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sobre Cúllar Vega
Municipio agrícola y residencial en plena Vega; destaca por sus secaderos de tabaco y su cercanía a la capital
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Cúllar Vega es como ese primo que se fue a vivir a las afueras de Granada: ya no está del todo en el pueblo, pero tampoco en la ciudad. Tiene algo de las dos cosas. Está a unos pocos kilómetros de la capital y eso se nota: mucha gente hace vida aquí y trabaja o estudia en Granada. Por la mañana temprano la carretera hacia la ciudad suele ir bastante animada, como cuando todo el mundo sale a la vez del aparcamiento de un centro comercial.
No es un sitio al que la gente llegue buscando monumentos famosos. Más bien es uno de esos lugares donde se entiende bien cómo funciona la Vega de Granada: agricultura alrededor, acequias antiguas y un pueblo que ha crecido pegado a la capital.
La iglesia de la Asunción, ladrillo y paciencia
La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es el edificio que más llama la atención en el centro. Su origen se remonta al siglo XVI, cuando la zona todavía era bastante más rural que ahora. Se levantó con técnicas mudéjares, mucho ladrillo y una estructura bastante sobria, de las que en la Vega hay unas cuantas.
Dentro se conserva una imagen de San Miguel Arcángel vinculada a la escuela barroca granadina. Ese tipo de imaginería aquí tiene mucha tradición, y se nota en los detalles: las alas, el movimiento de la figura, esa sensación de que la talla está a punto de echar a andar.
Al lado aparece el ayuntamiento, instalado en un edificio antiguo con soportales. La plaza que queda delante es el lugar donde pasa casi todo: fiestas, reuniones improvisadas y esas conversaciones largas de banco y sombra que en los pueblos todavía siguen funcionando.
Migas, auroras y fiestas que empiezan temprano
Una de las citas más conocidas en Cúllar Vega gira alrededor de las migas. Tradicionalmente se preparan en la plaza en invierno y el pueblo se junta alrededor de las sartenes grandes. Harina, aceite, ajos y el acompañamiento de siempre: sardinas, chorizo o lo que haya a mano. Es de esas comidas que se alargan sin prisa.
También sigue viva la tradición de las auroras. Son cantos religiosos que se interpretan al amanecer y que en muchos pueblos se han ido perdiendo, pero en esta zona todavía se mantienen. Si alguna vez te coincide escucharlas, entenderás rápido por qué a más de uno le recuerda a la infancia.
En primavera suele celebrarse la romería de San Isidro, muy ligada al carácter agrícola de la Vega. Tractores, carros adornados y familias enteras moviéndose hacia la zona de campo donde se pasa el día. No es raro ver a varias generaciones juntas: los mayores organizando la comida y los críos correteando entre las acequias.
En verano también hay actividades populares, entre ellas una jornada ciclista que recorre caminos de la Vega y pasa por varios pueblos cercanos. Nada competitivo: más bien una excusa para salir a pedalear por terreno completamente llano.
Acequias, huertas y vida de Vega
Si das un paseo por los alrededores de Cúllar Vega entiendes rápido de qué vive esta comarca. Las acequias siguen marcando el paisaje igual que hace siglos. El agua llega desde el sistema de riego histórico de la Vega de Granada y alimenta huertas donde todavía se cultivan habas, tomates o judías según la temporada.
Caminar junto a una acequia tiene algo curioso: no es exactamente senderismo, porque el terreno es plano, pero tampoco es un paseo urbano. Vas viendo huertos, alguna nave agrícola, perros vigilando desde las puertas y gente que se para a hablar contigo como si te conociera de antes.
La ganadería, sobre todo de cabra, también tiene presencia en la zona. A primera hora de la mañana todavía se puede ver algún rebaño moviéndose entre caminos agrícolas o cruzando tranquilamente hacia los pastos de alrededor.
Y luego está ese olor tan particular de la Vega: tierra húmeda, riego reciente y campo trabajado. A quien ha crecido aquí le parece lo más normal del mundo.
Cómo acercarse a Cúllar Vega
Llegar desde Granada es rápido. En coche apenas se tarda unos minutos y el pueblo queda bien conectado con la capital y con otros núcleos cercanos de la Vega.
No es un sitio para pasar un día entero viendo monumentos, y eso conviene saberlo antes de venir. Cúllar Vega funciona mejor como parada corta o como base para entender cómo es esta parte de la comarca. Un paseo por el centro, la iglesia, la plaza y luego perderse un rato por los caminos agrícolas.
Si te gusta observar la vida cotidiana de los pueblos —la compra de la mañana, la gente saludándose por la calle, el ritmo tranquilo de la Vega— aquí lo vas a ver bastante claro.
A veces los lugares más cercanos a una capital quedan un poco en segundo plano. Pero Cúllar Vega tiene ese punto curioso: está a un paso de Granada y, aun así, todavía conserva muchas cosas de pueblo de toda la vida.