca especialmente la antigua estación de ferrocarril, un elegante edificio que formaba parte del ramal minero que conectaba las explotaciones con la red nacional.
La iglesia de San José, en el núcleo de Pueblonuevo, representa un interesante ejemplo de arquitectura religiosa de principios del siglo XX, construida para atender las necesidades espirituales de la creciente población minera. Por su parte, en Peñarroya se conservan vestigios de construcciones más antiguas que hablan de los orígenes rurales del asentamiento.
El Museo de la Minería ocupa un lugar destacado en la oferta cultural, documentando la rica historia extractiva de la zona y preservando la memoria de generaciones de mineros. Sus salas recogen herramientas, fotografías históricas y testimonios que permiten comprender la importancia que tuvo esta actividad en la configuración del territorio.
La naturaleza ofrece espacios de gran belleza en los alrededores. El río Guadiato, que da nombre a la comarca, discurre cerca del municipio creando riberas de gran valor ecológico. Los cerros circundantes, cubiertos de vegetación mediterránea, proporcionan magníficas panorámicas del valle y constituyen el hábitat de especies como el jabalí, el ciervo y numerosas aves rapaces.
Qué hacer
Las rutas de senderismo por los antiguos caminos mineros permiten combinar ejercicio físico con descubrimiento histórico. Estos senderos, que antaño utilizaban los trabajadores para acceder a las explotaciones, atraviesan paisajes de singular belleza donde es posible encontrar restos de infraestructuras abandonadas que la naturaleza va reclamando lentamente.
La gastronomía local refleja la tradición serrana con toques de la cocina manchega, resultado de los intercambios culturales propiciados por la actividad minera. Los guisos de caza mayor, especialmente el jabalí y el venado, ocupan un lugar destacado en las mesas locales. El gazpacho cordobés, los migas y las gachas constituyen otros pilares de la cocina tradicional, perfectas para reponer fuerzas tras una jornada de turismo rural.
Los aficionados a la fotografía encontrarán en los paisajes industriales abandonados y en la arquitectura obrera un filón inagotable de motivos. La luz dorada del atardecer sobre las viejas chimeneas crea composiciones de gran fuerza visual que hablan del paso del tiempo y la transformación del territorio.
Para los interesados en el turismo industrial, Peñarroya-Pueblonuevo forma parte de rutas más amplias que incluyen otros enclaves mineros de la provincia, permitiendo comprender la dimensión que alcanzó esta actividad en el sur de Córdoba durante los siglos XIX y XX.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo refleja tanto las tradiciones serranas como las celebraciones propias del mundo minero. En mayo se celebran las cruces, con altares florales que decoran calles y plazas. Las fiestas patronales de agosto constituyen el momento álgido del año, combinando procesiones religiosas con verbenas populares y espectáculos musicales.
La Semana Santa se vive con particular intensidad, especialmente en el núcleo más antiguo de Peñarroya, donde las cofradías mantienen vivas tradiciones centenarias. En septiembre, las fiestas en honor a la patrona congregan a toda la comunidad en celebraciones que se extienden varios días.
Información práctica
Peñarroya-Pueblonuevo se encuentra a 95 kilómetros de Córdoba capital, siguiendo la A-4 hasta Bailén y después la N-420. El trayecto, de aproximadamente una hora y cuarto, discurre por paisajes de gran belleza que anticipan el carácter montañoso del destino.
La mejor época para visitarlo abarca la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y la naturaleza muestra su mejor cara. Los meses de abril, mayo, septiembre y octubre resultan especialmente recomendables para las actividades al aire libre.
Es aconsejable consultar previamente los horarios del museo y planificar las rutas de senderismo con tiempo suficiente. El municipio cuenta con servicios básicos de alojamiento y restauración que garantizan una estancia cómoda en este rincón singular de la Sierra Morena cordobesa.