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sobre Montalbán
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Montalbán se asienta a más de 900 metros en el centro de las Cuencas Mineras de Teruel. Su historia reciente está ligada a la extracción de lignito, una actividad que durante décadas modeló el paisaje y la vida del pueblo. El turismo en Montalbán suele empezar por ahí: entendiendo que buena parte de lo que se ve responde a esa economía ya desaparecida.
Un casco urbano compacto
El núcleo antiguo tiene un trazado ajustado a la topografía. Las casas son de piedra y mampostería, algunas con blasones labrados que hablan de linajes locales de otros siglos. No son palacios, pero sí indican una cierta jerarquía social en un pueblo que durante mucho tiempo fue centro administrativo de la zona.
La plaza Mayor sigue siendo el punto de referencia. Sus soportales recuerdan la función comercial que tuvo durante siglos, cuando el intercambio de productos agrícolas y ganaderos marcaba el ritmo.
La iglesia de San Pedro
La iglesia parroquial de San Pedro se construyó sobre estructuras anteriores. El edificio actual data principalmente del siglo XVI, con reformas posteriores, especialmente en el XVIII. Está hecho en mampostería y sillar, siguiendo modelos habituales en el Aragón interior de esa época.
La torre campanario define el perfil del pueblo y se ve desde varios puntos. El interior es sobrio. Los retablos que se conservan pertenecen a distintos momentos y reflejan una religiosidad popular más que grandes encargos artísticos. Interesan sobre todo como parte de la historia local.
La huella de la minería
Durante buena parte del siglo XX, la economía de Montalbán dependió del lignito. Las explotaciones mineras generaron empleo y también transformaron el paisaje. En el entorno todavía pueden encontrarse restos de instalaciones vinculadas a aquella actividad.
Algunos pozos y estructuras forman parte hoy del patrimonio industrial de la comarca, aunque no todos están acondicionados para la visita. Si se recorren estas zonas conviene hacerlo con precaución y, cuando es posible, informarse antes en el propio municipio.
El paisaje quebrado
El entorno de Montalbán es seco y accidentado. Barrancos y lomas rocosas se alternan con manchas de encina y sabina, vegetación típica de esta parte de Teruel. En otoño aparecen setas en algunos montes cercanos, aunque la recolección está regulada y conviene conocer bien las especies.
Hay caminos y senderos que permiten recorrer los alrededores a pie. No todos están igual de señalizados ni mantenidos, algo habitual en la comarca, así que merece la pena preguntar antes por el estado de las rutas.
En determinadas épocas del año es relativamente fácil ver rapaces sobrevolando la zona. El milano real o el águila calzada aparecen con cierta frecuencia en los cielos abiertos de estas sierras bajas.
Fiestas y vida local
Las fiestas patronales se celebran en agosto y son el momento en que muchos vecinos que viven fuera regresan al pueblo. Durante esos días el ambiente cambia: hay actos en la calle, música y celebraciones religiosas.
La Semana Santa también tiene presencia en Montalbán, con procesiones que recorren el casco antiguo en un tono más sobrio, bastante en la línea de otros pueblos del interior aragonés.
Cómo llegar y moverse
Montalbán está conectado por carretera con otras localidades de las Cuencas Mineras y con las vías principales de la provincia. El acceso se hace normalmente por carreteras comarcales que atraviesan un terreno montañoso.
Desde Teruel o Zaragoza el trayecto se realiza en coche enlazando con las carreteras de la comarca. Conviene revisar el estado de la vía en invierno o tras episodios de lluvia, ya que algunas zonas pueden presentar tramos más lentos o sinuosos. El transporte público existe, aunque con frecuencias limitadas, como ocurre en buena parte del medio rural de la provincia.