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sobre Chauchina
Localidad de la Vega conocida por el cultivo de chopo y espárrago; alberga el aeropuerto y un santuario mariano muy visitado
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La columna dórica está rota por la mitad, pero ahí sigue, plantada en la plaza como si alguien la hubiera dejado olvidada. Es un fragmento que, según la tradición local, formaba parte de las piezas destinadas al Palacio de Carlos V en la Alhambra. Durante el transporte desde la zona de Loja una de ellas se quebró y los carreteros la dejaron en el camino. En Chauchina terminó encontrando sitio. La gente del pueblo la llama La Peana, y resume bien el carácter del lugar: una parte de la Vega de Granada donde los restos de historia aparecen sin demasiado aparato.
El sauce que dio nombre
El nombre de Chauchina suele relacionarse con el latín sanciuos, que alude al sauce. El árbol todavía aparece en los márgenes de la vega, sobre todo cerca del Genil, donde el terreno se mantiene húmedo y fértil.
Este paisaje no es casual. Buena parte del sistema de acequias que riega la Vega de Granada tiene origen andalusí, y en torno a esas conducciones de agua se organizó la vida agrícola durante siglos. Tras la conquista castellana a finales del siglo XV, muchas comunidades se reorganizaron en estas tierras de regadío. La lógica del lugar sigue siendo parecida: huertas, cultivos de vega y parcelas que cambian con las estaciones.
En primavera, algunos cerezos salpican el paisaje con una floración breve que contrasta con el verde de los cultivos.
Una torre que vigilaba el agua
A unos tres kilómetros del núcleo urbano se levanta la Torre de Romilla, una construcción defensiva levantada probablemente en época nazarí. Está hecha en tapial y conserva varios niveles interiores, además de restos de un aljibe asociado a la estructura.
No era una torre monumental, sino una pieza del sistema de vigilancia de la vega. Desde aquí se controlaban los caminos que conducían hacia Granada y, sobre todo, el territorio agrícola que dependía del agua del Genil y de sus acequias.
El camino que une Chauchina con Romilla la Nueva sigue en parte ese paisaje de ribera. Es un paseo sencillo, de varios kilómetros, donde se entiende bien la relación entre río, cultivo y asentamientos humanos en esta parte de la Vega.
Iglesias y ermitas que miran al campo
La iglesia del Santo Cristo de la Humildad ocupa el centro del pueblo. La torre se asocia a una etapa constructiva antigua, posiblemente de finales de la Edad Media, aunque el edificio ha tenido reformas posteriores. El interior es sobrio y responde a la escala de una parroquia rural.
En las afueras se encuentra la ermita de la Virgen del Espino, levantada a comienzos del siglo XX. La devoción se vincula a una historia muy repetida en la tradición popular: un pastor habría encontrado una imagen entre espinos y, con el tiempo, el pueblo decidió construir un pequeño santuario en ese lugar.
Cada primavera suele celebrarse una romería vinculada a esa devoción. La gente se reúne en el campo, con comida y mantas, en una jornada que mezcla celebración religiosa y encuentro vecinal.
Cuando la tierra da de comer
La cocina de Chauchina pertenece a la tradición agrícola de la Vega. Aquí lo habitual ha sido aprovechar lo que da el entorno inmediato.
Las ancas de rana fritas han sido durante mucho tiempo un plato conocido en la zona, ligado a los humedales y a los arrozales que hubo en distintas partes de la vega. Los llamados calamares de tierra, en cambio, cuentan otra historia: aros de cebolla rebozados y fritos que recuerdan al calamar, un producto que en el interior siempre fue escaso.
Son recetas que siguen apareciendo sobre todo en cocinas domésticas, transmitidas entre generaciones.
Primavera y septiembre: los tiempos del pueblo
El calendario festivo sigue bastante ligado al ritmo agrícola. En primavera se celebra San Marcos, una jornada en la que muchas familias salen al campo con comida y pasan el día al aire libre.
A finales del verano llegan las fiestas patronales, con actos religiosos, música y reuniones en la calle. En otoño se celebra también la festividad de la Virgen del Rosario, otra fecha muy arraigada en el calendario local.
Más que grandes celebraciones, funcionan como momentos de pausa dentro del año agrícola.
Cómo llegar y qué llevar
Chauchina está en la Vega de Granada, a menos de veinte kilómetros de la capital y muy cerca del aeropuerto. El acceso más directo suele hacerse por la A‑92, y también hay conexiones de autobús con Granada.
El casco urbano se recorre rápido, con calles de casas bajas y patios interiores pensados para proteger del calor. Si te interesa entender el pueblo, merece la pena salir hacia los caminos de la vega: ahí es donde se ve la red de acequias, los cultivos y la relación histórica con el río.
Conviene llevar calzado cómodo. En primavera, además, el sol en la vega cae de lleno y el reflejo del agua en las parcelas húmedas puede engañar.