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sobre Villaverde del Río
Municipio de la vega bañado por el Guadalquivir y el Siete Arroyos con parajes naturales agradables
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El turismo en Villaverde del Río no mueve el pueblo. Llegué a las diez y media de la mañana. El termómetro del coche marcaba 34 grados y la única sombra clara de la plaza era la de la iglesia. Un vecino me miró raro cuando saqué la cámara. Aquí no pasa mucha gente con pinta de visitante.
Cómo llegar y dónde aparcar sin calentón
Desde Sevilla se tarda alrededor de media hora en coche. Sales de la autovía y en pocos minutos estás dentro del pueblo.
Aparca donde encuentres sitio cerca de la calle Real o de la plaza. No hay parkings ni zonas azules. El pueblo es plano y pequeño: en media hora lo recorres andando.
Si vas en pleno verano, lleva agua. A media mañana ya aprieta el calor y hay poca sombra.
Lo que hay (y lo que no)
La iglesia de Santiago Apóstol ocupa casi media plaza. Es del siglo XVIII. Torre cuadrada, fachada sencilla. Las puertas suelen estar cerradas fuera de los horarios de misa.
Al lado está el ayuntamiento, un edificio de ladrillo con un reloj que a veces marca bien la hora y otras no.
No hay un casco antiguo claro. Son calles rectas, casas bajas y dos o tres tramos con más movimiento donde se concentran los bares del pueblo.
En uno de los extremos hay un parque con columpios y algunos plátanos que dan sombra. El quiosco lleva tiempo cerrado.
Por debajo del pueblo pasa un arroyo que hoy está canalizado. Hace años había una pequeña pasarela de madera para caminar junto al agua. Ahora queda un muro de hormigón y un cartel de “prohibido el baño”.
Lo que la gente come aquí
A mediodía encontré una cafetería abierta cerca de la plaza y pedí un bocadillo de lomo. Comida sencilla, lo que come cualquiera que trabaja por la zona.
Una mujer del local me contó que en verano a veces hacen espichás: sardinas asadas en la plaza cuando coincide alguna fiesta o romería. No siempre hay fecha fija. Depende de quién organice y de que el ayuntamiento dé permiso.
El jueves suele haber mercadillo. Se ven melones de la Vega y pimentón traído de otros pueblos de la provincia. Los agricultores vienen directamente del campo y la conversación gira más sobre cosechas que sobre visitantes.
Cuándo ir (y cuándo no)
De octubre a abril el clima se lleva bien. El resto del año el calor cae fuerte.
En Semana Santa salen tres pasos y dan varias vueltas por las calles del pueblo. Mucha gente saca la silla a la puerta de su casa y se queda allí toda la tarde. Ambiente de barrio más que de evento turístico.
No hay hoteles. Si vienes, lo normal es dormir en Sevilla.
Consejo de alguien que ya ha pasado por aquí
Villaverde del Río no es un destino turístico. Es un pueblo donde la gente vive y trabaja en el campo.
Si vas por la autovía y te apetece parar un rato, entra. Das una vuelta por la plaza, miras la iglesia y te tomas algo fresco.
En una hora lo tienes visto. Luego vuelves al coche y sigues camino. Aquí la vida va por otro lado.