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sobre Vegas del Genil
Municipio en gran expansión formado por Purchil
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Vegas del Genil está pegado a Granada. Llegas por la A‑44 y en pocos minutos estás dentro. Si entras por Purchil, aparcar cerca de la plaza suele ser lo más práctico, aunque los días de mercado o de fiesta se complica y toca dejar el coche en una calle cualquiera y caminar. Aquí mucha gente trabaja en la capital y el tráfico se nota.
Vegas del Genil como municipio es relativamente reciente. Hasta los años setenta eran tres pueblos separados: Ambroz, Belicena y Purchil. Los juntaron administrativamente y desde entonces funcionan como un solo ayuntamiento. Sobre el papel es un municipio; en la práctica siguen siendo tres núcleos bastante claros.
El puente que no pide fotos
El Puente Francés es lo más reconocible del término municipal. Se levantó en el siglo XIX cuando se proyectó la línea de tren entre Granada y la costa. Con el tiempo terminó usándose como paso de carretera y hoy sigue ahí, con tráfico constante.
Es un puente de piedra, con un arco principal y otros menores. No hay centro de interpretación ni paneles que expliquen nada. Pasas, miras un momento si te pilla andando y sigues.
Debajo corre el río Dílar. De aquí salen varias acequias históricas de la vega. El reparto del agua se organiza todavía con normas muy antiguas y los regantes se reúnen cada año para ajustar turnos. Puede sonar burocrático, pero es lo que mantiene vivos muchos cultivos alrededor.
Secaderos que ya no secan
Por los caminos agrícolas aún quedan bastantes secaderos de tabaco. Son edificios de ladrillo, rectangulares, con cubierta a dos aguas y paredes llenas de huecos para ventilar. Durante décadas se usaron para secar las hojas después de la cosecha.
Hoy la mayoría están vacíos. Algunos se utilizan como almacén o garaje, otros simplemente se están cayendo. Aun así forman parte del paisaje de la vega. Si recorres los caminos entre los tres núcleos los verás cada pocos minutos.
La llamada Ruta de las Alquerías pasa por varios de estos puntos. Es un recorrido largo, de unos cuantos kilómetros, que mucha gente hace en bici. Cruza acequias, cortijos y restos de antiguas explotaciones agrícolas. En verano conviene madrugar: en la vega el sol pega fuerte y hay poca sombra.
Tres pueblos que siguen siendo tres
Ambroz, Belicena y Purchil conservan su plaza, su iglesia y sus fiestas propias. Basta caminar un rato por cada barrio para notar que la historia de cada uno va por su lado.
En Belicena la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios es uno de los edificios más antiguos del núcleo. En Purchil está la iglesia de San José, con varias piezas religiosas de bastante valor artístico. Ambroz gira más alrededor de la plaza y de la devoción al Cristo de la Misericordia, muy arraigada entre los vecinos.
A lo largo del año cada barrio celebra sus fiestas patronales y luego hay otra feria municipal donde se mezclan todos. La convivencia es normal, pero todavía se escucha eso de “voy a Belicena” o “bajo a Purchil” como si fueran pueblos distintos.
Lo que se come en la vega
La cocina aquí depende mucho de lo que sale de la tierra: espárragos, habas, alcachofas y verduras de temporada. Platos sencillos y bastante contundentes.
La olla de San Antón aparece en invierno en muchas casas: judías, carne de cerdo y embutido. También son comunes las papas pobres, que no tienen misterio: patata, ajo, aceite y pimentón.
Otro clásico de la zona es la lechuga con miel negra de caña. Mezcla dulce y amarga que sorprende si no la conoces.
No hay escena gastronómica moderna ni nada parecido. Bares de barrio, raciones directas y lo que toque ese día en la cocina.
Consejo de vecino
Si vienes a Vegas del Genil, hazlo con la idea clara: esto es vega agrícola pegada a una ciudad grande. No es un casco histórico monumental.
Aparca en uno de los tres núcleos y muévete andando o en bici por los caminos de alrededor. En un par de horas te haces una idea del sitio.
Si puedes elegir, ven en primavera. Los cultivos están verdes y la vega se entiende mejor así que en pleno verano, cuando el calor aprieta y todo se vuelve más seco.