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sobre Las Gabias
Municipio en expansión formado por Gabia Grande y Gabia Chica; destaca por su campo de tiro olímpico y restos históricos
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Las Gabias es como ese primo que se mudó a las afueras pero sigue bajando a Granada cada dos por tres: no está en la ciudad, pero tampoco vive aislado. A pocos kilómetros del centro y con más de veinte mil vecinos, este municipio de la Vega de Granada funciona casi como una prolongación tranquila de la capital. Mucha gente acaba viviendo aquí porque en Granada el coche empieza a ser un problema serio, y se queda porque el ritmo es otro. Y sí, también porque el pan sigue sabiendo a pan.
El sitio donde los romanos tenían piscina y nosotros tenemos problemas de aparcamiento
Lo primero que te encontrarás en Las Gabias seguramente sea la villa romana, aunque llegues sin tener muy claro qué estás mirando. Está junto al ayuntamiento, prácticamente integrada en el centro del pueblo.
Durante mucho tiempo se pensó que aquello era un baptisterio paleocristiano. Luego las excavaciones aclararon la historia: en realidad formaba parte del criptopórtico de una villa romana bastante acomodada, una especie de planta semisubterránea que servía para almacenar y mantener fresco lo que hiciera falta. Traducido a lenguaje actual: el sótano elegante de alguien con dinero hace muchos siglos.
La torre árabe, que suele datarse en época nazarí, pasa más desapercibida. No está tan a la vista y hay que ir a buscarla un poco. Tras la conquista cristiana de finales del siglo XV quedó integrada en el sistema defensivo del entorno. Hoy se protege como Bien de Interés Cultural, aunque mucha gente del propio pueblo pasa por delante sin prestarle demasiada atención. Cosas que pasan cuando la historia forma parte del paisaje diario.
La fusión que salió bien (por una vez)
Las Gabias tal y como se conocen hoy nacen de la unión de Gabia Grande y Gabia Chica en los años setenta. Hasta entonces funcionaban como dos núcleos separados, con su propia vida y sus propias manías, como hermanos que comparten apellido pero cada uno va a lo suyo.
Gabia Chica quedó algo más aislada cuando la Base Aérea de Armilla alteró las comunicaciones directas con Granada a mediados del siglo XX. Desde entonces, para ir hacia la capital toca rodear un poco más de lo que a uno le gustaría. Gabia Grande, más grande y más pegada a los accesos principales, acabó actuando como centro del municipio.
Hoy, en la práctica, todo forma parte del mismo continuo urbano, aunque los vecinos siguen diferenciando perfectamente dónde empieza una y termina la otra.
La ruta de los que se compraron la bici en Decathlon y ahora se creen ciclistas
Uno de los paseos más habituales conecta Las Gabias con Granada a través de caminos de la vega. Son trayectos bastante llanos, largos pero fáciles, y los domingos se llenan de bicicletas, familias andando y gente que sale a estirar las piernas después del desayuno.
Es ese tipo de camino donde ves de todo: chavales con bicis nuevas, jubilados que llevan haciéndolo media vida y alguno vestido como si estuviera en la última etapa del Tour. Todo convive bastante bien porque, al final, la gracia de la vega es que hay espacio.
Si prefieres algo más tranquilo, el entorno del río Dílar permite pasear entre choperas y acequias. No es un paisaje de montaña ni de cascadas; es vega pura. Tierra fértil, huertas, caminos rectos y ese olor húmedo que aparece cuando el río baja con algo más de agua.
La gastronomía de “mi abuela hacía esto pero sin tanto rollo”
Aquí la comida sigue siendo bastante directa. Platos que vienen de la cocina de casa y que no necesitan explicación larga.
El remojón granadino suele descolocar al que llega de fuera: naranja, bacalao, huevo y aceite de oliva. Sobre el papel parece raro, pero funciona. También aparecen mucho los revueltos con ajetes o productos de la vega, muy ligados a lo que da la tierra en cada temporada.
Y si alguna vez te cruzas con la tortilla del Sacromonte, conviene saber lo que lleva antes de lanzarse: entre otras cosas, sesos y criadillas. Hay quien la defiende con entusiasmo y quien prefiere no preguntar demasiado. Las dos posturas son comprensibles.
Los piononos vienen de Santa Fe, que está a un paso, pero aquí circulan igual que en cualquier pueblo de la zona. En Granada las fronteras dulces son bastante flexibles.
Mi consejo de amigo
Yo iría una mañana tranquila, sin demasiada planificación. Das una vuelta por el centro, te acercas a ver la villa romana y luego sales hacia los caminos de la vega.
No esperes un lugar montado como destino turístico. Las Gabias funciona más bien como un pueblo donde la gente vive, trabaja y hace vida diaria. Y precisamente por eso tiene su punto: porque todo ocurre con bastante normalidad.
A veces apetece justo eso. Un sitio cerca de Granada donde caminar un rato, ver huertas, cruzarte con vecinos que van a lo suyo y volver a casa sin la sensación de haber pasado el día en un decorado.