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sobre Alfacar
Famoso por su pan tradicional y sus manantiales; puerta de entrada a la Sierra de Huétor y lugar ligado a la memoria de Lorca
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En las estribaciones de Sierra Nevada, a tan solo 15 kilómetros de Granada capital, se encuentra Alfacar, un pueblo que conserva intacto el sabor de la Andalucía tradicional. Con sus casas blancas escalonadas por la ladera y sus calles que serpentean entre fuentes naturales, esta villa de 5.688 habitantes se alza a 910 metros de altitud, ofreciendo unas vistas privilegiadas sobre la Vega de Granada.
El nombre de Alfacar proviene del árabe "Al-Fakjar", que significa "lugar de los alfareros", un legado que aún se percibe en sus tradiciones artesanales. Sus abundantes manantiales han sido desde tiempos remotos el corazón de la vida local, creando un microclima único que ha convertido a este rincón granadino en un oasis de frescura durante los calurosos veranos andaluces.
Qué ver en Alfacar
El centro histórico de Alfacar invita a perderse por sus calles empedradas, donde cada rincón cuenta una historia. La Iglesia de la Encarnación, construida en el siglo XVI, preside la plaza principal con su sobria fachada renacentista y su campanario que se divisa desde cualquier punto del pueblo. En su interior, merece especial atención el artesonado mudéjar del techo.
Los manantiales son, sin duda, el tesoro natural más preciado de Alfacar. La Fuente de la Teja y la Fuente del Barranco han abastecido de agua pura a los habitantes durante siglos, mientras que la Fuente de Ainadamar forma parte del complejo sistema hidráulico de origen nazarí que conectaba con la Alhambra. Un paseo por estos parajes permite comprender la importancia del agua en la configuración del paisaje y la cultura local.
En los alrededores del pueblo, los amantes de la naturaleza encontrarán en el Barranco de la Casería y en las laderas de Alfacar Alto espacios ideales para el senderismo. Los olivares centenarios y los bosquetes de encinas crean un mosaico paisajístico que cambia de color según las estaciones, especialmente hermoso durante el otoño.
El Museo del Pan rinde homenaje a una de las tradiciones más arraigadas del pueblo, mostrando los antiguos hornos y las técnicas de panificación que han pasado de generación en generación.
Qué hacer
Alfacar es un destino perfecto para quienes buscan conectar con la naturaleza sin alejarse demasiado de la ciudad. Las rutas de senderismo por los alrededores ofrecen diferentes niveles de dificultad, desde paseos suaves por los márgenes de las acequias hasta ascensiones más exigentes hacia las cumbres cercanas de Sierra Nevada.
La gastronomía local merece una mención especial. El pan de Alfacar goza de fama en toda la provincia, elaborado siguiendo métodos tradicionales que le confieren un sabor y una textura únicos. Los restaurantes del pueblo sirven platos típicos de la cocina granadina, donde destacan las migas, el gazpacho alpujarreño y las gachas. Los productos de la huerta local, regados con las aguas cristalinas de los manantiales, aportan un sabor excepcional a cualquier mesa.
Los talleres de alfarería permiten a los visitantes conocer de primera mano una tradición milenaria. Algunos artesanos locales ofrecen clases donde se puede aprender a moldear el barro siguiendo técnicas ancestrales.
Para los más aventureros, las rutas en bicicleta de montaña por los caminos rurales que conectan con pueblos vecinos como Víznar o Nívar proporcionan una perspectiva diferente del territorio.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Alfacar refleja su profundo arraigo religioso y su conexión con los ciclos agrícolas. En febrero, las Candelas marcan el inicio del año festivo con luminarias y tradiciones populares que se remontan a tiempos remotos.
La Semana Santa se vive con especial intensidad, cuando las estrechas calles se llenan de procesiones que combinan solemnidad y belleza. Las Cruces de Mayo, celebradas a principios de mayo, transforman patios y rincones del pueblo en altares florales de gran colorido.
El verano trae consigo las fiestas patronales en honor a San Sebastián durante agosto, con verbenas, fuegos artificiales y actividades que congregan tanto a vecinos como a visitantes. La Feria de la Primavera, celebrada en abril o mayo, combina tradición y modernidad con casetas, espectáculos y degustaciones gastronómicas.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Granada capital, se accede a Alfacar por la A-4026, un trayecto de apenas 20 minutos en coche que asciende suavemente entre olivares. También existe conexión mediante transporte público con autobuses regulares que cubren el recorrido varias veces al día.
Mejor época para visitar: La primavera y el otoño ofrecen las condiciones más agradables, con temperaturas suaves que invitan a caminar y explorar. El verano, aunque caluroso durante el día, se refresca considerablemente por las noches gracias a la altitud.
Consejos útiles: Se recomienda calzado cómodo para recorrer las calles empedradas y llevar ropa de abrigo durante los meses de invierno. Los manantiales proporcionan agua fresca y pura, perfecta para rellenar las cantimploras durante las excursiones.