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sobre Lidon
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A primera hora, cuando el sol todavía tarda en calentar la sierra, el silencio de Lidón se oye casi como un ruido. Alguna puerta que se abre, el golpe seco de una persiana, el eco de unas campanas que bajan por la cuesta. El turismo en Lidón tiene algo de esto: un pueblo pequeño, en la sierra turolense, donde el tiempo parece avanzar con menos prisa que en otros sitios.
Aquí viven alrededor de 56 personas durante todo el año. En invierno el pueblo se queda muy quieto. Muchas casas permanecen cerradas hasta que llega el buen tiempo o algún fin de semana largo, cuando vuelven familias que mantienen la vivienda de los abuelos. Las fachadas de piedra, los tejados inclinados y las puertas de madera cuentan bastante bien esa historia.
Calles en cuesta y una iglesia sencilla
El casco urbano se recorre en poco tiempo, aunque las calles obligan a tomárselo con calma. Son estrechas, con tramos de pendiente donde el pavimento a veces se vuelve irregular. Conviene llevar calzado cómodo, sobre todo si ha llovido o en invierno, cuando el hielo aparece en las zonas más sombrías.
En la parte más visible del pueblo está la iglesia parroquial dedicada a la Asunción. No es un edificio monumental. Muros gruesos, ventanas pequeñas, la sensación de haber sido levantada pensando más en resistir el clima que en llamar la atención. A determinadas horas todavía se oyen las campanas marcando el paso del día.
Pinares alrededor de Lidón
En cuanto se sale del núcleo urbano, el paisaje cambia rápido. Pinares de pino rodeno y carrasco cubren buena parte de las laderas cercanas. El suelo suele estar tapizado de agujas secas que crujen al caminar, y en otoño aparecen tonos rojizos y ocres entre los troncos.
Hay caminos que salen del propio pueblo y otros que se adentran hacia barrancos y pequeñas fuentes. No todos están señalizados, así que es buena idea llevar un mapa o un track si se quiere caminar un rato largo. La cobertura de móvil no siempre acompaña.
La fauna se deja ver poco, aunque es habitual encontrar rastros: huellas en la tierra húmeda, algún movimiento rápido entre los arbustos, el planeo de rapaces cuando el aire se calienta a mediodía.
Comida de temporada y vida de pueblo
La cocina que se mantiene aquí sigue muy ligada al calendario del campo y del monte. En otoño aparecen las setas; en invierno y durante ciertas celebraciones familiares se preparan platos de caza menor. Son comidas que suelen reunirse alrededor de mesas largas, más de casa que de carta.
Como el pueblo es pequeño, no siempre hay dónde sentarse a comer. Si se viene a pasar el día, no está de más traer algo o haber comido antes en algún pueblo de la zona.
Las fiestas que hacen volver a la gente
Durante buena parte del año Lidón es tranquilo, pero hay momentos en los que cambia el ambiente. En agosto, con las fiestas de la Asunción, regresan muchos vecinos que viven fuera. Las calles vuelven a llenarse de conversaciones largas, música y encuentros que se repiten cada verano.
En enero se celebra San Antón, una tradición muy extendida en los pueblos de la zona y vinculada al cuidado de los animales. Es una de esas fechas que todavía mantienen gestos antiguos, transmitidos más por costumbre que por programa.
Cielos muy oscuros por la noche
Cuando cae la noche, sobre todo en verano o en los días claros de invierno, el cielo se vuelve protagonista. Hay muy poca luz artificial alrededor y basta con alejarse unos metros del casco urbano para ver las constelaciones con bastante claridad.
Cómo llegar y cuándo venir
Para llegar desde Teruel se toma la A‑23 en dirección Zaragoza y después varias carreteras comarcales que atraviesan campos y pequeños pueblos hasta alcanzar la sierra donde está Lidón. El último tramo es una carretera de montaña con curvas; en días de nieve, niebla o lluvia conviene conducir con calma.
La primavera, el final del verano y el otoño suelen ser los momentos más agradables para caminar por los alrededores. En invierno el frío aquí se nota de verdad, y algunas calles pueden amanecer heladas. Pero también es cuando el silencio del pueblo se percibe con más claridad.