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sobre Agüero
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En el corazón de la Hoya de Huesca, donde las últimas estribaciones del Prepirineo se funden con la llanura aragonesa, se alza Agüero como un tesoro escondido entre mallos de conglomerado rojizo. Este pequeño pueblo de apenas 143 habitantes, situado a 696 metros de altitud, conserva intacto el sabor de la Aragón más auténtica, donde cada piedra cuenta una historia milenaria y el tiempo parece haberse detenido entre sus calles empedradas.
La silueta de Agüero, dominada por la imponente iglesia románica de Santiago y custodiada por formaciones rocosas que parecen esculpidas por gigantes, ofrece una de las estampas más fotogénicas de toda la comarca. Sus casas de piedra arenisca, perfectamente integradas en el paisaje, y sus miradores naturales hacia el valle del río Gállego, convierten cada rincón en una postal viviente de la España interior más genuina.
Qué ver en Agüero
La joya arquitectónica de Agüero es sin duda la iglesia románica de Santiago, un magnífico ejemplo del románico aragonés del siglo XII que preside el pueblo desde lo alto. Su peculiar emplazamiento, literalmente encajada entre los mallos de conglomerado, la convierte en una de las iglesias más singulares de España. Los capiteles historiados y la portada decorada con motivos vegetales y escenas bíblicas son de una calidad excepcional, testimonio del esplendor que vivió la localidad durante la Edad Media.
El castillo de Agüero, aunque en ruinas, merece una visita por sus vistas panorámicas y por comprender mejor la importancia estratégica que tuvo esta población en la frontera del reino de Aragón. Los restos de esta fortaleza del siglo XI se alzan sobre un promontorio rocoso, ofreciendo una perspectiva única del valle.
Los mallos de Agüero constituyen uno de los conjuntos geológicos más espectaculares de Aragón. Estas torres de conglomerado rojo, modeladas por la erosión durante millones de años, crean un paisaje casi marciano que contrasta dramáticamente con el verde de los cultivos del valle. Algunos de estos mallos alcanzan los 300 metros de altura, convirtiéndose en un reclamo para escaladores y amantes de la naturaleza.
El casco histórico conserva numerosos ejemplos de arquitectura popular aragonesa, con casas señoriales que lucen blasones en sus fachadas y balconadas de hierro forjado. La ermita de la Virgen de los Remedios, situada en las afueras del pueblo, completa el conjunto patrimonial junto con varios cruceros y fuentes tradicionales.
Qué hacer
Agüero es el punto de partida ideal para numerosas rutas de senderismo que recorren los mallos y la sierra de Salinas. El sendero que lleva a la cumbre del Pico del Águila ofrece vistas espectaculares de los Pirineos en días despejados, mientras que el camino hacia los mallos de Riglos permite descubrir formaciones rocosas aún más impresionantes.
La escalada es una de las actividades estrella, con vías para todos los niveles en los mallos circundantes. Las paredes de conglomerado ofrecen una experiencia única, aunque se recomienda ir acompañado de guías locales conocedores del terreno.
Para los aficionados a la ornitología, los roquedos de Agüero albergan una importante colonia de buitres leonados, así como alimoches, águilas reales y halcones peregrinos. Los amaneceres y atardeceres son los momentos ideales para la observación.
La gastronomía local se basa en productos de la huerta del Gállego y la tradición ganadera de la zona. El cordero asado, las migas aragonesas y los guisos de caza menor forman parte de una cocina sencilla pero sabrosa, acompañada de los vinos de la vecina Somontano.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en honor a Santiago Apóstol a finales de julio, con la tradicional procesión hasta la ermita y verbenas populares que reúnen a vecinos y visitantes. Durante estas fechas, el pueblo recupera el bullicio de antaño con actividades para todas las edades.
En septiembre tiene lugar la romería de la Virgen de los Remedios, una celebración que mantiene vivas las tradiciones religiosas locales. Los vecinos acompañan a la imagen en procesión hasta su ermita, donde se celebra una misa campestre seguida de una comida popular.
La Semana Santa también tiene un carácter especial en Agüero, con procesiones que aprovechan el marco incomparable de los mallos para crear momentos de gran belleza y recogimiento.
Información práctica
Desde Huesca capital, Agüero se encuentra a 42 kilómetros por la carretera A-132 en dirección a Pamplona, tomando el desvío en Murillo de Gállego. El trayecto dura aproximadamente 40 minutos en coche y es la única forma práctica de llegar, ya que no dispone de transporte público regular.
La mejor época para visitar Agüero es de abril a octubre, cuando las temperaturas son más agradables para las actividades al aire libre y los días más largos. Los meses de primavera y otoño ofrecen condiciones ideales para el senderismo, mientras que el verano puede ser caluroso para las rutas más exigentes.
Es recomendable llevar calzado adecuado para caminar por terreno irregular y protección solar, especialmente en los meses estivales. Los amantes de la fotografía encontrarán en las primeras horas de la mañana y el atardecer una de las mejores luz para capturar la belleza de los mallos.