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sobre Churriana de la Vega
Dinámico municipio del cinturón de Granada; destaca por sus baños árabes y una gran oferta de servicios y parques
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Los lunes por la mañana, cuando hay mercado, el centro de Churriana de la Vega parece el grupo de WhatsApp del pueblo pero en versión presencial: uno que saluda, otro que pregunta por la familia, otro que se para a comentar cómo vienen las habas este año. Y sí, acabas oyendo la palabra “habas” cada dos minutos. Aquí no son una guarnición cualquiera. Son casi un tema de conversación permanente, como el fútbol en otros sitios. Incluso suele organizarse un certamen dedicado a ellas. Imagínate un concurso de belleza, pero con legumbres.
El pueblo que vive pegado a Granada… pero a su manera
Churriana está a unos siete kilómetros de la Alhambra, que en coche se hacen en nada. Y aun así el ambiente cambia bastante en cuanto sales de la capital. No es que esté aislado —de hecho forma parte del área metropolitana—, pero conserva esa sensación de pueblo de la Vega donde la huerta sigue marcando el ritmo.
Durante siglos esta zona ha sido parte de la despensa de Granada, y eso todavía se nota. Hay acequias por todas partes, parcelas de cultivo pegadas al casco urbano y ese olor a tierra húmeda que aparece después de regar. Incluso en calles bastante céntricas sigues oyendo el agua correr por los regadíos.
Si vienes desde la ciudad, el contraste es curioso. Es como cambiar del ruido constante de una serie en streaming a la radio local de toda la vida: menos prisa, más conversaciones en la calle y gente que todavía se conoce por el nombre.
Jueves Lardero, hornazo y meriendas en el campo
Hay una fecha que en Churriana se vive con especial ganas: el Jueves Lardero, justo antes de que empiece la Cuaresma. Aquí lo llaman también el Día de las Merendicas. La costumbre es salir al campo con familia o amigos, extender un mantel y comer sin demasiadas complicaciones.
Lo típico suele ser llevar macarrones, embutido y, sobre todo, hornazo. Es una especie de pastel salado, contundente, de esos que te dejan lleno media tarde.
Desde hace algunos años la celebración suele organizarse dentro de la Base Aérea cercana, que abre el recinto para ese día. Así que la escena tiene algo curioso: familias merendando en el césped mientras de fondo pasan aviones militares.
La otra fecha grande es San Roque, el 16 de agosto. Hay procesión, pero lo que más mueve al pueblo son los días de feria alrededor: música, casetas y mucha vida en la calle. Es de esas fiestas donde acabas viendo a medio pueblo porque todo el mundo sale a dar una vuelta.
Los baños árabes escondidos junto a la acequia
Una de las cosas que más sorprenden de Churriana está bastante escondida: unos baños árabes atribuidos al siglo XI, cerca de la acequia Arabuleila.
No esperes un monumento restaurado con taquilla y paneles. Son restos bastante discretos, con las tres salas típicas de los hammam —fría, templada y caliente— y un aire bastante crudo, casi tal cual se han conservado. Mucha gente de Granada ni siquiera sabe que están ahí.
Si te gusta curiosear lugares históricos sin demasiado montaje alrededor, merece la pena acercarse. Eso sí: conviene ir con calma y sin esperar señalización clara. Es más bien uno de esos sitios que encuentras preguntando o dando un pequeño rodeo.
Habas de la Vega y otras cosas que salen de la huerta
Volvemos a las habas, porque en Churriana es difícil no volver a ellas. En temporada aparecen en muchos platos: con jamón, en tortilla, guisadas… Cada familia tiene su forma de prepararlas y todas defienden que la suya es la buena.
También se cultivan espárragos y otras verduras de la Vega. Si pasas por el mercado semanal —que suele montarse los lunes— verás puestos de fruta y verdura que vienen directamente de los campos cercanos. Nada sofisticado, pero con ese olor a producto recién cogido que ya casi no se encuentra en las ciudades.
Un plan sencillo: comprar algo de fruta, sentarte un rato en la plaza y ver cómo funciona el pueblo. Gente que se para a charlar, mayores comentando el calor o el frío que venga ese año, alguien que pasa con bolsas del mercado… y, tarde o temprano, alguien que vuelve a sacar el tema de las habas.
Churriana de la Vega no es de esos sitios que impresionan a primera vista ni de los que llenan Instagram. Pero tiene otra cosa: vida cotidiana de pueblo de la Vega, bastante intacta. Y a veces eso se agradece más que cualquier mirador espectacular.