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sobre Alcala de la Selva
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A más de 1.400 metros de altitud, en plena sierra de Gúdar, el turismo en Alcalá de la Selva se entiende mejor si se mira primero el territorio. Este es un pueblo de montaña del interior de Teruel, donde el clima, los bosques y el aislamiento histórico han condicionado la forma de construir, de trabajar y de vivir. El casco antiguo se agrupa en torno a la iglesia, con calles estrechas y desniveles que responden más a la topografía que a un trazado planificado.
Durante siglos la economía se apoyó en la ganadería, el aprovechamiento del monte y pequeños cultivos de altura. Ese origen todavía se reconoce en la disposición de las casas y en la relación directa del pueblo con el paisaje que lo rodea.
Contexto geográfico e histórico
Alcalá de la Selva se sitúa en uno de los sectores más altos de la provincia de Teruel. La sierra de Gúdar está cubierta en buena parte por pinares —sobre todo pino albar— mezclados con sabinas en las zonas más secas. Es un territorio frío en invierno y relativamente suave en verano, algo que explica tanto la arquitectura del pueblo como su ritmo de vida tradicional.
La iglesia parroquial, dedicada a San Simón y San Judas, se levantó en el siglo XVI, aunque el edificio ha tenido reformas posteriores. Su volumen domina el caserío y sirve todavía como referencia visual cuando se llega por carretera. Más que un monumento aislado, forma parte del propio sistema urbano del pueblo: plaza, calles principales y viviendas se organizan alrededor.
En estas sierras hubo presencia humana mucho antes, pero el desarrollo del núcleo actual está ligado a la repoblación medieval y al control del territorio montañoso entre Aragón y el litoral valenciano.
Arquitectura y paisaje
El caserío conserva bastantes rasgos de arquitectura popular de montaña. Casas de piedra, muros gruesos y huecos relativamente pequeños que ayudaban a mantener el calor en invierno. En algunas viviendas todavía se ven portones amplios o espacios que originalmente servían para guardar aperos o animales.
Las calles suben y bajan siguiendo la ladera. No es un pueblo grande, pero tiene varios puntos desde los que se abre el paisaje de la sierra. Hacia el norte y el oeste aparecen alineaciones de montes que superan los dos mil metros en la zona de Valdelinares, una de las cotas más altas del sistema Ibérico.
Alrededor del núcleo urbano el terreno alterna prados, huertos y pinares. Es un paisaje muy ligado al uso ganadero, aunque hoy muchas de esas parcelas tienen un uso más estacional.
Caminos y recorridos por la sierra
Desde el pueblo salen pistas forestales y senderos que conectan con distintos puntos de la sierra. Algunos siguen trazados antiguos utilizados para mover el ganado entre zonas de pasto según la estación. No siempre están señalizados de forma homogénea, pero es fácil encontrar recorridos que atraviesan pinares y zonas abiertas con buenas vistas.
En invierno las nevadas son habituales en esta parte de Teruel. Cuando el espesor lo permite, las pistas forestales se utilizan para caminar con raquetas o simplemente para recorrer la sierra sobre nieve. Muy cerca, en las cotas más altas, se concentran también las instalaciones de esquí de la zona.
Tradiciones y calendario festivo
Las fiestas patronales están dedicadas a San Simón y San Judas y suelen celebrarse hacia finales de octubre. Como ocurre en muchos pueblos de la sierra, el calendario festivo se concentra en dos momentos: las fechas tradicionales del pueblo y el verano, cuando regresan muchas familias que mantienen aquí la casa.
La ganadería ha marcado durante mucho tiempo la vida local. En primavera todavía se recuerda el movimiento del ganado hacia pastos más altos, una práctica que durante generaciones formó parte del ritmo anual de estas montañas.
Datos prácticos
Alcalá de la Selva está a unos 80–90 kilómetros de Teruel capital, dependiendo de la ruta elegida. El acceso se hace por carreteras de montaña, con curvas y tramos de bosque.
El casco antiguo se recorre andando en poco tiempo. Si interesa entender el paisaje, lo más útil es dedicar algo más de tiempo a caminar por las pistas que salen del pueblo y observar cómo el núcleo se relaciona con la sierra que lo rodea. En invierno conviene informarse del estado de las carreteras cuando hay nieve.