Artículo completo
sobre Lora del Río
Importante centro agrícola del Valle del Guadalquivir con un santuario en la sierra y patrimonio barroco
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón de la Vega del Guadalquivir, donde el río abraza tierras de naranjos y olivares milenarios, se alza Lora del Río como un testimonio vivo de la Andalucía más auténtica. Esta villa sevillana de 18.316 habitantes descansa a tan solo 38 metros sobre el nivel del mar, mecida por las aguas que han sido su razón de ser durante siglos.
Caminar por las calles de Lora del Río es sumergirse en un relato donde romanos, árabes y cristianos dejaron su huella indeleble. Sus casas encaladas se asoman al Guadalquivir como espectadoras privilegiadas de una historia que se escribe día a día, mientras el aroma de azahar impregna el aire y las campanas de sus iglesias marcan el compás de una vida que fluye sin prisas.
Qué ver en Lora del Río
El patrimonio histórico de Lora del Río se concentra principalmente en su casco antiguo, donde destaca la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, templo del siglo XV que combina elementos góticos y mudéjares. Su torre campanario se alza majestuosa sobre el perfil urbano, visible desde cualquier punto de la villa y constituyendo uno de los mejores mirador natural de la comarca.
La Iglesia de San Cristóbal, de origen medieval aunque reformada en épocas posteriores, guarda entre sus muros interesantes retablos barrocos que merecen una visita pausada. No menos relevante es el Convento de Nuestra Señora de los Remedios, fundado en el siglo XVI, cuya arquitectura conventual aporta sobriedad y recogimiento al conjunto monumental.
El río Guadalquivir configura el otro gran atractivo natural y paisajístico de Lora del Río. Sus riberas arboladas invitan al paseo contemplativo, especialmente en el tramo que bordea el núcleo urbano, donde los sauces llorones se reflejan en las aguas mientras garzas y otras aves acuáticas pueblan los márgenes. Las huertas tradicionales que se extienden en la vega ofrecen un mosaico de cultivos que cambia de color según las estaciones.
Qué hacer
Lora del Río se presta especialmente al turismo fluvial y a las actividades en contacto con la naturaleza. Los paseos en barca por el Guadalquivir permiten contemplar desde una perspectiva diferente tanto el pueblo como la rica fauna que habita en sus riberas. Las rutas de senderismo por la vega descubren paisajes de gran belleza, especialmente durante la primavera, cuando los naranjos están en flor.
La gastronomía local constituye otra experiencia imprescindible. Los productos de la huerta lorqueña, especialmente las naranjas, protagonizan muchos platos tradicionales. El pescado de río, preparado según recetas ancestrales, y los guisos de verduras de temporada forman parte de una cocina de raíces profundas que se puede degustar en los establecimientos locales.
Los aficionados a la ornitología encontrarán en los alrededores del municipio un paraíso para la observación de aves. Las riberas del Guadalquivir acogen una importante variedad de especies, tanto residentes como migratorias, que encuentran en estos humedales el hábitat perfecto para la nidificación y el descanso.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Lora del Río gira en torno a celebraciones que honran tanto la tradición religiosa como la vinculación ancestral con el río y la tierra. En mayo tiene lugar la romería en honor a Nuestra Señora de los Remedios, patrona de la localidad, cuando toda la población se vuelca en una celebración que combina devoción popular y fiesta campestre.
Las fiestas patronales se celebran a mediados de agosto, coincidiendo con el periodo estival cuando los emigrantes retornan al pueblo. Durante estos días, las calles se llenan de música, baile y el aroma de las comidas tradicionales que se preparan en las casetas populares.
La Semana Santa lorqueña destaca por su recogimiento y autenticidad, con procesiones que recorren las calles estrechas del casco histórico en un ambiente de verdadera devoción popular. En septiembre, la Feria de Ganado rememora la importancia histórica de la ganadería en la economía local.
Información práctica
Lora del Río se encuentra a 58 kilómetros al norte de Sevilla, con acceso directo desde la capital por la A-431 en un trayecto de aproximadamente 45 minutos en coche. También dispone de conexión por autobús con Sevilla y otros municipios de la comarca.
La mejor época para visitarla es durante los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje de la vega luce en todo su esplendor. Los meses de abril y mayo son especialmente recomendables por la floración de los naranjos.
Para una visita completa se recomienda dedicar al menos una jornada, combinando el paseo por el casco histórico con alguna actividad en la ribera del río. El municipio cuenta con servicios básicos de restauración y alojamiento que permiten una estancia cómoda para conocer con calma esta joya de la Vega del Guadalquivir.