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sobre Beas de Granada
Mirador natural de Sierra Nevada muy cerca de la capital; ofrece senderos accesibles y vistas panorámicas excepcionales
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Si vienes a hacer turismo en Beas de Granada, lo primero es pensar dónde dejar el coche. El pueblo es pequeño y las calles son estrechas y con pendiente. No hay grandes zonas de aparcamiento. Lo normal es dejar el coche en alguna calle cercana a la entrada o en los bordes del centro y terminar a pie. Si llegas tarde en fin de semana, tocará dar alguna vuelta.
Beas está a unos 35 kilómetros de Granada, en la parte oriental de la Vega. Tiene poco más de mil habitantes y aquí el ritmo es tranquilo. No es un lugar preparado para grandes flujos de visitantes. Si buscas movimiento constante o muchas cosas que hacer, este no es el sitio.
Cómo es el pueblo
El casco urbano es el típico de esta zona: casas blancas, calles estrechas y cuestas. Algunas tienen patios pequeños y rejas en las ventanas. En media hora se recorre lo principal.
La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Anunciación suele ser el edificio más visible. Es del siglo XVI y tiene una torre de estilo mudéjar. A veces está abierta, a veces no. Depende del día y de si hay actividad en el pueblo.
La plaza hace de punto de reunión. Gente charlando, algún banco y poco más. No hay mucho que analizar aquí: es la plaza de un pueblo pequeño.
Paseos por los alrededores
Lo más interesante de Beas está fuera del casco urbano. Alrededor hay campos de olivos y caminos rurales que conectan con cortijos y pequeñas explotaciones agrícolas.
Son caminos usados de toda la vida por vecinos y agricultores. Algunos se pueden recorrer andando sin problema, aunque no esperes señalización clara. Si te gusta caminar sin prisa, hay terreno suficiente para una mañana.
Existe una ruta conocida como la Ruta de los Molinos. En algunos tramos quedan restos de antiguos molinos junto a pequeños arroyos. No esperes un conjunto monumental; son restos dispersos que ayudan a entender cómo se trabajaba el aceite hace décadas.
Desde ciertos puntos altos se ve bien la Vega de Granada. En días claros también aparece Sierra Nevada al fondo.
Qué se come por aquí
La cocina es la habitual de la zona rural granadina. Platos sencillos y bastante contundentes.
Suelen aparecer sopas frías cuando hace calor, migas cuando refresca y dulces tradicionales en algunas épocas del año. El aceite de oliva manda en casi todo.
A veces todavía se elaboran vinos caseros en pequeñas cantidades. No es algo organizado ni pensado para visitantes. Si se prueban, suele ser porque alguien del pueblo te los enseña.
Oficios y vida diaria
Quedan algunos talleres artesanos: cerámica sencilla, hierro trabajado a mano y poco más. Son oficios que mantienen algunas familias, sin montar nada alrededor para el turismo.
Si te interesa ver algo de esto, lo más práctico es preguntar en el ayuntamiento o directamente a los vecinos.
Fiestas del pueblo
La Virgen de la Anunciación se celebra hacia finales de marzo. Suele haber procesiones y actos religiosos, además de música o reuniones en la plaza.
En agosto llegan las fiestas del pueblo. Ambiente de verano, vecinos que vuelven unos días y actividad por la noche.
También se celebra una romería hacia finales de abril relacionada con San Marcos. Participa bastante gente del municipio y el plan suele ser sencillo: campo, comida y convivencia.
Consejo rápido
Ven temprano, deja el coche donde puedas y recorre el pueblo andando. En una hora lo habrás visto. Si te quedas más tiempo, que sea para caminar por los caminos de alrededor. Ahí está lo más interesante de Beas.