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sobre Peñaflor
Pueblo con importante pasado romano (Celti) situado junto al Guadalquivir con restos arqueológicos visibles
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Aparcar en Peñaflor no suele ser problema. Dejas el coche en cualquier calle ancha cerca del centro y sigues andando. El pueblo es pequeño y todo queda a pocos minutos.
Hay unos 47 kilómetros desde Córdoba hasta Peñaflor. La carretera cruza la Vega del Guadalquivir, con muchos naranjos alrededor. En primavera el olor se nota desde el coche. Al llegar, lo que más se ve es el castillo en lo alto. No está preparado como monumento turístico: es básicamente piedra, muralla y vistas.
El castillo y lo que queda
Se sube por una calle empinada. Las casas están encaladas, aunque muchas ya con el desgaste normal de los años. No es un conjunto especialmente cuidado, pero tampoco abandonado.
El castillo a veces está abierto cuando hay alguien del ayuntamiento por allí, normalmente por la mañana. No siempre hay horario claro en la puerta. Si la verja está abierta, pasas. Si no, toca verlo desde fuera.
Dentro hay un patio con un pozo seco y unas escaleras que llevan a la muralla. Desde arriba se ve el Guadalquivir, el pueblo y bastante campo alrededor. La visita es rápida. En pocos minutos lo has visto todo.
La plaza y lo demás
Bajando llegas a la plaza principal. Tiene un kiosco de música cerrado desde hace años y varios bancos donde se sientan los vecinos, sobre todo por la tarde. El ayuntamiento ocupa uno de los lados, con su balcón y poco más.
No suele haber ambiente turístico. Es la plaza donde pasa la vida diaria del pueblo.
A un lado está la iglesia. La puerta muchas veces está abierta porque entra y sale gente del barrio. Dentro huele a incienso y a madera vieja. El retablo, según cuentan en el pueblo, es del siglo XVIII, aunque no verás mucha información explicándolo.
Comer en el centro
En la calle principal hay varios bares sencillos. Funcionan como en cualquier pueblo: barra llena a mediodía y raciones básicas. Salmorejo, tortilla, algo de carne y poco más.
Si quieres sentarte con calma, mejor llegar antes de las dos. Luego suele llenarse de gente que trabaja por la zona y vienen a comer rápido.
La vega y el río
El Guadalquivir pasa a unos dos kilómetros. Hay caminos de tierra que salen del pueblo, aunque en invierno algunos se ponen bastante embarrados.
El río aquí va despacio. En verano es habitual ver a chavales del pueblo bañándose en alguna zona baja del cauce, aunque no es un sitio preparado para el baño.
A la orilla hay chopos y algún eucalipto. No hay servicios ni instalaciones. Es simplemente el río, campo alrededor y silencio.
Consejo de vecino
Peñaflor se ve rápido. El castillo, la plaza y un paseo por las calles del centro. En una hora larga puedes hacerte una idea.
Si vienes en verano, madruga. El calor aprieta fuerte a partir del mediodía y muchas cosas cierran unas horas por la tarde. En domingo el movimiento baja bastante.
Y no vengas buscando monumentos grandes ni rutas señalizadas. Esto es un pueblo agrícola de la Vega del Guadalquivir. Si te apetece parar un rato y estirar las piernas, vale. Si buscas más actividad, tendrás que moverte a otras localidades cercanas.