Artículo completo
sobre Aguilar del Alfambra
Ocultar artículo Leer artículo completo
Aparca en las entradas del pueblo, que es donde suele haber sitio. Se recorre andando en diez minutos. Vienen unas 80 personas. No hay bares ni tiendas de souvenirs. Si vienes, que sea por ver el valle y pasear. De primavera a otoño es más cómodo; en invierno hace frío de verdad y anochece pronto.
Un paseo por el pueblo y los alrededores
El núcleo es pequeño: calles irregulares, corrales, alguna casa con muros de mampostería. La iglesia de San Miguel está en el centro; la torre se ve desde la carretera cuando llegas.
Alrededor hay monte: pinos, algún roble, matorral bajo. Hay pistas de tierra que usan los ganaderos. No están señalizadas como rutas, pero sirven para caminar un rato sin perderte. Si subes a cualquiera de las lomas cercanas ves la sierra: barrancos, cortados y, si el día está claro, la línea de los Montes Universales al fondo.
Lo que hay y lo que no
Aquí no hay programa turístico. El plan es pasear o sentarte a mirar el paisaje.
Algunos caminos antiguos van hacia aldeas despobladas; muchos tramos están medio perdidos entre la maleza. Si te alejas del pueblo, lleva mapa o GPS y pregunta antes a algún vecino por dónde se puede ir.
En otoño viene gente a buscar níscalos por el monte comunal. Respeta las zonas privadas y no dejes basura.
Por la noche apenas hay luz artificial. Si no hay nubes se ven bien las estrellas, como en casi toda esta parte de Teruel.
La comida es la típica de la sierra: guisos, carne conservada, poco más.
Fiestas y costumbres
Las fiestas son las de San Miguel, el patrón. Reúnen básicamente a vecinos y a quienes vuelven esos días desde fuera.
En invierno se hacen matanzas familiares, pero son cosas privadas; no esperes verlas como espectáculo.
Cómo llegar y cuándo venir
Desde Teruel se toma la carretera que sigue el valle del Alfambra hasta desviarse por vías locales. Son unos 40 minutos con curvas y cambios de rasante; en invierno puede haber placas de hielo a primera hora.
No necesitas mucho tiempo aquí: una vuelta por el pueblo y un paseo corto bastan.Ven por la mañana o a última hora de la tarde, cuando la luz da sobre el valle y no suele haber nadie más alrededor