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sobre Pertusa
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Hay pueblos a los que llegas y en diez minutos ya sabes de qué van. Pertusa es uno de esos. Aparcas, bajas del coche, miras alrededor y te das cuenta de que aquí el día sigue girando alrededor del campo. No hay grupos con cámaras ni tiendas de recuerdos: lo que ves son tractores, parcelas de cereal y vecinos que se conocen por el nombre.
El turismo en Pertusa no tiene nada que ver con el de otros pueblos más conocidos de la Hoya de Huesca. Aquí no hay una lista larga de cosas que tachar. Es más bien una parada tranquila para entender cómo es esa llanura agrícola que rodea Huesca capital.
Pertusa no presume de grandes monumentos ni de montajes turísticos. Su interés está en el ritmo pausado del pueblo, en las casas de piedra y ladrillo que han ido cambiando poco con los años y en ese silencio que solo se rompe cuando pasa un coche o cuando alguien saca el tractor.
Un pueblo pequeño en mitad de la Plana de Huesca
Recorrer Pertusa lleva poco tiempo, pero tiene su gracia si te gusta fijarte en los detalles. La iglesia parroquial de San Pedro marca el centro del pueblo; el edificio actual parece relativamente reciente dentro de lo que es Aragón rural, con un campanario sencillo que se ve desde varias calles.
Alrededor aparecen casas que mezclan arreglos de distintas épocas: portones grandes de madera, balcones de hierro, fachadas remendadas aquí y allá. Ese tipo de arquitectura que no sigue un plan estético, sino el de ir arreglando lo que hace falta con los años.
El entorno es la Plana de Huesca en estado puro. Campos de cereal bastante amplios, caminos agrícolas rectos y algún almendro suelto que rompe la monotonía. En primavera el verde se impone; en verano todo se vuelve de un dorado que parece no terminar nunca.
Caminos agrícolas para caminar o pedalear
De Pertusa salen varios caminos rurales que usan los agricultores para llegar a las fincas. Muchos son anchos y prácticamente llanos, así que se pueden recorrer andando o en bici sin demasiada complicación.
No esperes señalización ni paneles explicativos. Es más bien salir del pueblo, elegir un camino y avanzar entre campos. Si vas temprano o al atardecer es cuando más se mueve la fauna: alguna rapaz sobrevolando los sembrados o aves pequeñas escondidas entre las lindes.
Un consejo muy básico pero útil aquí: agua y gorra si vienes en verano. En esta parte de la Hoya de Huesca hay muy poca sombra y el sol pega de lleno.
Un lugar donde el turismo casi no ha llegado
Pertusa es de esos pueblos donde el turismo todavía pasa de largo. No hay alojamientos ni una oferta pensada para visitantes, y la vida social sigue girando más alrededor de las casas y de la plaza que de negocios orientados a quien viene de fuera.
Eso, curiosamente, es parte de su interés. Si te gusta la fotografía rural o simplemente caminar sin ruido alrededor, encontrarás escenas muy cotidianas: maquinaria antigua junto a una nave, puertas de madera gastadas, aperos que llevan años apoyados en la misma pared.
No es un sitio para pasar todo el día haciendo cosas. Es más bien una parada corta dentro de una ruta por la comarca.
Las fiestas y el regreso de los que se fueron
Como ocurre en muchos pueblos pequeños, el momento en que Pertusa cambia de ambiente suele coincidir con las fiestas del verano. Tradicionalmente se celebran en torno a San Pedro y durante esos días regresan muchas familias que viven fuera.
El pueblo se anima bastante más: actos religiosos, comidas compartidas y actividades organizadas por los propios vecinos. Es el típico momento en el que un pueblo de poco más de un centenar de habitantes parece mucho más grande.
El resto del año el ritmo vuelve a ser tranquilo.
Cómo llegar a Pertusa
Pertusa está a unos 25 kilómetros de Huesca, en dirección este, dentro de la comarca de la Hoya de Huesca / Plana de Huesca. El acceso por carretera es sencillo y atraviesa esa llanura agrícola que define buena parte del paisaje de la zona.
Mi consejo: acércate sin expectativas demasiado altas. Pasea un rato por el pueblo, sal por algún camino entre campos y sigue la ruta por otros pueblos de la comarca. Pertusa funciona mejor así, como una pausa breve en mitad de la llanura.