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sobre Monflorite-Lascasas
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Hay pueblos que funcionan como esos domingos tranquilos en casa: no pasa gran cosa, pero tampoco hace falta. El turismo en Monflorite-Lascasas va un poco por ahí. A menos de veinte minutos de Huesca, este municipio de la Hoya de Huesca vive pegado al campo y a su propio ritmo, con menos de 500 vecinos y muchas más hectáreas de cereal que calles.
Aquí no vienes buscando monumentos grandes ni plazas llenas de terrazas. Vienes porque te pilla de paso, porque te gusta conducir por carreteras secundarias o porque te da curiosidad ver cómo es la vida en esta parte llana de la provincia.
Dos núcleos que funcionan como un mismo pueblo
Monflorite-Lascasas es, como indica el nombre, la unión de dos núcleos. Están muy cerca entre sí y comparten esa estética típica de los pueblos de la Plana de Huesca: casas de ladrillo, algún edificio de piedra más antiguo y calles sin demasiados rodeos.
La iglesia y el campanario en Monflorite siguen marcando el centro del pueblo. En Lascasas todo es todavía más pequeño y directo, de esos sitios donde en cinco minutos ya te has orientado. No hay grandes conjuntos históricos, pero sí esa sensación de lugar que sigue funcionando como siempre: vecinos que se saludan, coches aparcados en la puerta y tractores entrando y saliendo.
El paisaje: una llanura que cambia con las estaciones
Si subes a cualquier pequeño alto cercano —ni siquiera hace falta que sea un mirador como tal— lo que ves es la Plana de Huesca en estado puro. Kilómetros de campos de cereal, caminos agrícolas y alguna masía aislada rompiendo la línea del horizonte.
Es un paisaje muy abierto. En invierno puede parecer casi vacío; en primavera el verde empieza a cubrirlo todo; y cuando llega el verano los tonos dorados dominan el campo. Ese cambio constante es, en realidad, lo más interesante de la zona.
Pasear por caminos agrícolas
Alrededor del pueblo salen varios caminos de tierra que usan agricultores y vecinos. Son recorridos llanos, sin mucha complicación, de los que puedes hacer andando o en bici sin pensar demasiado en el desnivel.
No esperes senderos de montaña ni señalización turística muy marcada. Aquí la gracia está en caminar un rato entre campos, cruzarte con alguna acequia y, con suerte, ver aves típicas de estas llanuras. Es más un paseo tranquilo que una ruta de las de tachar en una lista.
Un sitio práctico si estás por Huesca
Monflorite-Lascasas está a unos 15 kilómetros de Huesca. En coche se llega rápido, así que mucha gente vive aquí y trabaja o hace vida en la ciudad.
Para quien esté recorriendo la comarca puede ser una parada breve para entender cómo es esta parte más agrícola de la Hoya. No es un destino al que vengas a pasar todo el día, pero sí un buen ejemplo de esos pueblos que sostienen el paisaje que ves cuando conduces por la zona.
Fiestas y calendario del pueblo
Las fiestas siguen el ritmo tradicional de muchos pueblos aragoneses. En Monflorite suelen celebrarse en torno a San Miguel, ya cerca del final del verano, cuando el calor empieza a aflojar y el campo entra en otra fase del año.
En Lascasas, por su parte, las celebraciones giran alrededor de San Bartolomé, normalmente en agosto. Durante esos días el ambiente cambia bastante: más gente en la calle, música por la noche y vecinos que vuelven al pueblo aunque vivan fuera.
Son fiestas pequeñas, muy de pueblo. Justo lo que esperarías en un sitio de este tamaño.