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sobre Banastás
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Banastás está a diez kilómetros de Huesca. Se llega por carreteras locales entre campos. Es una parada breve, no un destino para el día. Aparcas, das una vuelta y sigues.
Aparcar y mejor hora
Aparcar es fácil en las calles de entrada al pueblo. No hay problema. En verano hace calor. Los campos alrededor no dan sombra. Si quieres andar por los caminos, hazlo a primera hora o ya al atardecer. En invierno está tranquilo, a veces vacío.
Lo que hay
Unas pocas calles estrechas forman el pueblo. Hay casas de distintas épocas, algunas con piedra vista, otras encaladas. La iglesia de San Pedro es lo más alto. Suele estar cerrada. Solo se abre para misa. La construcción es la normal aquí: muros de mampostería, tejados a dos aguas. Se ven algunas chimeneas cilíndricas típicas.
Recorrido
Con media hora has visto todo. La calle Mayor y las que salen de ella son el recorrido. No busques plazas grandes ni miradores señalizados. Es un núcleo pequeño.
Los caminos rurales
Al salir del pueblo empiezan los caminos de tierra. Son llanos, buenos para andar o ir en bici. El paisaje son parcelas de cereal. Cambian con las estaciones: verde en primavera, amarillo en verano, marrón en barbecho. Si el día está claro, hacia el norte se ve la silueta del Pirineo.
Consejo práctico
No vengas solo por Banastás. Tiene sentido si estás recorriendo varios pueblos de la Hoya de Huesca. Es una pausa rápida entre un sitio y otro. Nada más