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sobre Calamocha
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Aparcar en Calamocha no suele ser problema y no se paga. Eso, en Teruel, ya es media visita resuelta. Entra por la avenida de la Constitución y acabarás cruzando el río Jiloca, que a menudo baja con poca agua. Allí mismo está el puente romano, que sigue abierto al tráfico, y la torre de la iglesia sobresaliendo sobre el resto del pueblo. No hay mucho misterio: se recorre andando en poco rato.
Lo que hay que ver (y lo que no)
El puente romano probablemente sea de época romana y sigue en uso. No es espectacular, pero lleva siglos cumpliendo. La iglesia de Santa María manda en el centro. La torre es mudéjar y se ve desde casi cualquier calle. Dentro hay un retablo barroco enorme; si has visto unos cuantos por Aragón, te sonará.
Para una vista rápida del pueblo, sube hacia la Virgen de la Cuesta. Son unos minutos cuesta arriba y desde allí se entiende bien el valle del Jiloca: casas bajas, campos abiertos y la línea del río cruzando la vega.
El Poyo del Cid queda a unos 8 km. Es una loma sin más, con buenas vistas del entorno. La tradición dice que el Cid acampó allí a finales del siglo XI. Hoy hay un pequeño núcleo alrededor y un alto desde el que se ve toda la llanura. Se puede subir andando por pista, pero la mayoría llega en coche. Si vas a pie, lleva agua: el viento aquí seca rápido.
Comer sin complicaciones
La longaniza de Calamocha es lo más conocido del pueblo. Se come tal cual, curada, o pasada por la plancha. Pan y listo. También salen mucho las migas de pastor, normalmente con panceta y algo dulce al lado, como uvas pasas. El ternasco aparece en muchas cartas; es cordero joven, de sabor suave.
La miel de la sierra de Cucalón se encuentra en varias tiendas del pueblo. Si te gusta, compra un bote y ya está.
Si quieres comer tranquilo, aléjate un poco de la plaza y busca menú donde haya gente del pueblo.
Fiestas para valientes
San Roque se celebra a mediados de agosto. El Baile de San Roque mezcla procesión y baile detrás de la banda. Participa medio pueblo y las calles se llenan. Si no te van las multitudes, mejor venir otro día.
En Semana Santa suele haber procesión nocturna el Viernes Santo. Incluso en primavera refresca bastante por la noche.
La romería de Santa Bárbara suele celebrarse a principios de septiembre. La gente sube hacia la zona del castillo de las Palomeras, pasan el día allí y bajan por la tarde. Comida de campo y poco más.
Rutas que no muerden
El Camino Natural del Jiloca pasa por Calamocha. El tramo hacia Monreal del Campo ronda la decena larga de kilómetros y es prácticamente llano. Camino ancho, fácil de seguir. Eso sí: sombra, poca.
También hay un paseo corto que enlaza varios puentes del pueblo: el romano, otro más tardío y el del ferrocarril. Sale un recorrido de unos pocos kilómetros, sencillo.
Si te sobra tiempo, puedes acercarte al cerro de El Pomo. Hay restos íberos y paneles explicativos. La visita es rápida.
Cómo no fastidiar la visita
Llega por la mañana o a primera hora de la tarde. A mediodía el pueblo baja el ritmo y muchas persianas se quedan a medio cerrar.
En verano el contraste es fuerte: calor seco durante el día y noches bastante frescas. No está de más llevar una chaqueta ligera.
Los sábados suele haber mercadillo. Puestos de fruta, ropa y cosas de ferretería.
Y un detalle local: a los de Calamocha a veces les llaman “niños” o “brutos del Jiloca”. Entre ellos suena normal. Mejor no usarlo si acabas de llegar.